La temporada de verano ha dejado un comportamiento desigual entre los principales sectores turísticos de La Manga y Cabo de Palos. Mientras que la hostelería ha registrado una caída media de la facturación cercana al 15% durante julio y agosto, las empresas vinculadas a las actividades náuticas continúan ganando terreno.
Así lo explica Pepe Espinosa, presidente de la Asociación de Empresarios de La Manga y Cabo de Palos, quien considera que el sector hostelero atraviesa un periodo de ajuste después del fuerte crecimiento experimentado tras la pandemia. "Desde nuestro punto de vista, la hostelería se está regulando porque ha habido alrededor de un 15% menos de consumo”, señala.
Espinosa sitúa la caída media de la facturación en torno a ese porcentaje, aunque incide en que no existe un único motivo que explique el descenso. Uno de los factores sería el aumento de la oferta gastronómica en la zona, con la apertura de nuevos establecimientos y la creación de más plazas. “Cada vez tenemos más oferta gastronómica. Se están creando muchas más plazas de las que había antes y eso puede haber pasado un poco de factura”, sostiene.
A esta mayor competencia se han unido las dificultades laborales que arrastra la hostelería, entre ellas el absentismo, y unas temperaturas que han condicionado especialmente el servicio durante las horas centrales del día. “Con el calor no se utiliza tanto la terraza al mediodía como por la noche. Puede haber sido un factor importante, sobre todo en las comidas, porque con esas temperaturas apetecía menos”, apunta el representante empresarial.
Pese a esta disminución, Espinosa realiza una valoración general positiva de la campaña estival. “En realidad ha sido un verano bueno”, resume, al tiempo que enmarca el descenso dentro de una normalización del mercado tras el “subidón” registrado durante los años posteriores a la pandemia.
La otra cara del verano la ofrece el sector náutico. Las empresas relacionadas con el alquiler de embarcaciones y las actividades en el mar mantienen una evolución favorable y amplían progresivamente su oferta. “El sector náutico está subiendo. Cada vez salen más rutas en kayak, paddle surf o piragua, además del alquiler de pequeñas embarcaciones a motor sin patrón y las motos acuáticas”, explica.
Espinosa asegura que no se trata únicamente de una percepción, sino de una tendencia que los empresarios del sector ya han constatado. "Sé que ha ido bien y que continúa hacia arriba", afirma. La hostelería y las actividades náuticas funcionan así como dos termómetros diferentes de la temporada turística en La Manga y Cabo de Palos.
Con la vista puesta en los próximos meses, la asociación empresarial quiere avanzar junto al Ayuntamiento de Cartagena y La Manga Consorcio en la desestacionalización del destino. Espinosa ha mantenido una reunión con el concejal de Litoral, Álvaro Valdés, para abordar la continuidad de algunos servicios fuera de la temporada alta.
"Lo que queremos es que las playas tengan unos servicios mínimos, pero sobre todo que no estén completamente cerradas durante el invierno", remarca. Los empresarios también reclaman una mayor agilidad en la concesión de permisos para organizar competiciones y actividades capaces de atraer visitantes durante los meses de menor ocupación.
Entre esas propuestas se encuentran pruebas nacionales de paddle surf y otras citas deportivas de carácter internacional previstas en Cabo de Palos. "Queremos que todo el tema de los permisos se pueda agilizar de la mano del Ayuntamiento de Cartagena", concluye Espinosa. El objetivo es que el final del verano no suponga también el cierre de la actividad turística y que La Manga y Cabo de Palos puedan mantener vida durante todo el año.