VALÈNCIA. La digitalización del agua avanza con herramientas capaces de integrar datos, anticipar incidencias y mejorar las decisiones de los operadores. Pero, para Jaime Barba, CEO de Idrica, el reto está en implantar esa tecnología de forma sencilla y útil y en acompañar a las organizaciones durante el cambio.
Idrica nació de la experiencia de Global Omnium en la digitalización del ciclo del agua. En 2024, Xylem adquirió una participación mayoritaria en la compañía valenciana. Barba aborda en este Test Plaza las tendencias del sector, desde la inteligencia artificial y los gemelos digitales hasta la colaboración entre empresas y administraciones.
¿Cuál es su actividad principal?
Desarrollamos soluciones tecnológicas avanzadas para la gestión del ciclo integral del agua. Nuestro foco es ayudar a las empresas operadoras y administraciones a digitalizar sus procesos, integrar sus datos y tomar mejores decisiones en tiempo real, desde la captación hasta la depuración, contribuyendo a una gestión más eficiente y sostenible del recurso.
¿Cuál es el valor fundamental que su organización aporta para diferenciarse en el mercado?
Nuestro principal valor diferencial es que contamos con una amplia experiencia y conocimiento de la operación del ciclo del agua, lo que nos permite entender profundamente los retos del sector y ofrecer una plataforma de última generación, basada en inteligencia artificial y algoritmia avanzada, que integra datos, procesos y decisiones en un único entorno para todo el ciclo del agua.
Además, combinamos esta visión operativa con la escala y capacidades tecnológicas de Xylem, ofreciendo una plataforma global, interoperable y basada en un modelo de datos único que elimina silos y maximiza el valor de la información.
En definitiva, no solo aportamos tecnología, sino una forma distinta de abordar la transformación digital del sector del agua: con credibilidad operativa, de forma colaborativa y basada en resultados reales y probados.
¿Cuáles son las grandes tendencias de cambio en su sector?
El sector del agua está viviendo una transformación profunda impulsada por varios vectores clave: la digitalización de infraestructuras para mejorar la eficiencia operativa; la integración de datos procedentes de múltiples sistemas, superando los modelos fragmentados tradicionales; el uso de inteligencia artificial para optimizar operaciones y anticipar problemas; la creciente necesidad de resiliencia ante fenómenos extremos como sequías o inundaciones, agravados por el cambio climático; y la transformación organizativa interna de las empresas, impulsada por estos cambios tecnológicos y por la jubilación de parte del personal experto.
En conjunto, estas tendencias están cambiando la forma de gestionar el agua: estamos pasando de modelos más reactivos, basados en información parcial y sistemas desconectados, a decisiones más integrales basadas en datos con un enfoque predictivo.
Todo ello responde a un objetivo común: hacer sostenible la gestión del agua en un contexto de creciente presión sobre los recursos.
¿Qué estrategias está aplicando para adaptarse a los cambios?
Nuestra apuesta para la transformación digital del sector es clara: simplificar la gestión del agua a través de plataformas y tecnología de última generación que integren toda la información en un solo sitio y den soporte a la toma de decisiones para maximizar la eficiencia.
También estamos apostando por modelos escalables y modulares, y por trabajar mucho más en colaboración con partners y clientes. Hoy en día, nadie transforma un sector solo.
El gran problema del sector no es la falta de tecnología, sino la dificultad para implantarla de forma sencilla y útil, y la adaptación al cambio de las organizaciones. Justamente en estos retos tenemos una gran fortaleza por nuestra propia experiencia en todo el mundo.
Ofrecemos soluciones que integran la información y sistemas existentes, y permiten empezar a generar valor desde el primer momento. En todo proceso de transformación, el punto clave son las personas y su adaptación al cambio, por lo que se requiere trabajar con el cliente durante la implantación y posteriormente en el uso y adaptación al proceso de digitalización.
En definitiva, se trata de cambiar el enfoque: pasar de proyectos tecnológicos difíciles de implantar a soluciones ágiles, útiles y progresivas, que acompañen al sector en su transformación digital sin asumir riesgos innecesarios.
