Rafael Fuster hace magia en La Capilla: expone en Murcia una instalación ilusionista en la que el metal se transforma en residuos de papel

Murcia Plaza Cultura

'Liturgia del desecho, concebida específicamente para este singular espacio desacralizado en la Convalecencia de la UMU, se puede visitar hasta el 17 de noviembre

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MURCIA. Cajas de cartón, papeles arrugados, carpetas, archivadores, paquetes de sobres... forman una montaña de residuos y colonizan diferentes rincones de un espacio tan especial como es La Capilla de la Convalecencia, sede del Rectorado de la Universidad de Murcia. El espacio desacralizado, que conserva la atmósfera de misterio y sobrecogimiento para el que fue concebido, es el escenario y a la vez pieza fundamental de la instalación Liturgia del desecho, del artista Rafael Fuster, que se podrá visitar hasta el 17 de noviembre.

Pero que el espectador no se deje engañar por sus ojos, aunque sea difícil, porque lo que ha hecho Fuster es magia. Ha creado una ilusión, al convertir chatarra y objetos metálicos desechados en esculturas que parecen fragmentos de papel. Por eso, se refiere a esta obra, concebida específicamente para este espacio desacralizado, como una escultura ilusionista.

Según destacan desde la muestra -comisariada por Paco Caballero y Marta Miranda-, el artista ha reunido esculturas realizadas en metal policromado que, a primera vista, parecen papeles arrugados, plegados o abandonados en el suelo. Las piezas ocupan distintos puntos de la capilla y dialogan con sus elementos arquitectónicos, especialmente las hornacinas y el sagrario. La policromía desempeña un papel fundamental en este juego perceptivo, al permitir que la dureza del metal adopte la apariencia frágil y ligera del papel.

Las obras parten de chatarra y objetos metálicos desechados que Fuster transforma mediante procesos de plegado, arrugado, curvado y pintura. El resultado establece una tensión entre realidad y apariencia, dureza y fragilidad, objeto y representación. Un juego próximo al trampantojo que continúa incluso después de descubrir la verdadera naturaleza de las piezas. La intervención plantea así un proyecto site-specific, en el que la disposición de las esculturas, los pliegues de las superficies y los contrastes de iluminación forman parte de la propuesta. La luz acentúa las formas y genera la impresión de una iluminación cenital que recorre la capilla.

Restos que se transforman en otros desechos

  • Liturgia del desecho, de Rafael Fuster -

El título de la instalación -explican el artista y los comisarios- remite a las reflexiones de José Luis Pardo en Nunca fue tan hermosa la basura sobre la relación entre riqueza, consumo y producción de residuos. En la obra de Fuster, el desecho no se convierte en un objeto de valor para abandonar su condición de resto, sino que es transformado en otro residuo. Como ha señalado Miguel Ángel Hernández, sus esculturas pueden entenderse como una "alegoría de la residualidad", vinculada a la precariedad, la pérdida y la progresiva desintegración de la materia.

La palabra "liturgia" establece, además, una relación directa con el espacio que acoge la instalación, según añaden desde la organización de la exposición. Una antigua capilla, concebida para el rito y la contemplación, queda ahora organizada por los restos. Las esculturas se extienden por el suelo y ocupan hornacinas y sagrario, invirtiendo la función original de estos elementos y convirtiendo la propia arquitectura en parte de la obra. El resultado plantea una tensión entre lo ritual y lo residual, lo sagrado y lo banal.

Sobre el montaje de la obra, Paco Caballero señalaba que "de repente, sucedió. La obra cobró sentido. Las piezas, el espacio y la luz se encontraron y comenzaron a formar parte de una misma realidad. El engaño visual, casi imperceptible, provocó una integración inesperada: aquello que hasta entonces podía percibirse como elementos independientes comenzó a dialogar entre sí, generando una unidad nueva, envolvente, casi espiritual. Fue como si la obra hubiera estado esperando ese espacio, esa luz y ese instante para revelarse plenamente". Y añadía: "Disfrutamos de una experiencia mágica, de esas que suceden casi sin buscarlas y que terminan dejando una huella profunda. Allí estábamos, finalmente, ante una obra construida con el espacio y transformada por él".

La relación de Rafael Fuster con la Universidad de Murcia se remonta a 2006, cuando realizó una exposición de escultura de características próximas a la actual. De aquella muestra procede una donación de obra que pasó a formar parte del patrimonio de la Universidad de Murcia.

  • Liturgia del desecho, de Rafael Fuster -

 

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