MURCIA. "No os imagináis la semana y el día que hemos pasado", aseguraba Rafa Val, el cantante de Viva Suecia, nada más comenzar el concierto que ofrecieron la noche del sábado en el Espacio Norte de Murcia; un evento que estuvo amenazado hasta último momento por la lluvia, que por cierto dio una tregua a los suecos para que pudieran cumplir con la cita que tenían concertada con los murcianos desde hace un año, cuando se vendieron las veinte mil entradas en 48 horas. "No ha caído una puta gota", gritó el vocalista de la banda murciana al terminar la actuación, que como prometieron estuvo llena de sorpresas, entre ellas la de poder ver sobre el escenario a los dos grupos de la Región que lo está petando. Pero, poco a poco...
'El concierto de nuestras vidas' -como lo llamó Viva Suecia (que se cambió el nombre por Viva Murcia para esta ocasión)- comenzó media hora antes, a las 20.30 horas y tras la actuación de "la talentosa" Hoonine, que más tarde ocuparía su lugar en la banda. El objetivo era aprovechar el respiro que iba a dar la lluvia que mantenía en alerta amarilla Murcia, "porque teníamos que estar aquí". Apabullaba ver a tantas miles de personas reunidas para escuchar a la banda, que tuvo un presentador de lujo, el periodista y escritor murciano -porque todo (casi todo) rezumaba murcianía- Carlos del Amor, quien se coló en el backstage para acompañar a Rafa Val, Jess Fabric, Alberto Cantúa, Fernando Campillo y el resto de los músicos hasta el escenario. Antes, abrazos, besos y hasta una canción de la Pantoja para calentar.
"Al final, sí", dijo la voz de Viva Suecia, quien aseguró que "la tierra tira y por eso nosotros estamos y vosotros también", añadiendo que "muchas veces miramos al cielo cuando lo que buscamos está delante". Val agradeció la presencia del público, que a pesar de la amenaza de lluvia acudió a un concierto por el que se luchó hasta el final y que si el pronóstico climatológico hubiese empeorado en el último momento se hubiera tenido que cancelar. Pero no fue así y los Viva Suecia cantaron sus himnos ante veinte mil personas entregadas (que, por cierto, recibieron un chubasquero a la entrada, por si las moscas). También algún tema menos conocido que le debían a ese diez por ciento de los asistentes que se conocen absolutamente todos los temas. Porque en este concierto, dijeron, "vamos a cantar lo que realmente nos apetece".
Para celebrar este encuentro, el más multitudinario de una carrera de trece años, con el que la banda culmina en casa la gira de Hecho en tiempos de paz, Viva Suecia contó con unos invitados muy especiales. Les acompañaron sobre el escenario Rata, el proyecto de los murcianos Daniel Sabater y Félix Esteban, que afirmaron que los Viva Suecia "son nuestros padres"; y Second, que volvió a juntarse para la ocasión con la presencia de Sean Frutos y Jorge Guirao. Pero la locura llegó, sin duda, cuando irrumpieron Antonio García y Dani Sánchez, de Arde Bogotá, para interpretar El Bien en una versión llena de energía que permitió ver juntos a los dos grupos de la Región que más están triunfando en estos momentos. Para recibirlos, hasta Jess Fabric lució una camiseta del Cartagena FC.
El concierto que hizo vibrar el Espacio Norte supuso para Viva Suecia una enorme responsabilidad -se les notaba en las caras las huellas de la preocupación y la presión de estos días-, pero también fue una oportunidad de corresponder a su ciudad que no querían dejar pasar. Por eso, y para poner punto final a un espectáculo que no podía prolongarse más de la cuenta con bises, se recurrió a La Parranda -que no podía fallar-, tema que fue coreado por los asistentes y rematado con fuegos artificiales.
La noche terminó con abrazos emocionados entre los músicos, con todos los invitados en el escenario y con varios 'viva Murcia', pero también con un 'viva Cartagena' en honor a Arde Bogotá, otros 'vivas' a localidades de la Región y hasta un 'vick vaporub' (por el juego de palabras) Y, cómo no, con un 'Viva Suecia', una banda que se entregó en cuerpo y alma en el que puede que haya sido el concierto de sus vida y que, seguro, no olvidarán; ni ellos ni los asistentes.