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El gran cuello de botella de la transición energética: permisos, red y almacenamiento

Desayuno 'Un cambio de paradigma para el modelo energético'

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VALÈNCIA. La transición energética forma parte de la hoja de ruta presente y futura de la industria no solo por una cuestión de responsabilidad social, sino también de competitividad y eficiencia en un contexto más global. Sin embargo, la descarbonización no avanza al ritmo que necesitan las empresas. Europa y la mayoría de sus Estados miembros tienen una agenda fijada con unos parámetros a alcanzar, pero en el caso de España la falta de capacidad de red, la lentitud administrativa y las barreras regulatorias al almacenamiento amenazan con frenar el despliegue renovable. Una situación que, en consecuencia, compromete la fortaleza y capacidad industrial.

Así se puso de manifiesto en un desayuno organizado por Foro Plaza, moderado por el periodista Eugenio Mallol, que reunió a representantes del ámbito energético, industrial, tecnológico y jurídico para analizar los retos del nuevo modelo energético. En la cita participaron José María Beneyto, socio de Broseta; Ignacio Casado, director de relaciones institucionales del ITE; Marcos J. Lacruz, CEO de NRG Investment & Consultancy y presidente de Avaesen; y Eugenio Domínguez, fundador de Hesstec.

También participaron Ander Muelas, cofundador de Endurance Motive; Federico Torres, presidente del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Valencia; Mariano Soria, CEO de Turbo Energy; Guillermo Roth, director del área de Levante de Stratkraft; Javier Muñoz, director de proyectos de V3J Ingeniería; Ignacio Mallent, international sales director de NUS Consulting Group; y Jorge Fabregat, responsable de Energía y Medio Ambiente de Porcelanosa.

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En este contexto, Marcos J. Lacruz, CEO de NRG Investment & Consultancy y presidente de Avaesen, advirtió de que el sector energético atraviesa un "cambio de paradigma" que, según alertó, la Comunitat Valenciana difícilmente podrá aprovecharlo si no se agiliza la tramitación administrativa. "Podemos hacer muchos planes y diseñar estrategias, pero si no damos con la clave para acelerar los permisos no habrá un cambio de paradigma real", señaló.

En este sentido, recordó que actualmente existen cerca de 5.000 MW pendientes de autorización en la región, muchos correspondientes a proyectos iniciados entre 2020 y 2021. "La tecnología ha cambiado muchísimo desde entonces y tiene poco sentido autorizar proyectos antiguos y después obligar a actualizarlos con más trámites y más papeles", lamentó. Asimismo, incidió en la necesidad de reforzar y ampliar la red eléctrica para poder avanzar en la electrificación de distintos sectores productivos. "Hay industrias y actividades que quieren electrificarse y no pueden porque la red está colapsada", explicó.

En la misma línea, el presidente del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Valencia, Federico Torres, puso el foco en los principales desafíos energéticos que afronta la Comunitat Valenciana, empezando por el déficit en generación renovable. Según explicó, mientras España alcanza ya cerca del 50% de generación renovable, en la Comunitat Valenciana el porcentaje ronda el 20%, lo que evidencia un gap importante pese a los proyectos actualmente en marcha. También alertó sobre la saturación de las redes eléctricas y recordó que el pasado más de 130 millones de euros en inversiones quedaron paralizados por problemas de conexión a la red. "Tenemos tecnología, conocimiento y capacidad, pero si luego el marco normativo no te deja avanzar o los proyectos se retrasan durante años, ¿de qué sirve toda esa innovación?", planteó.

Otro de los aspectos que destacó fue la importancia de avanzar hacia modelos de hibridación y flexibilidad de la demanda, al tiempo que defendió mantener el peso de la energía nuclear durante el proceso de transición energética. Además, advirtió sobre el riesgo de “fuga de carbono” y deslocalización industrial hacia zonas con regulaciones ambientales menos exigentes, especialmente en el norte de África, lo que podría restar competitividad al tejido empresarial del sur de Europa.

Y es que la necesidad de modernizar las infraestructuras energéticas fue otro de los consensos del encuentro. Al respecto, Guillermo Roth, director del área de Levante de Stratkraft, subrayó que "sin energía barata y estable no habrá industria competitiva" y, en este sentido, lamentó que España esté perdiendo posiciones frente a otros países europeos por la lentitud administrativa y la falta de flexibilidad regulatoria. Y ello pese a que España cuenta con conocimiento técnico y recursos suficientes para liderar la cadena de valor de las energías renovables. "Sabemos hacerlo y tenemos todos los recursos necesarios, pero los permisos son competitividad", subrayó.

Por ello, insistió en que el marco regulatorio será determinante para lograrlo, tras años en los que el sector ha estado limitado por normativas y controles que impedían trabajar con flexibilidad. "Ahora se están acelerando las cosas, pero seguimos lejos del ritmo de otros países europeos", apuntó para incidir en la necesidad de una mayor agilización de permisos como cuestión clave para asegurar una competitividad económica e industrial.

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Por su parte, Ignacio Casado, director de relaciones institucionales del ITE, defendió que la transición energética solo será viable si se vincula directamente con la competitividad industrial. En su opinión, la colaboración entre el ámbito industrial, innovador y la administración será clave para que la Comunitat Valenciana pueda situarse "como locomotora de la transición energética". "Tenemos innovación, tecnología y capacidad, pero necesitamos que la regulación acompañe para poder desarrollar proyectos", señaló.

Casado recordó además que "sin energía el mundo no se mueve" y ensalzó la necesidad de garantizar tanto la generación como la optimización energética para sostener la actividad industrial. En este contexto, reivindicó el concepto de 'inteligencia energética', basada en la digitalización, la flexibilidad y el uso de tecnologías como la inteligencia artificial y defendió la hibridación y el almacenamiento energético como elementos imprescindibles para garantizar suministro y competitividad.

