MURCIA. ElPozo Murcia Costa Cálida, que este lunes comienza su pretemporada, lo hace con una ausencia muy destacada por mucho que sea medianamente anónima, la de Juan Bautista Hernández Pedreño, quien se jubila tras 37 años de servicio y dedicación al club como auxiliar y al que la entidad en su nota de despedida se refiere como "el alma del día a día".
Pedreño, de 67 años y en la casa desde su fundación en el año 1989 -entonces él tenía 30-, pone fin a una trayectoria en la que vivió desde dentro los logros de un equipo que lleva conquistados cinco títulos de Liga, cuatro de la Copa de España, dos de la Copa del Rey y seis de la Supercopa, además de una Recopa de Europa y una Copa Ibérica en el ámbito internacional y nueve trofeos autonómicos de la Copa Presidente.
Este entusiasta profesional, que dio algún susto por la pasión con la que sentía ElPozo y su corazón le avisó, empezó su vinculación con la entidad charcutera como delegado del primer equipo y, posteriormente, asumió la responsabilidad del mantenimiento del primer equipo y de la cantera.
Durante casi cuatro décadas compartió vestuario, viajes, entrenamientos y celebraciones con generaciones de jugadores, técnicos y empleados.
Siempre dispuesto a ayudar y profundamente identificado con los colores Juan se convirtió en una de esas personas imprescindibles para el funcionamiento diario de ElPozo Murcia y un rostro inseparable de su historia y se va coinciciendo con el regreso a Europa.
Tras jubilarse seguirá formando parte de la familia de ElPozo como integrante de la junta directiva para continuar aportando su experiencia para ayudar al crecimiento de la institución.