MURCIA. Tres semanas después del inicio de la primavera, el termómetro en la Región de Murcia ha comenzado a marcar valores que invitan al reencuentro con el mar. Abril se presenta como una ventana de oportunidad única para recorrer la costa antes de que lleguen las aglomeraciones y las restricciones estivales de acceso. Desde las dunas del norte hasta los acantilados del sur, el litoral murciano ofrece en estas fechas su versión más pura: arenales donde la naturaleza todavía mantiene el pulso al asfalto.
La Llana (San Pedro del Pinatar)
En el extremo norte, el Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar custodia una de las franjas costeras más naturales de la zona. La Llana destaca por su sistema de dunas y vegetación de saladar, ofreciendo un entorno ideal para el senderismo costero.
Ubicada entre la playa de Las Salinas y la Punta de Algas, este enclave cuenta con un rasgo distintivo: un grupo de palmeras solitarias que proporcionan la única sombra natural del sector. En esta época del año, la ausencia de multitudes permite apreciar con claridad el valor ecológico de este espacio, donde el vuelo de los flamencos en las charcas salineras acompaña el paseo por la orilla.
Calblanque (Cartagena)
El Parque Regional de Calblanque representa el estándar de conservación del litoral cartagenero. Su frente costero se compone de una sucesión de playas y calas de arenas finas y doradas, flanqueadas por dunas fósiles y macizos montañosos que contrastan con el azul intenso del Mediterráneo.
La riqueza de este paraje reside en su diversidad geológica: sierras áridas, calas solitarias y blancas salinas. Visitar Calblanque en abril ofrece una ventaja logística clave: el libre acceso de vehículos privados hasta los aparcamientos principales, una posibilidad que desaparece en los meses centrales del verano cuando se activa el plan de transporte público para preservar el entorno.
Puntas de Calnegre (Lorca)
El litoral de Lorca cuenta con 11 kilómetros de costa virgen donde la presión urbanística es inexistente. El Parque Natural Lomo de Bas, dentro del área protegida de Puntas de Calnegre, ofrece un paisaje de acantilados, pizarra y arena oscura.
Mientras que la playa de Puntas de Calnegre ofrece servicios esenciales y un carácter semiurbano junto al poblado de pescadores, el resto del sector se desglosa en calas vírgenes como Cala Leña o Cala Blanca. Este entorno ha sido reconocido internacionalmente por su excelencia estética y sostenibilidad, siendo un destino predilecto para quienes buscan una experiencia de playa sin rastro de cemento.
Playa Amarilla y la Isla del Fraile (Águilas)
Situada bajo el abrigo de la Urbanización El Fraile Resort, Playa Amarilla es uno de los puntos más singulares del municipio aguileño. Su ubicación ofrece una panorámica privilegiada de la Bahía y de la Isla del Fraile, de la que está separada por un estrecho canal de apenas 50 metros.
La transparencia de sus aguas es una de sus señas de identidad, resultado de las corrientes de levante que renuevan constantemente el canal. Además de su valor paisajístico, la zona destaca por su riqueza arqueológica. En estas semanas de abril, el acceso por el sendero desde Calabardina resulta especialmente agradable al evitarse las temperaturas extremas del verano.
Cuatro Calas: el límite lunar (Águilas)
La ruta culmina en el límite con la provincia de Almería, en el Paisaje Protegido de Cuatro Calas. Allí, la playa de Calacerrada (o de los Cocedores) ofrece un paisaje casi lunar debido a la erosión de sus paredes de calcarenita, que forman cuevas naturales sobre la arena.
El entorno se caracteriza por el contraste cromático entre un cabezo volcánico negro y otro amarillo cargado de restos fósiles. Visitar este paraje en un día de diario durante el mes de abril permite disfrutar de una acústica natural única, donde el sonido del mar en las rocas no se ve interrumpido por la habitual afluencia turística de la temporada alta.