Del almacén a la entrega: las tendencias tecnológicas que marcarán el futuro de la logística

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Logistics Trend Radar 8.0 a

La inteligencia artificial, la colaboración entre personas y robots y la demanda de infraestructuras digitales abren nuevas oportunidades para el sector y exigen adaptar procesos y competencias

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VALÈNCIA. Almacenes en los que los robots colaboran con los trabajadores, agentes de inteligencia artificial capaces de ejecutar tareas bajo supervisión y sistemas que ayudan a reorganizar operaciones ante una incidencia. La transformación tecnológica de la logística avanza en distintos frentes y con diferentes ritmos de implantación, pero con un desafío compartido, el de integrar estas herramientas en la actividad diaria y preparar a las personas que deberán utilizarlas. El informe 'Logistics Trend Radar 8.0' de DHL identifica las tendencias que marcarán esta evolución y sitúa entre sus novedades la IA agéntica, los robots humanoides, el comercio apoyado en inteligencia artificial y la economía de la computación.

El documento plantea que las cadenas de suministro adquieren un papel cada vez más estratégico para la competitividad empresarial, por su influencia sobre la capacidad de responder a las interrupciones, la experiencia del cliente y la sostenibilidad. En este escenario, la inteligencia artificial permite ampliar la automatización y aprovechar información de las operaciones para apoyar decisiones. Sin embargo, el informe subraya que "la logística seguirá siendo un negocio de personas". La evolución del sector dependerá también de cómo se combinen el criterio y la experiencia de los profesionales con la velocidad, la precisión y la capacidad de las nuevas herramientas.

Un almacén con más colaboración entre personas y máquinas

Una de las tendencias que recoge el radar es la extensión de los entornos de trabajo aumentados, en los que las herramientas digitales y la robótica se integran en la actividad de las plantillas para reducir esfuerzos y automatizar tareas rutinarias. Gafas inteligentes, exoesqueletos, robots colaborativos y sistemas de apoyo a las decisiones forman parte de este modelo, que modifica tanto la ejecución de las operaciones como las funciones de los empleados. La previsión es que las máquinas asuman progresivamente actividades repetitivas, físicamente exigentes o que requieren precisión, mientras las personas se concentran en supervisar, resolver incidencias y mejorar los procesos.

En la práctica, esta transformación puede permitir que un trabajador dedique menos tiempo a escanear productos o introducir datos y más a resolver una etiqueta ilegible, reorganizar recorridos ante una congestión o ajustar la distribución del trabajo cuando cambia la demanda. DHL explica que ya utiliza robots colaborativos de Locus Robotics y de Robust.AI que adaptan sus tareas en función del comportamiento de los empleados y de las condiciones de la operación. El informe sitúa el horizonte de adopción de estos entornos en menos de cinco años, aunque advierte de que su extensión exige revisar los puestos, invertir en formación y asegurar que la tecnología sea fiable y esté integrada en los sistemas de la empresa.

La capacitación aparece precisamente como una de las principales dificultades. Según los datos que recoge el documento, solo el 35% de los trabajadores ha recibido formación relacionada con la inteligencia artificial, mientras que el 75% de las empresas está adoptando esta tecnología. En logística, cita además un estudio según el cual el 54% de las organizaciones está automatizando tareas que no aportan valor añadido para compensar la escasez de personal, aunque muchas todavía no han completado la preparación de sus plantillas ni el rediseño de sus funciones. El temor a perder el empleo, la falta de confianza y la dificultad para asumir nuevas responsabilidades pueden ralentizar estos cambios si no existen comunicación y vías de aprendizaje.

Agentes de IA que pasan de asistir a ejecutar

Otra de las novedades del radar es la incorporación de la IA agéntica, que amplía las posibilidades de automatización mediante sistemas capaces de ejecutar tareas y tomar decisiones con una intervención humana limitada. El informe le atribuye un impacto elevado sobre la logística y sitúa su horizonte de adopción en menos de cinco años. Su implantación, no obstante, se plantea de forma gradual. Primero mediante agentes que apoyan a los empleados y, después, con sistemas capaces de ejecutar tareas definidas bajo supervisión. Conforme maduren la integración tecnológica, los mecanismos de control y la confianza, las empresas podrían permitir actuaciones autónomas acotadas y avanzar hacia procesos capaces de corregir determinadas incidencias.

