MURCIA. Genial por momentos y reaccionando cuando peor se le puso. Carlos Alcaraz Garfia venció al ruso Karen Khachanov por 6-4 y 7-6 (5) en 2 horas y 4 minutos de un partido en el que fue mejor pero necesitó cuatro bolas de encuentro para lograr su pase a la segunda ronda del ATP 500 de Viena, donde se enfrentará el jueves al ganador del duelo entre el georgiano Nikoloz Basilashvili y el austriaco Jurij Rodionov, que se disputará este miércoles.
La pista central del Wiener Stadthalle acogió para el de El Palmar el inicio de la gira europea sobre pista dura y a cubierto, el cual llegó tras ganar el ATP 500 de Tokio con un 7-6 (4) y 6-4 en la final frente al checo Jiri Lehecka y de caer en la tercera ronda de forma sorprendente en el Masters 1.000 de Shanghai frente al belga Zizou Bergs (5-7 y 6-7 (4)). Era el séptimo partido entre ambos tenistas y el duelo arrojaba un rotundo 6-0 a favor del español, actual número 3 del mundo a sus 23 años, frente al de Moscú, quien a sus 30 años ocupa el puesto 24 -su tope fue el octavo lugar en el que estuvo en julio de 2019-. Ese cara a cara ya deja un 7-0.
El último precedente databa del pasado mes de febrero con la remontada por 6-7 (3), 6-4 y 6-3 de Alcaraz en los cuartos de final del ATP 500 de Doha, que acabaría conquistando. No obstante, este choque se daba en unas condiciones que a priori igualaban algo la confrontación. En superficie rápida y bajo techo la potencia de Karen le hacía ganar enteros.
Carlos, luciendo pantalón amarillo verdoso y camiseta azul marino, comenzó el encuentro ganando su saque pero del mismo modo respondió Khachanov. Luego, el murciano se vio 0-30 abajo pero respondió de la mejor manera, con cuatro puntos seguidos, para seguir llevando la iniciativa. El gigante ruso, de 1,98, tampoco cedió y lo igualó por segunda vez y fue a por más. Lo tuvo porque en su primera opción de quiebre que se le presentó con el 15-40 aprovechó un tiro de Alcaraz a la red para tomar el mando (2-3).
Siguió Carlos con el punto de mira desajustado y sus errores le llevaron a tener un 40-0 en contra. Sin embargo se recuperó y, sumando seis de las siete siguientes jugadas al resto, obtuvo el contrabreak y lo firmó con un tremendo derechazo cruzado. Había encontrado el ritmo necesario y lo mantuvo para pasar de lo que apuntaba a un 2-4 a un 4-3 mostrando otra vez solidez al iniciar el juego. También la tuvo, aunque con algunos errores no forzados, al resto y dispuso de una opción para haber conseguido el 5-3. Se le resistió al pupilo de Samuel López y, después de ocho minutos, se libró KK.
Con 4-4 tocó seguir apretando y lo hizo CA con determinación. Lo que le tanto le costaba a su rival a él le resultaba mucho más sencillo y no cedió el control del set ganando su siguiente turno de servicio en blanco. Lo próximo sería esperar la llegada de la pelota en busca de cerrar el set y elevó aún más el nivel para llevárselo con un tiro a la línea de fondo que el ruso devolvió pero ya fuera de la pista. Tras 52 minutos la mitad del trabajo estaba hecho.
La segunda manga comenzó como la primera, con saque ganado por el español y réplica de su contrincante, aunque este sumando con bastante más dificultad. Se mantuvo esta misma tónica y se sucedieron los empates pero con el murciano marcando el paso con el 2-1 y con el 3-2 -este juego se lo anotó también en blanco y demostrándole a su oponente que debería dar más para ganarle-.
Lo intentó el moscovita, que rivalizó con Carlos en espectáculo con ambos tenistas subiendo a la red y dando golpes de alto nivel. El palmareño, alentado por Samu López desde su sitio en la gada -¡vamos, que éres un toro¡, ¡vamos, que eres una roca!, le dijo-, fue a por todas y así tuvo un 15-40 para el 4-2. Sin embargo, no lo remató también porque Khachanov se agarró a la pista y, con cuatro puntos seguidos, estableció el 3-3. De ahí se pasó al 4-4 sin modificación en el guion de este parcial que podía ser el definitivo.
Es lo que quería CA. Otro servicio sin conceder absolutamente nada y rematando con el que fue su tercer ace le permitió ponerse a restar sabiendo que un break le daba la victoria pues iba 5-4 arriba. Siendo agresivo, preciso e imaginativo una dejada de maestro le hizo disponer de sus dos primeras bolas de partido. No las aprovechó y luego tuvo otra que también se le escapó frente a un resiliente contrincante.
El 5-5 alargó el choque y Alcaraz se vio en problemas a pesar de sacar a 217 kilómetros por hora. No en vano, cedió el servicio en un momento de desconexión y eso le obligaba a responder para forzar el tie break. Es justamente lo que hizo y además en blanco con una derecha inapelable. Levantó los brazos y llegó a la muerte súbita de subidón.
En ese desempate Carlos dio primero pero tres errores seguidos le dieron alas a Karen con el 1-3. Era momento de exigirse algo más y eso lo entendió bien el español. Dos tiros ganadores buscando el contrapié y un globo sobre los casi dos metros de Khachanov dejaron el tanteo en 4-3. Se trataba de cerrarlo, esa era la cuestión, lo que a menudo cuesta mucha. Una volea fallada de forma sorprendente y un golpeo a la red cuando servía dieron como consecuencia el 4-5. Pero a CA le quedaba magia. Un tiro con efecto a la esquina y un error no forzado del de Moscú determinaron el 6-5. Otra opción de victoria para este mago, que terminó con una dejada más después de otros 72 minutos de un partido en el que sumó 84 puntos, 13 más que su oponente.
Este miércoles no jugará Carlos, quien retomará la competición el jueves ante Basilashvili o Rodionov. Al georgiano, de 34 años y 95 del mundo, le ganó las dos veces que se cruzaron, mientras que con el austríaco, de 27 y 137 en el ranking internacional, jugaría por primera vez.