MURCIA. Su vigésimo octavo título como profesional, cuarto del año, y el primero que gana en el ATP 500 de Viena. Carlos Alcaraz Garfia se proclamó campeón de forma inapelable en la capital de Austria venciendo en la final al australiano Alex de Miñaur por 6-1 y 6-4 en 1 hora y 27 minutos. El murciano cerró un gran torneo, en el que ganó sus cinco partidos sin ceder ningún set y dejó más que claro que el mejor Alcaraz está de vuelta. Lo mostró sobre pista dura y bajo techo dando su habitual espectáculo raqueta en mano.
El séptimo enfrentamiento entre Alcaraz, de 23 años y número 3 del mundo, y De Miñaur, de 27 y que cierra el top 10, se presentaba con todos los precedentes saldados con triunfos del español y el favorismo suyo en la cancha central del Wiener Stadthalle por mucho que Alex viniera de dar la sorpresa venciendo al nuevo número 1 del ranking, el alemán Alexander Zverev -le ganó por 6-4, 1-6 y 7-6 (4) en semifinales-.
El choque empezó con AdM sirviendo y anotándose en su primer golpe un ace. Eso le ayudó para llegar al 40-0 pero Carlos entró en calor y además de forma inmediata. Cinco puntos seguidos suyos le llevaron al primer break, que remató con una gran derecha cruzada a la que no llegó su rival. De Miñaur amenazó con el contrabreak minutos después -tuvo un 30-40- pero Carlos no se amilanó, subió a la red y golpeó con seguridad para quedarse su saque y establecer el 2-0. No se paró ahí, claro que no, y consiguió otra ruptura con un tenis con pocas fisuras a pesar de cometer algún que otro error con el revés. Fue a sentarse con una clara ventaja y comiéndole la moral a un rival al que siempre había superado -seis veces e iba por la séptima-.
Sin desordenarse pero también sin perder su habitual agresividad el pupilo de Samuel López puso el 4-0. AdM, sufriendo un montón, logró estrenar su casillero en el quinto juego y quiso crecerse. De hecho, en el siguiente saque de Alcaraz el tenista de Sidney, de madre española y criado en Alicante, dispuso de un 0-30. El pupilo de Samuel López salió del apuro y materializó una dejada de las suyas que elevó aún más su confianza. El 5-1 lo logró con cuatro puntos seguidos y, acto seguido, cerró el set sin perder la concentración y siendo ambicioso. Un tiro largo del oceánico terminó con 36 minutos de batalla desigual.
La segunda manga la comenzó puntuando con un ace y así siguió, firme en el servicio, para apuntarse el juego en blanco. De Miñaur, agarrándose a sus opciones y tratando de contener el ímpetu de Alcaraz, empató a uno con más sufrimiento -CA tuvo otra bola de quiebre que no aprovechó-. No le afectó porque mantuvo la iniciativa con otro saque solventando bien y, a continuación, se generó otra posibilidad de ruptura que tampoco materializó.
Daba la sensación de que el palmareño controlaba los tiempos -sacando él su oponente no pasaba del 15 cuando llegaba a él- mientras que amenazaba constantemente con el break que ya le hiciera práticamente sentenciar. No fue así en el sexto juego de ese segundo set -lo ganó el aussie en blanco- pero en el octavo, con 4-3, apareció otra opción al resto para Carlos. Tampoco la aprovechó y cayó una nueva igualada.
La resiliencia de De Miñaur, muy bueno en eso, le permitió seguir vivo aunque sin rascar al resto a lo máximo que podía llegar era a llevar el set al desempate. Ni siquiera eso porque Carlos lo iba a rematar con un puntazo impresionante en el que deleitó a los aficionados y a sí mismo con una dejada, un globo y finalmente un tiro a la línea de fondo. Tardó en celebrarlo porque no sabía si había entrado pero sí que entró, sí. Tras otros 51 minutos y un 68-52 en la puntuación general, levantaría otro trofeo, este nuevo para él.
"Fue una grandísima semana"
Carlos Alcaraz, mostrando su deportividad, empezó su discuso tras recibir la copa con palabras para su rival. "Siempre empujas y mejoras día a día", le dijo a De Miñaur, quien poco antes había dicho sentirse "frustrado" por perder una vez más ante Alcaraz. A continuaciíon el español se dirigió a los miembros de su equipo. "Fue una grandísima semana y tengo que agradeceros que me hagáis olvidar el estrés", declaró.
Igualmente trasladó su gratitud a la organización de este ATP 500 por recibir la invitación para jugar en Viena y al público: "Desde el primer día me sentí en casa y no ya sólo en los partidos sino también en el día a día, en los entrenamientos, en los calentamientos...".