MURCIA. Nueva Jersey está a 6.100 kilómetros en línea recta de Murcia y más o menos a la misma distancia de Cartagena, Lorca, Molina de Segura, Alcantarilla, Águilas, Yecla, Caravaca de la Cruz, Cieza, San Javier, Los Alcázares, Mazarrón... aunque este domingo pareció estar mucho más cerca por el fútbol y por España.
El MetLife Stadium fue el indiscutible foco futbolístico del año a nivel mundial, con lo que ello significa. El planeta puso sus ojos en los que ocurriría en el España-Argentina y lo hizo desde varias horas antes de que echara a rodar el balón. Los dos países implicados, como es lógico, lo siguieron con especial interés y atención y Murcia, una de las regiones donde porcentualmente más se sigue lo que hace La Roja, no se quedó atrás sino que estuvo más bien adelante.
Todo lo adelante que se pudo en las sillas colocadas en torno al más de medio centenar de pantallas gigantes que se instalaron en plazas y otros espacios públicos de la mayoría de municipios de la Comunidad Autónoma. Los ayuntamientos atendieron la demanda popular y fueron miles los hinchas con las camisetas de España -la de color blanco roto, por mucho que sea la suplente, causa furor- que se juntaron para una cita tan señalada dispuestos a dejarse la garganta animando a los futbolistas de Luis de la Fuente por mucho que estos no les fueran a escuchar aunque seguramente sí que sentirían en la lejanía el apoyo.
Era como si hubiera que igualar la inferioridad numérica con respecto a los animosos seguidores argentinos que resultó evidente en el lugar donde se disputó la contienda.

- Mazarrón, uno de los lugares en los que la afición murciana se volcó con la selección. -
- Foto: IJL
Se notaba desde bastante tiempo antes de que comenzara el choque que lo que había en juego era grande, muy grande, la segunda estrella para España, que tenía enfrente a un rival que buscaba su cuarta. Los nervios propios previos al arranque se mantuvieron y por momentos se incrementaron y también la intensidad. Los presentes se quedaron con las ganas de gritar el gol en la primera ocasión de Lamine Yamal -evidentemente no había colores de club, ni azulgrana y grana ni blanco ni rojiblanco... sólo el de la selección- y suspiraron cuando Leo Messi no llegó al balón ante la salida de Unai Simón.
Fue sólo el principio en una noche en la que no faltó la animación puesta por los organizadores, que se sumó a la que los aficionados llevaban de serie, e igualmente hubo tiempo para el disfrute musical. Rebajada la tensión y a falta de goles, al menos hasta ese momento, se valoró el espectáculo del descanso tan típicamente americano y en el que participaron la estadounidense Madonna, el grupo surcoreano Bangtan Boys, el canadiense Justin Bieber, la colombiana Shakira y el británico Chris Martin, aunque, no nos vamos a engañar, lo importante era lo que tendría que pasar a continuación.
La noche no estaba para concesiones entre el campeón de Europa y el de América y que se enfrentaban en la final del mundo, como se le ha dado a conocer a este encuentro con el título universal en juego.

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- Foto: AYUNTAMIENTO DE CARTAGENA
Con la gente acordándose de la familia de Leandro Paredes tras el empujón sin balón que le dio a Rodri Hernández siguió el choque. Cada avance y cada ocasión de España dejó a unos cuantos de los que lo veían casi sin voz. Muy celebrada fue la expulsión por doble amonestación de Enzo Fernández y con el 0-0 apenas hubo tiempo para la relajación antes de la prórroga.
Y ahí, después de asistir a la insistencia sin recompensa de los de rojo, llegó el estallido con el gol de Ferrán Torres -el minuto 106 pasa a la historia como el 116 de Andrés Iniesta-. Todavía hubo que tragar saliva en los compases finales pero el júbilio por la finalización y la conquista del título fueron un hecho. Lo celebraron los privilegiados hinchas españoles que lo vieron en NJ, entre ellos el tenista murciano Carlos Alcaraz, y también los que lo vivieron con la misma pasión al otro lado del mundo.
Fue el colofón aunque la fiesta empezó entonces ya entrado el lunes en una madrugada en la que siguió operando el dispositivo con más de 500 agentes uniformados y de paisano que velaron por la seguridad.

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- Foto: CPM IMAGEN
La afición murciana, además de estar muy contenta en su mayoría, dio una lección de civismo, de saber disfrutar en la persecución de un objetivo común y así fue en sus principales localidades -más de una treintena de municipios- y también en los menos poblados -Albudeite y Pliego, por ejemplo-, donde también se colocó la pantalla para vivir la final en masa.
Como era de esperar los animosos seguidores argentinos que residen en la Región también se juntaron en algunos locales y recintos de nuestro territorio para alentar desde la distancia al equipo liderado por un Messi esta vez anulado.
Estaba claro que al final a unos les tocaría celebrar con inmensa alegría y a otros lamentar con tremenda amargura y la segunda estrella la luce España y todo el país, por supuesto también la Región, puede presumir de ello con orgullo.