MURCIA. El otoño trae a la Región de Murcia días templados y paisajes que transforman el verde en tonos dorados y rojizos. Es el momento perfecto para calzarse unas zapatillas cómodas, dejar atrás el bullicio de la ciudad y salir a caminar sin prisas. Te proponemos cuatro trayectos muy accesibles, llenos de vegetación y pensados para disfrutar del aire limpio en familia, en pareja o con la cámara de fotos a punto.
Fuentes del Marqués: un oasis de agua y sombras en Caravaca
Es uno de los parajes naturales más amables del Noroeste murciano. En este enclave el agua brota directamente de la tierra a través de manantiales cristalinos, creando un microclima ideal donde conviven peces, aves, ardillas y encinas centenarias. Es un rincón perfecto para dar un paseo llano bordeando sus arboledas frondosas o para iniciar rutas de senderismo hacia los barrancos de la Sierra del Gavilán.
Además de disfrutar del aire fresco entre árboles y riachuelos, la visita permite enriquecer el recorrido con varias paradas culturales. En el mismo corazón del paraje se alza el emblemático Torreón Templario, que acoge el Centro de Interpretación de la Naturaleza del Noroeste. A muy poca distancia, la escapada se puede completar con una parada en el Museo de la Vera Cruz, dedicado a la historia de la reliquia caravaqueña, su ajuar litúrgico y los restos del antiguo alcázar, o con una visita al Museo Etnográfico en Miniatura, una detallada colección obra del artista Ángel Reinón que repasa los oficios tradicionales y la vida rural de antaño.
Senda del Dinosaurio: aventura y naturaleza entre pinos
Ubicada en pleno corazón de Sierra Espuña, esta ruta es un acierto seguro para quienes buscan una caminata cómoda en plena montaña con un toque divertido para toda la familia.
La aventura arranca cruzando el llamativo puente colgante de madera que salva el barranco de Leiva. A partir de ese punto, un sendero llanito y de escaso desnivel serpentea por un bosque mediterráneo donde predomina el pino carrasco y un rico sotobosque de romero, tomillo, jara, carrasca y lentisco. Durante el trayecto, los paseantes también pueden descubrir vestigios de la arquitectura tradicional del agua, como una antigua balsa subterránea que servía para recoger el agua de lluvia.
Pozos de la Nieve: gigantes de piedra en la alta montaña
Para quienes busquen panorámicas despejadas y aire puro de cumbre, la zona más alta de Sierra Espuña guarda un patrimonio histórico y cultural único: un conjunto de 28 pozos de nieve construidos entre los siglos XVI y XX. Estas imponentes construcciones cilíndricas de piedra, algunas de ellas rematadas con cúpula, se utilizaban antiguamente para almacenar la nieve del invierno y distribuirla convertida en hielo hacia las ciudades y hospitales de la Región.
Actualmente, estas singulares moles de piedra se pueden descubrir fácilmente gracias a dos itinerarios senderistas bien señalizados: la Ruta de Pedro López y el camino que une el Valle de Leyva con el Collado Mangueta, ofreciendo un contraste visual espectacular en mitad del paisaje serrano teñido de otoño.
Ruta del Jarral: el susurro del río en Abarán
Los amantes del rumor constante del agua y la vegetación de ribera encontrarán en Abarán un itinerario llano y muy agradable pegado al cauce del río Segura.
A lo largo de sus aproximadamente dos kilómetros de recorrido, el visitante completa una caminata tranquila al abrigo de una frondosa vegetación fluvial que aporta sombra y frescor. Es un paseo ideal para conectar con la naturaleza de la Vega Alta mientras se descubre la vinculación histórica del municipio con la cultura del agua, acompañados a cada paso por el sonido del río, las acequias y las canalizaciones tradicionales.