MURCIA. El futuro de la carretera de Alcantarilla ha vuelto a situarse en el epicentro de la polémica tras el anuncio municipal de un proyecto de reasfaltado integral que supondrá, de forma definitiva, la eliminación del actual carril bici. Esta decisión no solo busca renovar el pavimento, sino que plantea un cambio estructural: el Ayuntamiento solicitará al Ministerio reubicar las vías ciclistas sobre el trazado del soterramiento ferroviario y el margen del río Segura, devolviendo a la carretera el ancho de carril original para el tráfico rodado.
Esta medida ha desencadenado un intenso cruce de reproches entre el equipo de Gobierno y los grupos de la oposición, especialmente tras la última sesión plenaria. Vox ha denunciado una maniobra de "bloqueo" por parte del Partido Popular, alegando que el Gobierno local anunció estas mejoras apenas 24 horas después de que la formación verde registrara una iniciativa pidiendo precisamente la supresión del carril bici y la ampliación de la calzada. Desde Vox sostienen que el anuncio oficial tuvo como objetivo "anular" su propuesta política, lo que llevó al concejal José Francisco Orenes a retirar su moción para evitar que el PP se atribuyera el éxito de una medida que su grupo ya reclamaba hace dos años basándose en la falta de seguridad vial.
Por su parte, el PSOE también ha cuestionado los tiempos de este anuncio, aunque desde una perspectiva distinta. Los socialistas señalan que la reacción del equipo de Gobierno llega tras sus propias quejas sobre el "estado preocupante" y el deterioro del firme en una vía que soporta un altísimo volumen de tráfico diario. No obstante, el debate ha derivado en una confrontación sobre la herencia recibida: mientras el PP atribuye el mal estado actual a las "obras de inmovilidad" del anterior mandato socialista, el PSOE insiste en que el proyecto actual es una respuesta improvisada a las presiones de la oposición.
En definitiva, la eliminación del carril bici en la carretera de Alcantarilla trasciende la obra técnica para convertirse en un símbolo de la pugna por el modelo de ciudad. Con la retirada de los separadores y el reasfaltado, el vial recuperará su capacidad para vehículos pesados y turismos, mientras la movilidad alternativa queda a la espera de que se materialicen las nuevas rutas propuestas fuera de la calzada principal.