MURCIA. La Región de Murcia cumple con todos los requisitos que requieren la inversión en plantas de biogás. Cuenta con una economía con un marcado peso del sector primario para generar materias primas y dispone de espacios para albergar estos centros, lo que ya ha impulsado los primeros proyectos de inversión. No obstante, el potencial es muy superior al que se está explotando en estos momentos.
En concreto, la Comunidad murciana suma una capacidad total para generar más de 485.000 MWh anuales, de acuerdo con el informe elaborado por por Bioliza y S3d para la agrupación de biometano de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA), que estima el potencial total disponible estimado por territorios.
Así, divide a la Región en seis comarcas agrarias y evalúa al alza el potencial en casi todas ellas, donde el área del Río Segura se alza como la más valiosa con la posibilidad de albergar proyectos que sumen 146.199 MWh, seguida a corta distancia del Suroeste y el Valle del Guadalentín, que acumula una capacidad de 138.999 MWh debido a su peso ganadero.
No se queda atrás el Campo de Cartagena con su fuerte presencia agrícola, pues podría desplegar plantas para producir hasta 107.041 MWh de biogás, mientras que el Noroeste alberga potencial para otros 72.196 MWh.
Finalmente, en una menor escala, se encuentran el Altiplano, con una capacidad para 15.868 MWh, y el centro de la Comunidad, que cuenta con una economía más industrial y que solo podría alojar centros para producir 5.480 MWh.
El informe sitúa el potencial bruto de biometano en España en 151 TWh anuales y el potencial accesible en 97 TWh, tras aplicar criterios técnicos y territoriales. A partir de esta base, el estudio estima que entre 25 y 35 TWh podrían movilizarse de forma realista en el horizonte 2035, teniendo en cuenta la competencia de usos, la logística, la disponibilidad real de sustratos, el marco normativo, la aceptación social y la viabilidad económica de los proyectos.
El estudio identifica a su vez varias palancas prioritarias para transformar el potencial movilizable de biometano en proyectos reales: un marco normativo más claro para la tramitación, la clasificación de sustratos y el régimen del digestato, mecanismos de apoyo que mejoren la bancabilidad, mayor agilidad administrativa y coordinación entre administraciones, así como modelos de implantación más integrados en el territorio.
La gestión del digestato se señala como un elemento central de la economía circular asociada al biometano. Lejos de tratarse como un residuo, debe entenderse como un recurso agronómico capaz de mejorar la fertilidad del suelo y reducir la dependencia de fertilizantes minerales, siempre con una planificación adecuada y un marco regulatorio claro y homogéneo, de acuerdo con este documento.