MURCIA.La comarca del Noroeste es un refugio perfecto para quienes buscan desconectar sin salir de la Región de Murcia. Este territorio, marcado por un relieve montañoso y un legado cultural que se hunde en la prehistoria, ofrece un viaje que combina el aroma del vino, el misticismo de sus ciudades santas y la espectacularidad de sus cumbres. Un recorrido por sus cinco municipios principales permite descubrir por qué esta zona es el corazón verde y patrimonial de la Región.
Bullas
Nuestro viaje comienza en Bullas, un municipio cuya identidad está sellada por la cultura del vino desde hace más de dos milenios, como bien demuestra el hallazgo romano del "Niño de las Uvas". Pasear por Bullas es sumergirse en una tradición que hoy se celebra a través de su Ruta del Vino, donde antiguas bodegas del siglo XIX conviven con instalaciones modernas. El Museo del Vino es la parada obligatoria para entender esta herencia, pero el municipio guarda otros tesoros. Para los amantes de la naturaleza, el Salto del Usero ofrece uno de los paisajes fluviales más bellos de Murcia, mientras que el mercadillo "El Zacatín" llena de vida y artesanía el centro del pueblo cada primer domingo de mes.
Cehegín
A pocos kilómetros nos recibe Cehegín, cuyo casco antiguo es uno de los conjuntos históricos más imponentes de la zona. Caminar por sus calles es descubrir una sucesión de casas señoriales y palacios, como el de Jaspe, que hoy alberga el Ayuntamiento. Sin embargo, la gran joya de Cehegín se encuentra a las afueras: el yacimiento de Begastri. Esta antigua ciudad fue sede episcopal y uno de los centros visigodos más importantes de la península, ofreciendo hoy visitas guiadas que permiten viajar en el tiempo. La oferta se completa con el entorno natural del Coto de las Maravillas, ideal para quienes buscan actividades de turismo activo.
Caravaca de la Cruz
El corazón espiritual de la comarca late en Caravaca de la Cruz. Conocida mundialmente como Ciudad Santa, tiene el privilegio de celebrar el Año Jubilar a perpetuidad cada siete años. El perfil de la ciudad está dominado por el Santuario de la Vera Cruz, una fortaleza templaria que custodia la famosa Reliquia y cuya fachada de mármol rojo es una obra maestra del barroco. Pero Caravaca es mucho más que su castillo; sus iglesias renacentistas y el convento de los Carmelitas invitan a un paseo pausado por su historia. Además, su extenso término municipal es un paraíso para el turismo rural, ofreciendo rutas a caballo y senderos que conectan con la naturaleza más pura.
Moratalla
Continuamos hacia Moratalla, el municipio más forestal y montañoso, donde se encuentra el pico de Revolcadores, la cumbre más alta de la Región con sus más de 2.000 metros de altitud. Moratalla es el destino ideal para el senderismo solitario y el descubrimiento de parajes casi olvidados, como la Ermita de la Rogativa o el curso de los ríos Benamor y Alharabe. La historia aquí se escribe en las rocas: su Centro de Interpretación de Arte Rupestre pone en valor las pinturas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Si la visita coincide con sus fiestas, el sonido de su famosa tamborada o la devoción al Cristo del Rayo envuelven al viajero en una experiencia única.
Calasparra
Calasparra es una tierra definida por el paso del río Segura. Aquí, el agua no solo ha moldeado el paisaje, sino que ha dado lugar al primer arroz con Denominación de Origen de España, mundialmente reconocido por su calidad. El viajero no puede irse sin visitar el Santuario de Nuestra Señora de la Esperanza, un lugar mágico donde la iglesia aparece excavada directamente en la roca junto al río, creando un remanso de paz inigualable. Con sus cuevas con pinturas rupestres y su rico patrimonio arqueológico, Calasparra cierra esta ruta por el Noroeste demostrando que esta comarca es, sin duda, el secreto mejor guardado de la Región de Murcia.