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"El dinero no crea chips por si solo, necesitamos a los mejores y más brillantes talentos"

La industria europea del chip alerta en València de que la falta de talento especializado amenaza los planes de expansión del sector y reclama más inversión educativa, movilidad y vocaciones STEM

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VALÈNCIA. Mientras Europa prepara el Chips Act 2.0 para reforzar su industria de semiconductores, las empresas del sector advierten de que uno de los principales desafíos para convertir esa estrategia en una realidad no está únicamente en la financiación, las fábricas o las ayudas públicas. El gran reto es encontrar a las personas capaces de diseñar, desarrollar y fabricar los chips que alimentarán la inteligencia artificial, los centros de datos, la automoción avanzada o las futuras tecnologías de defensa.

Esa fue una de las principales conclusiones de la mesa sobre talento celebrada este jueves en el Valencia Silicon Forum, el encuentro organizado en CaixaForum València que ha reunido a representantes de la Comisión Europea, empresas tecnológicas y expertos de la industria de los semiconductores para debatir sobre el futuro del sector en Europa. Los participantes coincidieron en que la escasez de profesionales especializados se ha convertido en una de las mayores amenazas para las aspiraciones europeas de ganar autonomía tecnológica en un mercado cada vez más competitivo, lo que refuerza la idea de València de apostar con un campus de excelencia en semiconductores y que ya empieza a potenciar con las cátedras del Perte Chip.

Jens Drews, director de Relaciones Institucionales para Europa, Oriente Medio y África de GlobalFoundries, resumió esa preocupación con una reflexión que compartieron buena parte de los ponentes. "En nuestro sector todo gira en torno a las personas. El dinero no crea chips. Sirve para comprar máquinas, pero necesitas a los mejores y más brillantes talentos", señaló. El directivo recordó que las necesidades de las fábricas actuales son muy diferentes a las de hace décadas debido al elevado grado de automatización y defendió que cualquier estrategia industrial debe ir acompañada de una apuesta decidida por la formación y la captación de profesionales.

Drews aprovechó además su intervención para lanzar un mensaje dirigido a València. A su juicio, la consolidación de un clúster especializado será clave para que la ciudad pueda aprovechar las oportunidades que abre la nueva estrategia europea de semiconductores. "Mi consejo es pensar en un clúster. Buscad empresas e instituciones con inquietudes parecidas", señaló. Como ejemplo citó el caso de Dresde (Alemania), uno de los principales polos europeos de microelectrónica, cuya consolidación requirió años de colaboración entre empresas, universidades y administraciones públicas.

El problema empieza mucho antes de la universidad

La necesidad de despertar vocaciones científicas y tecnológicas desde edades tempranas fue otro de los mensajes recurrentes de la mesa. Anja Schulz, senior project manager de ams OSRAM, defendió que Europa no puede seguir tratando esta cuestión como un asunto secundario y advirtió de que una parte importante del talento potencial se pierde antes incluso de llegar a los estudios superiores.

"Tenemos que incluir a más mujeres en el sector de los semiconductores", afirmó. La directiva explicó que la compañía desarrolla programas específicos para fomentar el emprendimiento tecnológico y la creación de startups, pero consideró que todavía existe un amplio margen para ampliar la base de profesionales que se incorporan a la industria. Como ejemplo, destacó las iniciativas que se desarrollan en Austria para acercar las materias STEM a los estudiantes desde edades tempranas. "Hay que empezar muy pronto", insistió.

La preocupación por la falta de vocaciones también fue compartida por Aude Jalabert, responsable de políticas públicas europeas de Infineon. La directiva defendió que el déficit de competencias especializadas se ha convertido en una limitación estructural para el crecimiento del sector y reclamó una visión a largo plazo para abordar el problema. "Podemos tener la fábrica que queramos, pero si no tenemos a nadie que la maneje, no podremos contribuir a lo que queremos construir", advirtió. Jalabert sostuvo que Europa necesita programas de formación sostenidos en el tiempo y cuestionó que muchas iniciativas públicas tengan una duración demasiado limitada para resolver un problema que requiere años de trabajo continuado. "Necesitamos inversión a largo plazo", señaló.

Europa no puede competir solo con el salario

Durante el debate también surgió una cuestión recurrente en la industria tecnológica europea: la dificultad para competir con los salarios que ofrecen algunas compañías estadounidenses. Jalabert reconoció que Europa tiene complicado igualar determinadas remuneraciones, pero defendió que el continente dispone de otros argumentos para atraer profesionales altamente cualificados. "Un salario con muchos ceros al año es posible, pero no en Europa. En eso todavía no podemos competir", afirmó. Sin embargo, destacó factores como la seguridad, la calidad de vida o la estabilidad social como elementos diferenciales capaces de atraer talento internacional.

Una visión compartida por Timo Tenhovuori, responsable de Semiconductor Business & AI Maturity de Nokia. El directivo defendió que Europa cuenta con fortalezas que van más allá de la dimensión económica. "La calidad de vida y la democracia en Europa son muy buenos argumentos. Es una cuestión basada en los valores", señaló. Tenhovuori explicó además que Nokia desarrolla iniciativas para acercar la ciencia y la tecnología a los más jóvenes y citó como ejemplo un campamento científico celebrado esta misma semana en las instalaciones de la compañía para estudiantes que inician la educación secundaria. A su juicio, Europa dispone de una oferta educativa sólida, pero necesita despertar un mayor interés por las disciplinas científicas y tecnológicas.

"En Europa no nos faltan oportunidades educativas, pero sí gente interesada en esos campos", afirmó. El directivo recordó que la industria de los semiconductores ofrece oportunidades profesionales muy diversas, desde la física de materiales o las capas atómicas hasta el diseño de sistemas complejos, la inteligencia artificial o la fotónica.

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