MURCIA. Lejos del cansancio que cabría esperar tras ocho años como rector de la UMU, José Luján afronta su nueva posición como nuevo secretario general de Croem con las energías renovadas de quien se sabe afortunado por afrontar un nuevo reto tanto laboral como personal. Laboral, porque ansía llevar a la práctica sus conocimientos acumulados como investigador de Derecho del Trabajo, y personal, porque emprende esta aventura atraído por la figura del presidente, Miguel López Abad, con quien ya coincidió en el Consejo Económico y Social (CES).
En una entrevista concedida a Murcia Plaza, Luján se expresa con un extra de ímpetu en la conversación. Además del énfasis que aporta a cada palabra, elabora sus ideas a través de los pensamientos acelerados, que no por ello precipitados, que emplea una persona acostumbrada a exprimir al máximo cada segundo de su tiempo. Ahora, tendrá la oportunidad de trasladar esta virtud a la patronal para abordar los grandes problemas que preocupan a los empresarios de la Región y que los desvían de su función principal, generar riqueza.
-Ahora que ya lleva unos meses en el cargo ¿Cómo se ve Croem desde dentro?
-Yo siempre he conocido el trabajo de Croem desde el desempeño que he tenido en mi vida profesional, especialmente durante mi época en el Consejo Económico y Social (CES). Ahora que estoy dentro he confirmado lo que ya sabía y he encontrado un grupo humano muy preparado, con mucha capacidad de trabajo y con el que yo creo que podemos hacer buenas cosas. También hay un presidente que tiene muchísimas ganas de hacerlo bien, de contribuir y de ayudar a que las empresas de la Región hagan lo que tienen que hacer, que es trabajar y generar riqueza.
Hay ejemplos de empresarios murcianos que son auténticos líderes empresariales en la Unión Europea y en el mundo"
-¿Cómo se ha asentado en el cargo de secretario general? Entiendo que puede ser un gran cambio tras dejar el Rectorado de la Universidad de Murcia.
-No tiene nada que ver. Este desempeño actual está más alineado con el trabajo que he hecho antes de ser rector. Yo soy profesor e investigador de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, y los temas con los que me encuentro en Croem son los que toda mi vida he estudiado, he enseñado y he investigado, como la negociación colectiva, el salario, el tiempo de trabajo, la siniestralidad laboral o el absentismo, que son problemas muy del presente.
-¿Por qué decidió aceptar el cargo?
-Croem tiene un proyecto que me ilusiona, pero el elemento principal es Miguel López Abad. Fue vicepresidente del CES cuando yo era presidente y es una persona confiable, con una gran ambición por hacer las cosas bien.
También me estimula bastante la posibilidad de llevar a la práctica lo que yo conocía como teórico. Estoy convencido de que el sentido de la universidad, además de formar a los profesionales, es que el conocimiento que genera pueda transferirlo a la sociedad para aportar soluciones a los problemas. Eso siempre lo he tenido claro durante mi etapa como rector.

-¿Cómo ve a los empresarios de la Región de Murcia?
-En la Región de Murcia hay más de 90.000 empresas y cada una es como es. La Región de Murcia tiene un empresariado muy maduro, muy responsable y que tiene un gen emprendedor que que lo caracteriza desde siempre. Hay ejemplos de empresarios murcianos que son auténticos líderes empresariales en la Unión Europea y en el mundo. Tenemos empresarios ambicioso en el buen sentido, que quieren generar riqueza y empleo.
-¿Cómo se encuentran en este momento las empresas de la Región? Enfrentan en estos momentos un contexto muy complejo repleto de amenazas, pero los resultados todavía son positivos.
-Hay una contradicción clarísima. Los resultados económicos, la fría estadística, dicen que se está generando empleo y hay dinero. Tenemos buenos resultados en las empresas, pero se consiguen cada vez más a través un coste personalísimo de los empresarios. Hay muchas incertidumbres, como el precio desorbitado de los combustibles, que terminan provocando una situación de malestar contenido que no aflora tan claramente porque los números son buenos todavía.
También hay que tener en cuenta que hemos vivido los últimos años en una situación muy connotada por los fondos Next Generation, pero ahora se acaban. ¿Qué va a pasar cuando el dinero que viene de ahí ya no se tenga? Es una incertidumbre enorme.
Uno de los empleos más demandados por las empresas es el de gestor administrativo"
-¿Sufren las empresas una carga burocrática muy elevada?
-La semana pasada se presentó el estudio sobre necesidades formativas en la Región y llama la atención que uno de los empleos más demandados por las empresas sean gestores administrativos. Es muy curioso, pero eso ocurre porque el aluvión de normativas que pivota sobre las empresas es tremendo y eso acaba siendo una montaña que es difícil afrontar cada mañana.