Este desarrollo también introduce exigencias de supervisión y responsabilidad. El documento advierte de que los agentes pueden cometer errores, exponer información sensible o generar riesgos para los clientes y la seguridad, por lo que las compañías deberán poder auditar sus decisiones, investigar los fallos y establecer quién responde por sus consecuencias. Su funcionamiento depende, además, de contar con datos consistentes y de poder conectarse con las aplicaciones empresariales, algo que se complica cuando la información está dispersa o los sistemas antiguos presentan dificultades de integración. A ello se suma una mayor demanda de capacidad de computación y de profesionales preparados para diseñar, coordinar y supervisar estos agentes.

Los humanoides avanzan, pero su despliegue tiene barreras

Los robots humanoides también entran en esta edición entre las tendencias que pueden modificar las operaciones logísticas, aunque con un horizonte de adopción más amplio, de entre cinco y diez años. Su estructura similar a la humana ofrece una ventaja potencial para incorporarlos a instalaciones existentes, diseñadas para personas, sin necesidad de acometer grandes reconstrucciones o sustituir todas las herramientas. Según el informe, las primeras oportunidades se concentran en tareas repetitivas de complejidad moderada y en entornos con pocas variaciones, donde resulta más sencillo acotar las condiciones de funcionamiento y evaluar su aportación a la productividad.

Su extensión todavía afronta limitaciones de seguridad, autonomía de las baterías, durabilidad y fiabilidad. El radar señala que los sistemas actuales requieren más intervención humana y mantenimiento que otras soluciones de automatización consolidadas y que persisten dificultades para mantener un funcionamiento continuado. También pesa la inversión: el documento recoge precios de entrada en torno a los 30.000 dólares y equipos avanzados de entre 150.000 y 250.000 dólares. Con estas barreras, DHL prevé que durante los próximos tres a cinco años su despliegue a escala permanezca limitado a aplicaciones concretas, mientras los avances en sensores, hardware e inteligencia artificial amplían sus posibilidades.

El conjunto de estas tendencias dibuja una evolución en la que convivirán tecnologías ya disponibles con otras que todavía deben demostrar su viabilidad a mayor escala. "El valor de la prospectiva reside en tomar mejores decisiones hoy", señala Klaus Dohrmann, vicepresidente y responsable de Innovación e Investigación de Tendencias de DHL Customer Solutions & Innovation, en el documento. Para las empresas, el reto consiste en identificar qué aplicaciones aportan valor en cada operación y acompañarlas de datos fiables, procesos adaptados y trabajadores preparados para utilizarlas.

La infraestructura de la IA también necesita logística

La expansión de la inteligencia artificial abre, además, oportunidades vinculadas al despliegue de la infraestructura que la sostiene. Bajo el concepto de economía de la computación, el informe describe un escenario en el que disponer de capacidad de cálculo suficiente y eficiente gana relevancia para la productividad y la competitividad empresarial. La logística forma parte de esa cadena al encargarse del transporte, la instalación y el mantenimiento de equipos cuyo valor, disponibilidad y plazos de puesta en marcha condicionan los proyectos. El crecimiento de estas infraestructuras incrementa así la necesidad de servicios especializados, entregas críticas y manipulación de alta precisión.

En este ámbito, la capacidad para trasladar e instalar los equipos con rapidez y seguridad, así como para facilitar su mantenimiento y reducir los tiempos de inactividad, se convierte en un factor relevante para los clientes. El informe vincula estas necesidades con el coste energético, la continuidad del servicio y la sostenibilidad, y anticipa que la logística reforzará su papel dentro de la cadena de valor de la IA durante los próximos cinco años. La digitalización genera así una doble transformación para el sector: cambia sus propias operaciones y, al mismo tiempo, crea nuevas demandas de transporte y servicios especializados.

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