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Un emocionante encuentro con tres maestros de la pintura murciana: La Innovadora expone obras de Flores, Gaya y Párraga

La muestra se inaugura este viernes 13 de febrero y se podrá visitar hasta el 6 de marzo

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MURCIA. Hablar de Pedro Flores, Ramón Gaya y José María Párraga es hacerlo de tres de los artistas más importantes y que más destacaron en Murcia durante el siglo XX. Son tres nombres propios de la pintura murciana que, aunque muy diferentes en sus planteamientos, comparten el reconocimiento obtenido por parte de la ciudad que les vio nacer y que no los olvida. En esta ocasión, el homenaje les viene por parte de la  La Innovadora, el multifuncional espacio para el arte en el corazón de Murcia, que este viernes, a las 19.00 horas, inaugura la exposición Maestros de la pintura murciana. 

Las obras de estos tres artistas se integrarán hasta el 6 de marzo en La Innovadora (Santo Domingo, 8), una especie de 'cueva del tesoro' donde conviven obras de artistas, piezas únicas, objetos inesperados, libros que cuentan historias, pequeños hallazgos y grandes descubrimientos. "Aquí conviven el arte contemporáneo y la memoria, lo raro y lo bello, lo que buscabas… y lo que no sabías que estabas buscando", apuntan sus propietarios, que vuelven a apostar por una muestra de excepción para reencontrarse y revisitar la obra de tres de los más relevantes pintores murcianos.

Se trata en palabras de Pedro Manzano, que acompaña la muestra con un texto, de "una breve, pero emocionante, revisión historicista de los tres artistas antes citados". "Cierto que la obra expuesta es, salvo alguna excepción, obra sobre papel de pequeño formato; pero también es cierto que son obras cuidadosamente seleccionadas y escogidas, de intenso contenido plástico y emocional, y muy ligadas, cada una de ellas, a la trayectoria y la manera personal de construir sus propuestas por parte de los tres artistas. Artistas, sí, de muy diferentes intereses, procedimientos y maneras; pero hay algo que da carácter unitario a esta muestra: la pasión por el dibujo que caracteriza a los tres pintores y, en este caso, a las obras expuestas", añade.

De Pedro Flores (1897-1967), "ese murciano nacido en la Calle Bodegones, que pronto marcharía a la capital francesa, llegando a formar parte de aquel grupo de artistas que han conformado una mirada distinta, e ineludible, sobre el arte moderno, que denominamos Escuela de París", se puede disfrutar en la exposición de "grabados, estampas -algunas coloreadas- y dibujos que, salvo alguna excepción, como el grabado Modelo mirándose en el espejo, recogen vistas urbanas de París".

Señala Manzano que "aunque la mayoría de obras que se presentan parecen formar parte del ciclo del Quijote, que fue tema recurrente a lo largo del tiempo en su pintura -la obra de Cervantes sirvió de inspiración en óleos, dibujos, grabados y también en algún proyecto de carácter más ambicioso-. Un tema que supuso una reconocible marca de estilo en la trayectoria de Pedro Flores, y alcanzó una presencia relevante, sobre todo, a partir de 1950, cuando realizó la escenografía y el vestuario de Le Chevalier Errant, El Caballero Errante, la suite sinfónica -de inspiración cervantino-quijotesca- que el compositor francés Jacques Ibert compuso en 1937 y se estrenó en la Opèra-Comique de París en 1950".

De hecho, apunta, "hay varias obras presentes en la exposición que nos muestran esos vínculos con el teatro, y recogen lo que podrían ser distintos momentos de la representación, con la presencia de los propios actores en el escenario".

  • Ramón Gaya -

Respecto a Ramón Gaya (1910-2005), el más importante representante murciano de la Generación del Veintisiete, "cuenta en la exposición con una serie de dibujos fechados a mediados de los años cuarenta. Dibujos -siempre, también estos que ahora contemplamos en la muestra, precisos, magníficos, emocionantes- que hacen referencia a dos temas habituales en su pintura. El silencio de los parques y el silencio del museo; espacios para pasear en recogimiento, para la reflexión, la contemplación y el disfrute de la belleza y el arte… Temas nada extraños e inhabituales en la obra del murciano".

Así, "el Louvre, El Bargello, El Prado… El museo… San Jorge, El Discóbolo… Las obras de arte del museo, o los propios visitantes que recorren las estancias y salones del museo -que actúan en muchas ocasiones, a veces sin percatarse siquiera, como modelos vivos del pintor-. Temas irrenunciables en la pintura de Gaya… Y las alamedas, los jardines y los parques, tantas veces homenajeados en sus cuadros… En esta ocasión mejicanos".

José María Párraga (1937-1997) es el tercero de los maestros expuestos, del que dice Pedro Manzano: "Ese gran artista murciano que supuso, como anteriormente lo había hecho Garay, un puente generoso entre distintas generaciones de pintores, la Generación de Posguerra y los artistas de los ochenta que representaban la modernidad. Párraga es un maestro del collage y del dibujo, procedimientos con amplia presencia en esta muestra; y, también, de la obra mural creada para ser contemplada en espacios públicos".

"Entre las piezas presentes en esta exposición podemos contemplar algunas que parecen, casi sin lugar a dudas, bocetos para ser desarrollados en grandes dimensiones; podemos citar como ejemplo dos de esas creaciones: el boceto de un Paisaje marítimo, que podría representar el faro de Cabo de Palos, con figuras alegóricas -la figura es insustituible en la obra de Párraga-, creado para la promoción turística de Murcia; y otro que habría de servir de base en la creación de una escultura para los locales de la Sociedad del Tiro de Pichón. Y, por supuesto, distintos dibujos sobre papel con la figura humana de protagonista; una figura tratada siempre con cariño, aunque a veces nos parezca dotada de cierta ironía y leves aires surreales", señala asimismo Manzano.

"Flores, Gaya y Párraga, tres Maestros de la pintura murciana a los que La Innovadora rinde sentido homenaje en esta exposición, que es, también, un elogio de la maestría y la pasión de los tres artistas por un procedimiento consustancial al arte, el dibujo… El placer que el dibujo proporciona al artista", concluye el texto.

  • José María Párraga -

 

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