¿Qué herramientas serán fundamentales en el medio plazo en su actividad?
En los próximos años serán fundamentales las herramientas que ya están impulsando la transformación del sector y que deben seguir evolucionando y consolidándose para generar todo su potencial.
En primer lugar, la sensorización, el IoT y la telemetría permiten medir con cada vez mayor precisión lo que ocurre en redes, plantas e infraestructuras en tiempo real. Sobre esa base, el segundo paso es integrar todos esos datos e información en un modelo unificado e interconectado, superando los sistemas aislados y proporcionando una visión completa del ciclo del agua.
A partir de ahí, los gemelos digitales ya están permitiendo simular escenarios, anticipar impactos y evaluar distintas opciones antes de tomar decisiones operativas. Y, finalmente, la inteligencia artificial no solo está ampliando estas capacidades —ayudando a detectar patrones, anticipar incidencias, optimizar procesos y mejorar la toma de decisiones— sino que también está facilitando la interacción hombre-máquina, simplificando el acceso a la información y reduciendo barreras internas en las organizaciones, o sea “democratizando” los datos.
Cabe recordar que los gemelos digitales y la inteligencia artificial solo aportan valor cuando se apoyan en información fiable, estructurada, validada y de calidad. Sin esa base, los resultados son difícilmente fiables y se cumple una máxima bien conocida: “garbage in, garbage out”, por eso es clave la herramienta de integración del paso segundo. Haciendo un similar con la gastronomía, “si los ingredientes son malos, el plato final también lo será, aunque tengas al mejor chef”.
En paralelo, hay dos aspectos adicionales a considerar: por un lado, la ciberseguridad, que se ha convertido en un requisito imprescindible en cualquier infraestructura crítica y, por otro, la experiencia de usuario, clave para acelerar la adopción y reducir la resistencia al cambio.
En definitiva, la evolución de estas herramientas a medio plazo permitirá avanzar hacia una gestión más predictiva y prescriptiva, basada en datos y orientada a la optimización continua.
¿Cómo valora la respuesta del resto de actores privados de la Comunitat Valenciana y de la Administración a esas tendencias de cambio?
La Comunitat Valenciana tiene un ecosistema especialmente avanzado en gestión del agua, con operadores, centros de innovación y administraciones con una trayectoria sólida.
Se está avanzando de forma positiva en digitalización y sostenibilidad, aunque todavía existe margen para acelerar la adopción de soluciones integradas y aprovechar mejor los datos disponibles. La colaboración público-privada sigue siendo clave para consolidar ese liderazgo.
¿Qué iniciativas de colaboración con otros actores públicos y privados valora más?
Las iniciativas más relevantes son aquellas que permiten trabajar en ecosistema, integrando conocimiento, tecnología y operación real. Destacaría tres especialmente. La colaboración entre empresas operadoras de agua y empresas tecnológicas permite desarrollar soluciones basadas en casos reales y no solo en postulados teóricos. Este modelo, en el que la tecnología se aplica en base a la propia necesidad de la empresa operadora, es clave para acelerar la adopción y generar impacto tangible.
También están los proyectos impulsados por organismos públicos e internacionales, que están facilitando la innovación en el sector y ayudando a que muchas empresas del sector puedan avanzar en su digitalización en un contexto de presión sobre los recursos y necesidad de inversión. Por último, los hubs de innovación y espacios colaborativos conectan talento, empresas y administraciones, y permiten impulsar nuevas soluciones de forma más ágil.
En conjunto, este tipo de iniciativas están demostrando que la transformación del sector del agua no se produce de forma aislada (como dije antes “nadie transforma un sector solo”), sino a través de la colaboración entre actores que aportan capacidades diferentes pero complementarias.
Las iniciativas que combinan tecnología, conocimiento operativo y la implicación de las personas son las que realmente marcan la diferencia, porque la transformación solo se consolida cuando las organizaciones adoptan y hacen suyo el cambio.