Ojalá que tu voz nunca deje de ser poesía y emoción: Silvio suelta su unicornio azul en Murcia

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El cantautor cubano ofreció un concierto en la Plaza de Toros, dentro del ciclo Murcia ON

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MURCIA. Cuentan que ayer se pudo ver en Murcia un unicornio azul. Fueron testigos las miles de persona que llenaron la Plaza de Toros de Murcia para escuchar al cantautor Silvio Rodríguez. El músico y poeta cubano actuó -dentro del ciclo Murcia ON- ante un público entregado, que acudió a escuchar sus canciones -muchas convertidas en himnos- como si de un concierto sinfónico se tratase. Y es que un emocionante silencio se apoderaba del coso taurino cada vez que la voz cálida del trovador entonaba letras que hablaban de amor, lucha, ideas y las 'cosas' que vienen. Fuera y antes de la actuación, un grupo de cubanos de manifestaron contra el régimen actual.

No estuvo muy hablador Silvio Rodríguez, quien cedió su voz a poemas para transmitir ideas y emociones. Lo hizo con un texto de 'Maestros ambulantes' de José Martí, un autor que ha influido de forma decisiva en su obra. "Ser bueno es el único modo de ser dichoso. Ser culto es el único modo de ser libre. Pero, en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno", parafraseó el cantautor.

También se refirió a una poesía de Luis Rogelio Nogueras, Halt!, para recordar el horror del holocausto, momento para el cual se colocó un pañuelo palestino. "Pienso en ustedes, judíos de Jerusalem y Jericó, pienso en ustedes, hombres de la tierra de Sión, que estupefactos, desnudos, ateridos cantaron la hatikvah en las cámaras de gas; pienso en ustedes y en vuestro largo y doloroso camino desde las colinas de Judea hasta los campos de concentración del III Reich. Pienso en ustedes y no acierto a comprender cómo olvidaron tan pronto el vaho del infierno", recitó.

Durante la actuación, Silvio Rodríguez -quien anunció un nuevo disco "creo que pronto"- repasó a sus 79 años una trayectoria de seis décadas, en la que con más de medio millar de canciones compuestas era difícil que no se dejara alguna en el tintero. Acompañado por su mujer Niurka (flauta y clarinete), su hija Malva (coros, teclados), Jorge Aragón (piano), Rachid López (guitarra), Maykel Elizarde (tres), Jorge Reyes (contrabajo), Emilio Vega (vibráfono) y Oliver Valdés (batería/percusión), entonó canciones como Sueño con serpientes, Nuestro después, En mi calle, Me acosa el Carapálida, Más porvenir, ¿A dónde van? y Viene la cosa. Con esta última, recordó la expresión cubana de ¿cómo viene la cosa? y la anécdota de una barbería en su tierra que colgó el cartel de 'Prohibido hablar de la cosa'.

Uno de los momentos más emotivos se produjo cuando el cantautor de la Nueva Trova Cubana cantó La belleza, de Luis Eduardo Aute, a quien homenajeó -y que el público coreó-, como también lo hizo al referirse a Pepe Mújica, cuyas ideas le han servido de inspiración.

Temas como Eva, Quien fuera, Escaramujo, Pequeña serenata diurna, Canción del Elegido, La era está pariendo un corazón, El necio o Venga la esperanza arrancaron aplausos e hicieron que el público se pusiera en pie en varias ocasiones, pero no fue hasta Ojalá que la plaza de toros se volvió una sola voz para acompañar al poeta, que finalmente se decidió a soltar su Unicornio Azul y a despedirse con una de sus canciones románticas más icónicas, Te molesta mi amor.

Faltaron temas, claro que sí -Una mujer con sombrero o Yo pisaré las calles nuevamente, entre ellas-, pero imposible que estuvieran todas. El público se quedó con ganas de más y deseando que, ojalá, la voz de Silvio nunca deje de ser poesía y emoción como lo fue en la Plaza de Toros de Murcia.

 

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