Pablo López publica este viernes El Cuatro seis años después de su último disco, Unikornio. Once millones de versos después de ti. El cantante malagueño presenta un trabajo compuesto durante todo este tiempo y culminado desde una serenidad que antes no tenía. En esta conversación habla del respeto que siente por sus canciones, de los miedos que ha dejado atrás, de la necesidad de aceptar también la tristeza y de la libertad que ha encontrado al mostrarse sin barreras. "Cuando escucho los 33 minutos y 47 segundos del disco, tengo la impresión de que es todo lo que soy ahora mismo", afirma. Un disco muy esperado que desgrana el malagueño en esta entrevista.
Pregunta. Han pasado casi seis años desde tu último disco y había muchas ganas de escuchar el nuevo. Recuerdo que, la última vez que te entrevisté, me dijiste que creías que saldría en febrero del año siguiente. Yo iba presumiendo ante mis amigos: "El año que viene saca disco Pablo López, que me lo ha dicho a mí". Me tiré el pisto y al final me dejaste fatal. Es verdad que durante este tiempo hiciste un disco con Raphael, pero ¿les has dado muchas vueltas a estas canciones?
Respuesta. Hombre, por supuesto. Primero te diré que te dejé fatal (risas). Y, dicho esto, ha sido una cuestión de puro respeto a las canciones. Mira que puedo ser un poquito vago para ciertas cosas de la vida, pero para la música jamás. Es todo lo que tengo y todo lo que seré.
Sentía que las canciones que ya tenía, las de los cuatro discos anteriores e incluso las que había escrito para otros, se reían en mi cara mientras escribía las nuevas. Es un poco una locura lo que estoy diciendo, pero se podría resumir de esa manera. Me di cuenta de que todo el camino, todo lo construido, incluso el poder estar aquí hablando contigo, está hecho a base de canciones. Como autor, en lo vital, en lo físico y en lo emocional, les tengo un respeto tremendo.
Eso no quiere decir que vaya a tardar otros siete años en hacer el siguiente. De hecho, me lo he puesto como terapia. En la compañía se ríen de mí porque les he dicho que les voy a enseñar otro disco en breve. Pero estoy muy orgulloso de que por fin llegue el momento de que este salga, sobre todo para liberarme, para que deje de ser mío. Y tengo que agradecer siempre la paciencia de todo el mundo y las ganas de ver los directos, que son impresionantes.
P. Al escuchar el disco pensaba en cómo habrás resuelto el debate entre lo que te nace hacer en este momento y lo que crees que pueden esperar tus seguidores. Tienes grandes éxitos que ya son casi himnos de nuestra música. ¿Cómo has gestionado esa tensión?
R. En ese aspecto, y aunque parezca impropio de mí, te diré que tengo una seguridad cierta y novedosa. Digo novedosa porque las canciones maduran conmigo. Me he dado cuenta de que la única fórmula que siempre he tenido para conectar con todo el público, con tanto y tan buen público como el que por suerte llevo disfrutando tanto tiempo, es ser de verdad.
Si pensara: «Van a buscar algo más corto, más movido, más de esta manera o de la otra», creo que me pegaría una hostia tremenda. Si me han permitido la fórmula de ser uno mismo, con todos los líos que eso conlleva, y de mostrarme sin pudor, creo que es lo que debo seguir haciendo. Y es lo que he conseguido. Cuando escucho los 33 minutos y 47 segundos del disco, tengo la impresión de que es todo lo que soy ahora mismo, en este instante.

- Pablo López estrena su quinto disco de estudio: El Cuatro. -
- Foto: Universal Music
P. En este nuevo disco hay muchas referencias al niño interior, a ese niño que todos tenemos y que a veces olvidamos cuidar. También a disfrutar de cosas que pueden parecer tan banales —por decirlo de alguna forma— como la música, el arte, el fútbol o el deporte. ¿Es el disco más catártico que has hecho? Transmite una cierta liberación, como si algo te hubiera sucedido durante estos años.
R. Sí. Le cogí el gusto a eso de estar bien y decidí ampliar la apuesta. Empecé a afrontar cara a cara cosas que tenía guardadas dentro, y todo eso está celebrado en este disco. De alguna manera, pude arrebatarme muchos miedos, muchas prisas y muchos errores que no lo eran tanto. Y quizá también pude despedirme bien de las cosas y de la gente.
Tengo una sensación de paz que no ha escrito el disco, pero sí lo ha rematado. Porque este disco no está escrito en los dos últimos meses de estos seis años: está escrito durante los seis años.
P. En Como soy se repite una frase: «Dime que me quieres como soy». ¿Nace de haber sentido que, después de tantos años, algunas personas de tu entorno podían quererte antes por el artista que por la persona?
R. Creo que va incluso más allá. Me fascina la calma con la que te puedo contestar, porque normalmente me echaría para atrás, pero hoy puedo hacerlo con valentía. Y cuando digo "creo" no es porque esté de tripi cuando escribo las canciones (risas), sino porque todavía me parece un poco presuntuoso intentar saber de qué van incluso las mías.
Más que referirse al artista o a la persona, se refiere a la persona en general. Más que un reclamo, es una esperanza. Ya no tengo ningún tipo de barrera para mostrarme como soy, con mis defectos y mis virtudes. Por eso digo: "Me encantaría que me quisieras como soy". Claramente. El artista y yo somos la misma persona; nunca he sabido separar una cosa de la otra.
Me lo digo con esperanza y con optimismo. Creo que toda la canción, y en realidad todo el disco, tienen ese carácter. Precisamente, el estribillo de Como soy, "Búscame en el patio un corazón", lo escribí en Las Vegas hace cinco años y medio. Por ahí empezó la canción y después la reconstruí hacia la izquierda y hacia la derecha. Por eso me ha hecho gracia enlazarla con la pregunta anterior: es una buena muestra de una canción escrita desde hace seis años hasta ahora.
P. Es muy curioso conocer cómo va surgiendo un disco porque los periodistas y los seguidores lo recibimos ya terminado. En este caso lo es aún más, después de una espera tan larga, algo que no es habitual ni en tu carrera ni en la de casi nadie. Hay otro concepto que sobrevuela el trabajo: el deseo de libertad, conectado también con ese niño interior. ¿Qué hay en tu día a día que no te deja ser libre, si es que existe algo?
R. Antes, en mi día a día, quien llevaba unas cadenas autoatadas era yo mismo. No aceptaba el dolor, no aceptaba la tristeza. Insisto: hay días y días. Pero desde que me he dado cuenta de que existen todos los colores, de que incluso se puede disfrutar de la tristeza y aprender muchísimo de ella, no pienso separarme nunca de esa libertad, no pienso desprenderme de ella.
Así que aciertas totalmente. Y el niño interior me ayuda muchísimo: cuando eres niño no tienes ningún complejo. Voy peligrosamente camino de la libertad absoluta.