-Uno de los problemas más actuales para las empresas de la Región radica en el absentismo laboral.
-Para un empresario lo más importante son sus trabajadores y cuando un empleado se ausenta lo primero que considera es la salud de la persona, pero en este momento se han desbordado los supuestos de absentismo por incapacidad temporal, que es el problema. Esto significa que tenemos trabajadores que enferman más, que tardan más durante los procesos de enfermedad y que se reincorporan más tarde en la empresa. Eso es un problema social y de salud pública por la propia consideración de las personas. No puede ser que las pruebas diagnósticas se retrasen como se retrasan.
Esta situación tiene consecuencias económicas negativas que empiezan por el coste propio de la atención a la enfermedad, por el subsidio que hay que pagar, por los complementos del subsidio o por la necesidad de incorporar un trabajador que sustituya al trabajador, que tiene un coste económico elevadísimo y lo soportan las empresas.
-Las empresas también lamentan los problemas para acceder a la mano de obra cualificada. ¿Hay que potenciar la formación?
-La mejor formación y cualificación de los trabajadores es el elemento principalísimo de competitividad de las empresas y una de las principales demandas. Es fundamental porque el sistema productivo está cambiando a una velocidad extraordinaria y las empresas tienen que incorporarse al nuevo reto que supone la inteligencia artificial, así que están pidiendo perfiles cualificados, pero los sistemas educativos tienden a ser muy resistentes al cambio y a la innovación.

-¿Están preparadas las empresas para adaptarse a la inteligencia artificial?
-Hay 90.000 empresas en la Región. Hay algunas que no lo van a necesitar y hay otras punteras, que están muy en la vanguardia.
Lo que sí creo es que hay una conciencia muy clara entre los empresarios. El empresario de natural es emprendedor y tiene una conciencia muy clara de que esto no es un nuevo ciclo económico sino una revolución que va a cambiar absolutamente todo y que aún estamos en los primeros estadios.
-¿Qué podemos hacer para impulsar la productividad, uno de los lastres históricos de la economía regional?
-Yo creo que el problema de la baja productividad es una manera muy simple de reflejar una realidad. Esto tiene su explicación en la estructura productiva, que no se puede cambiar de la noche al día porque la Región de Murcia no va a ser Silicon Valley. Por eso hay que apostar claramente por reforzar el sector industrial, para lo que tenemos el plan diseñado por la Comunidad, que es muy ambicioso.
Nuestra estructura productiva tiene mucho sector primario y mucho sector servicios con oficios de poco valor añadido, pero también tiene mucha industria, con más productividad e innovación tecnológica. Los dos primeros sectores tienen muchos trabajadores, así que se oscurece un poco el peso de la industria.
El sector agroalimentario también está cambiando y cada vez la tecnificación es mayor, así que lo normal con el paso del tiempo es que el agro vaya siendo más industria y menos sector primario. También tenemos que ir hacia un turismo mejor, más desestacionalizado y con empleos de mayor cualificación.
La negociación colectiva es un milagro"
-¿Cómo valora en estos momentos la influencia de las cuestiones políticas en el día a día de las empresas?
-La estabilidad política y ambiental son necesarias para generar confianza y que los empresarios decidan invertir. Lamentablemente en España la política en lugar de ser el instrumento de solución de problemas ha convertido en el problema principal. Es inconcebible que se vaya a votar una legislatura en España sin aprobar una Ley de Presupuestos. Si los padres de la Constitución lo vieran, pues se rasgarían las vestiduras. La política es el arte de hacer lo posible para el bien común y procurar el bienestar de los ciudadanos, pero en este momento evidentemente no se está cumpliendo.
-En la Región de Murcia tenemos algunos convenios que van a requerir de un empujón extra para salir adelante. ¿Se muestra optimista en la negociación colectiva con los sindicatos?
-Hay que recordar que la negociación colectiva es un milagro. En España tenemos un sistema de relaciones laborales que es homologable al mejor que puede haber en el mundo, protagonizado por los sindicatos y las organizaciones empresariales, porque ha demostrado tener la capacidad de autorregularse.
En el día a día de este sistema surgen fricciones, conflictos y huelgas, pero eso es lo normal. Lo anómalo es pretender que eso no ocurra cuando uno se pone a negociar, porque hay que llegar a un acuerdo.
-En pocas palabras. ¿Cómo se puede definir a Croem?
-Responsabilidad. Compromiso. Unión. Rigor. Confianza.
