MURCIA. La Región de Murcia alberga un mosaico de espacios protegidos que permiten cambiar el asfalto por senderos en cuestión de minutos. La red de parques regionales combina patrimonio histórico, diversidad de ecosistemas y centros de atención al visitante preparados para planificar jornadas al aire libre, ya sea en familia, a pie o sobre dos ruedas.
Sierra Espuña: el corazón verde de la Región
Considerada el auténtico pulmón forestal murciano, Sierra Espuña destaca por su red de pistas y caminos señalizados para recorrer a pie o en bicicleta. El punto de partida idóneo es el Centro de Visitantes y Gestión Ricardo Codorníu, que cuenta con material divulgativo, salas de exposición y proyecciones sobre la historia del espacio. Dentro de la sierra, los visitantes disponen de áreas recreativas como La Perdiz, Fuente del Hilo, Las Alquerías o el Campamento Exploradores, además de paradas patrimoniales obligadas como el Santuario de La Santa de Totana.
Salinas de San Pedro: aves, dunas y montañas de sal
En la franja litoral, el Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar combina el paisaje salinero con la biodiversidad marina. La jornada suele arrancar en el Centro de Visitantes 'Las Salinas' para interpretar sus ecosistemas antes de recorrer sus senderos a pie o por el carril bici. Sus miradores y observatorios son paradas imprescindibles para divisar aves acuáticas como los flamencos, con el telón de fondo de las grandes montañas de sal y el contraste cromático de las balsas al amanecer.
El Valle y Carrascoy: naturaleza y miradores al pie de la capital
Formando la frontera natural e histórica entre la huerta de Murcia y el valle del Guadalentín, el Parque Regional El Valle y Carrascoy se consagra como el escape perfecto muy cerca de la ciudad. El Centro de Visitantes El Valle facilita mapas y rutas autoguiadas para caminantes y ciclistas. Tras la ruta, el espacio cuenta con diversas áreas de picnic y oferta de restauración en el entorno. La experiencia culmina al atardecer desde el emblemático mirador de La Cresta del Gallo, con vistas panorámicas sobre toda la comarca.
Calblanque: calas vírgenes y senderos entre la sierra y el mar
Ubicado en el extremo oriental de la costa regional, entre Cabo de Palos y Portmán, Calblanque destaca por su elevada diversidad ambiental. Este paraje salvaje reúne pinares de pino carrasco, matorrales, acantilados, calas y sistemas dunares de alto valor ecológico. Entre sus puntos clave destacan las Salinas del Rasall —un humedal integrado dentro de la zona de especial protección para las aves (ZEPA) del Mar Menor—, idóneo para quienes buscan caminatas tranquilas en un entorno litoral sin urbanizar.