Almacenamiento, hibridación y flexibilidad del sistema

Precisamente, la hibridación y el almacenamiento aparecieron como dos elementos imprescindibles para el despliegue renovable. Ander Muelas, cofundador de Endurance Motive, advirtió de que el sistema actual presenta "un grave error de planificación" al incorporar generación solar sin capacidad suficiente para almacenar o gestionar la demanda. A su juicio, el sistema sigue incorporando nueva potencia renovable, unos 7 GW anuales, sin acompasarla con soluciones de almacenamiento e hibridación.

Por ello, apostó por acelerar la integración de estos sistemas para evitar tensiones en el mercado eléctrico. "El problema está encima de la mesa y hay que acompañar el despliegue renovable para que el sistema no sufra", afirmó.Pero también para avanzar hacia la soberanía industrial y tecnológica europea y evitar que se repita la historia, cuando Europa perdió el liderazgo en la fabricación de módulos fotovoltaicos frente a la competencia asiática.

De igual modo, Mariano Soria, CEO de Turbo Energy, subrayó que el almacenamiento energético se ha convertido en un "factor crítico" para garantizar la competitividad industrial y el desarrollo de las renovables. Remarcó que las energías renovables ya son protagonistas del nuevo modelo energético, pero alertó que las empresas necesitan precios eléctricos “estables y competitivos” para mantener su actividad.

Asimismo, criticó que la red eléctrica actual siga diseñada para un mix energético de hace años y no esté adaptada a las nuevas tecnologías ni al crecimiento renovable. "Si hay más renovables, hay que darles salida y no condenarlas desde el principio", afirmó. En este sentido, abogó por avanzar hacia un sistema más descentralizado y flexible que permita integrar nueva generación renovable y aprovechar su impacto sobre el empleo y la actividad económica.

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Javier Muñoz, director de proyectos de V3J Ingeniería, defendió la necesidad de acelerar la hibridación de proyectos renovables para desbloquear parte de la inversión energética pendiente. Según explicó, muchos proyectos solares llevaban tiempo paralizados y se optó por hibridarlos para facilitar su desarrollo, aunque en algunos casos no se modificaron expedientes ya en exposición pública para evitar retrasar todavía más la tramitación.

El directivo reclamó, además, mecanismos para descongestionar la administración y agilizar permisos, apostando por fórmulas como la declaración responsable acompañada de inspecciones posteriores y sistemas de avales. Muñoz vinculó además el debate energético con la soberanía industrial y económica de España. "Tenemos recursos, tecnología y empresas; debemos entender que ser soberanos energéticamente también es una fuente de competitividad y una oportunidad de país", señaló.

Soberanía energética y dimensión geoestratégica

En una línea similar se pronunció Eugenio Domínguez, fundador de Hesstec, quien criticó que España siga haciendo "parches" en lugar de replantear el sistema energético. "Tenemos 150 GW instalados y problemas para atender una demanda de 34 GW. No hemos diseñado el nuevo sistema energético que necesitamos", afirmó. Además, reprochó que el debate público sobre la energía esté excesivamente ideologizado mientras otros países avanzan por competitividad económica.

Como ejemplo, apuntó al sistema energético estadounidense, donde el 60% de la nueva potencia instalada corresponde a energía solar y baterías, pese a su política de carbonización. Domínguez lamentó además que la sociedad todavía no perciba claramente la importancia estratégica de la transición energética ni sus implicaciones económicas. "Somos uno de los países más baratos en generación energética, pero eso no está llegando al consumidor", sostuvo.

Desde el ámbito industrial, Jorge Fabregat, responsable de Energía y Medio Ambiente de Porcelanosa, reclamó más incentivos para acelerar la transición. La compañía explicó que la inestabilidad geopolítica les ha llevado a apostar por una mayor independencia energética, con la instalación en tres años de 10 MW de placas solares y dos cogeneraciones de 4 MW, lo que les permite cubrir en algunos momentos hasta el 40% de sus necesidades mediante autoconsumo.

Sin embargo, advirtió de que el principal reto sigue estando en el consumo térmico, donde industrias intensivas como la cerámica continúan dependiendo del gas natural. Por ello, pidió "valentía política" y una tramitación más ágil para evitar que proyectos energéticos competitivos queden bloqueados durante años.

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Precisamente sobre esa pérdida de competitividad, Ignacio Mallent, international sales director de NUS Consulting Group, lamentó que España esté bajando posiciones respecto a otros países europeos pese a contar con condiciones favorables para liderar la transición energética. "Es una pena que, teniendo sol, empresas y tecnología, vayamos pasos por detrás de Europa", señaló. El directivo recordó cómo el mercado evoluciona hacia modelos híbridos que combinan renovables y almacenamiento, un ámbito en el que considera que España debería liderar.

Finalmente y como cierre a todas las temáticas que se abordaron en el debate, José María Beneyto, socio de Broseta, insistió en la dificultad de las instituciones para adaptarse a la velocidad de transformación del sector energético al señalar que existe "un proceso de indigestión" dentro de la administración ante la disparidad de intereses, tecnologías y propuestas que están surgiendo en torno a la transición energética.

Insistió en la ralentización en algunos indicadores del sector y consideró que la administración "no está sabiendo ver" la magnitud del cambio. "Hay muchas propuestas, pero se están dejando pasar", lamentó, al tiempo que reclamó una mayor coordinación y una estrategia más clara centrada en la autonomía energética y la soberanía industrial como ejes prioritarios.

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