- Pablo López estrena su quinto disco de estudio: El Cuatro. -
- Foto: Universal Music
P. Vicky Luengo, que está teniendo un éxito enorme con El ser querido, la última película de Rodrigo Sorogoyen, decía hace poco que se sigue permitiendo alucinar con todo porque sabe que esto puede ser pasajero. Intenta disfrutarlo, vivirlo, mantener los pies en la tierra y no relajarse ni profesional ni personalmente. ¿Te obligas a recordar que tu forma de vida consiste en componer canciones, cantar y hacer música? ¿Te dices alguna vez: "Oye, disfrútalo"?
R. ¿Sabes qué es lo bueno de todo eso? Primero, que estoy totalmente de acuerdo con Vicky Luengo. Y después, que tengo la suerte de no tener que obligarme. Una de las cosas más bonitas de la ruta es que, aunque no quieras, cuando te bajas de una furgoneta y entras en un escenario, te lo recuerda de un buen guantazo.
Tengo la suerte de que el látigo que impide que me olvide es bellísimo: es todo lo que pasa cada día. Todo eso, a la vez que genera hermosura, es un recuerdo constante. Hace que nunca pierda de vista la suerte que tengo y lo afortunado que soy.
P. Contabas hace poco en una entrevista que habías escuchado todas tus canciones, algo que no hacías desde hacía mucho tiempo. ¿Cómo han envejecido en tu cabeza?
R. Francamente bien. Lo puedo decir con un orgullo tremendo, aunque suene mal hablar así. El otro día estaba en La Voz y una artista cantó Te espero aquí. Me salió del alma decirle al compañero: "Esta canción es muy buena". ¿Por qué? Porque ya no la considero mía.
Eso es lo mejor que te puede pasar para poder hablar bien de una canción: que sea de la gente, que su historia sea de la gente. Cuando cante Te espero aquí en el próximo concierto, tendré la impresión de que la he escrito ayer. Y así ocurre: puedo cantar El niño del espacio y después La niña de la linterna y parece que son del mismo día. Esa es una de las mayores victorias que se pueden tener.
P. Ahora que mencionas El niño del espacio, uno de los primeros adelantos del disco, ¿por qué no está incluida Mira cómo bailan? Fue una canción que publicaste después de Unikornio.
R. Sí. Está en ese disco perdido, por decirlo así. Además, me acabas de dar una idea que le voy a contar a Universal. Ese disco perdido es el de los colibríes, que son cinco canciones y se quedaron ahí, en un limbo, como una especie de colección. Era mi forma de ir dejando migas de pan para no que se perdiera la gente por el camino.

- Pablo López estrena su quinto disco de estudio: El Cuatro. -
- Foto: Universal Music
P. Me atribuyo entonces parte de la autoría de la idea. La única colaboración del disco es con Mimi (Lola Índigo). Tanto ella como Aitana salieron de Operación Triunfo, igual que tú, y han construido carreras muy potentes, cada una a su imagen y semejanza. Son dos referentes de la música española. Además, has compartido mucho tiempo con Mimi en La Voz. ¿Cómo es esa otra cara suya que quizá no conocemos? Sobre el escenario vemos a una mujer guerrera, poderosa, un torrente. ¿Cómo es en la intimidad?
R. Mira que no hacemos precisamente la misma música, y yo la observo con admiración. Tenemos muchas cosas en común, pero hay una fundamental: es la misma persona dentro y fuera del escenario. Esa fuerza que ves allí es exactamente la misma. Es fuerza, es decidida, está encendida constantemente. Es una suerte tenerla cerca y se aprende mucho solo con observarla.
P. Este viernes se estrena la nueva edición de La Voz, en la que vuelves a participar. Tú pasaste por Operación Triunfo, que responde a otro concepto de talent show: allí os grababan durante las 24 horas. ¿Qué les dirías a los concursantes que vamos a conocer para que no se caigan por el camino, sobre todo mentalmente?
R. Que el camino se construye solo con la verdad. Si están conectados y enamorados de ese ser invisible que es la música, todo irá bien. Y, si no pasa nada, no pueden frustrarse: quizá es que no están tan enamorados. Pero, sobre todo, la verdad. Tienen que ser de verdad.