El Festival Internacional de Teatro, Música y Danza no limita su actividad al escenario del Auditorio Parque Almansa. Durante las semanas en las que se desarrolla su programación, el movimiento se extiende por los restaurantes, bares y cafeterías del centro de San Javier, donde algunos negocios calculan que su facturación aumenta entre un 20% y un 50%.
Se trata de estimaciones realizadas por los propios establecimientos y que varían en función de su ubicación, el tipo de negocio y el espectáculo incluido en la cartelera. Todos ellos coinciden, sin embargo, en que las noches de función atraen a numerosos clientes y permiten mantener la actividad del casco urbano en un mes en el que buena parte del público suele desplazarse hacia Santiago de la Ribera, La Manga y otros enclaves costeros.
El efecto se aprecia especialmente en las horas anteriores al comienzo de las representaciones. Muchos espectadores llegan con antelación para cenar, tomar algo o comprar un helado antes de acceder al recinto. Algunos restaurantes incluso adaptan sus reservas para atender un primer turno previo a la función y otro posterior.
La cercanía al auditorio convierte a la Pastelería Luis Miguel en uno de los establecimientos que perciben de forma más directa este movimiento. Natalia Lorenzo estima que la facturación del negocio puede crecer entre un 35% y un 40% durante las semanas del Festival.
"Se nota bastante el ambiente. El parque se llena y viene mucha gente expresamente para ver el teatro", explica. La responsable del establecimiento señala que los clientes no proceden únicamente del municipio: "Viene gente de toda la Región y también de fuera. Incluso encuentras personas que vienen de bastante lejos y, dependiendo del espectáculo, también público extranjero".
Dos turnos de cena marcados por las funciones
La programación cultural también condiciona la organización diaria de Isabella's Foodshion. Su propietaria, Isabel María Benedicto Sánchez, distribuye las reservas en función del horario de los espectáculos para aprovechar los dos momentos de mayor demanda.
"Hago dos turnos. El primero a las ocho y cuarto y después otro cuando se marchan los clientes que van a ver el teatro", detalla la hostelera, que afronta su tercer verano al frente del negocio.
Benedicto calcula que la actividad del restaurante puede aumentar entre un 30% y un 40%, aunque precisa que se trata de una aproximación. "El Festival de Teatro siempre da beneficio", sostiene.
Las reservas también le permiten comprobar el alcance territorial de la cita cultural. "Cuando reservas y preguntas de dónde vienen te dicen Alicante, Murcia ciudad, Cartagena... Viene muchísima gente", señala.
A su juicio, la combinación del Festival de Jazz y el Festival de Teatro transforma la temporada estival de los establecimientos del centro de San Javier. "El hecho de tener los festivales de Jazz y Teatro hace que aumente muchísimo el número de personas y el beneficio", añade.
"Para nosotros, el Festival es nuestro verano"
Cafetería Restaurante El Palacio, situado junto al Parque Almansa, encuentra en las representaciones uno de sus principales impulsos comerciales del mes de agosto. Su cocinero y responsable, José López, sitúa el incremento de la facturación entre un 20% y un 30%.
"Las noches de teatro, a nivel de trabajo, son espectaculares", asegura López, quien resume la relevancia de esta cita para el establecimiento con una frase: "Para nosotros, el Festival es nuestro verano".
La llegada de cientos de espectadores genera una bolsa de potenciales clientes que termina repartiéndose entre los negocios próximos al recinto. "Al final tienes mucha gente al lado y, aunque solo entre a los restaurantes una parte de quienes vienen al Festival, es una ayuda muy importante. Esa gente se reparte entre los siete, ocho o diez restaurantes que podemos tener en la zona", explica.
La importancia de la programación llega incluso a determinar el calendario laboral del restaurante. "Yo cierro cuando termina el Festival. Terminamos el día 23 y el 24 nos vamos de vacaciones", afirma López. Sin estas representaciones, admite, probablemente adelantaría el cierre estival del establecimiento.
Espectadores de otras provincias y del extranjero
El aumento del consumo también se deja sentir en Valhalla Restobar. Eduardo Tapiador cifra la mejora de las ventas entre un 20% y un 40% y destaca la presencia de clientes procedentes de otros países, especialmente británicos, franceses e italianos.
Tapiador valora especialmente la capacidad de la programación para llevar visitantes hasta el núcleo urbano durante una época dominada por el turismo de playa. "En verano la gente normalmente busca la costa y la playa y, gracias a estas iniciativas, conseguimos recoger público en el centro del pueblo", indica.
Este movimiento, añade, no beneficia exclusivamente a los establecimientos hosteleros, sino que también puede repercutir en los comercios y servicios de la localidad.
En Txio Revuelo estiman un impacto similar. Su gerente y socio, Rubén Delgado Ruiz, calcula que los festivales elevan entre un 30% y un 35% la facturación del negocio durante agosto.
El horario nocturno de las funciones facilita que los espectadores puedan cenar antes de acudir al auditorio y contribuye a generar una primera hora punta en los restaurantes. Tras finalizar el espectáculo se produce un segundo momento de actividad en algunos locales.
Delgado también ha observado una mayor afluencia internacional. "Hay bastante gente extranjera", apunta el hostelero, quien destaca particularmente la presencia de clientes noruegos durante este mes de agosto.
La cultura como motor económico para el centro
El gasto asociado al Festival no termina con la adquisición de una entrada. La asistencia a cada representación favorece el consumo en restaurantes, terrazas, cafeterías y otros establecimientos del entorno, especialmente cuando los espectadores llegan desde Cartagena, Murcia, Alicante u otros puntos de la Región y provincias cercanas.
La programación actúa así como un reclamo para devolver actividad al centro de San Javier durante las noches de verano. Mientras una parte de los residentes y turistas se concentra habitualmente en el litoral, el Auditorio Parque Almansa genera un flujo de visitantes que repercute directamente en los negocios próximos.
Para la hostelería local, el Festival se ha convertido de este modo en algo más que una cita cultural. Su celebración permite ampliar los turnos de servicio, atraer a nuevos clientes y reforzar la facturación durante varias semanas, trasladando el movimiento de las butacas a las mesas y terrazas del municipio.