Murcia, 25 feb (EFE). China es uno de los países más grandes del mundo, pero también un gran desconocido: su símbolos y tradiciones milenarias han logrado integrarse en la modernidad de este gigante que la fotógrafa murciana Pilar Morales trata ahora de acercar a la región con una exposición en la que la simbología es la clave en un viaje a un país de contrastes en perpetuo equilibrio.
La exposición, que lleva por título Un viaje por los códigos: el equilibrio invisible, se inaugura este miércoles en Los Molinos del Río de Murcia, coincidiendo con la celebración este fin de semana del Año Nuevo Chino en el mismo espacio, y donde se podrá visitar hasta el próximo 25 de abril de manera gratuita.
La muestra, explica Morales, forma parte de un proyecto más amplio, From Inside China, en el que la fotógrafa se embarcó hace más de una década, cuando comenzó a estudiar en profundidad este país, su cultura y su idioma para entender la realidad del gigante asiático.
Con una superficie total de unos 9,7 millones de kilómetros cuadrados y más de 1.416 millones de habitantes (una de cada seis personas de todo el mundo), China es la civilización más antigua que sigue existiendo, con una historia documentada de más de 3.500 años.
Pese a ello, Morales se topó con la realidad de que, fuera de sus fronteras, “no se sabe nada” de esta potencia, a menudo relacionada con estereotipos y conceptos negativos.

- Pilar Morales expone en Los Molinos del Río de Murcia -
- Foto: MARCIAL GUILLÉN (Efe)
Para cambiar esa concepción, la fotógrafa plantea en esta muestra un viaje, “pero no de turismo”, sino a través de cinco códigos básicos que han estado presentes a lo largo de la historia de este país y que siguen siendo fundamentales en la vida de la China del siglo XXI, “hipermoderna”, marcada por la diversidad, pero que ha sabido conservar sus tradiciones y su identidad ancestral.
El color rojo es el primero esos códigos y está presente en cada resquicio de la vida en China, desde las celebraciones hasta los detalles más cotidianos como la ropa, los letreros, las puertas o los farolillos, porque representa la protección, pero también es símbolo de fortaleza, de prosperidad, de felicidad, de buena suerte, de energía y de coraje.
Junto a él, el bambú, que representa la lucha entre la firmeza y la adaptación, entre la flexibilidad y la resiliencia, y la abundancia, uno de los códigos visuales más antiguos y que más ha perdurado, representado por el caracter “Fu”, que se sigue colocando en las puertas de las casas para atraer a esa abundancia.
Completan estos códigos los números, cada uno de los cuales se pronuncia en el idioma chino de manera similar a los conceptos que llevan asociados (el cuatro es la muerte; el ocho, la prosperidad; el nueve, la eternidad), y el yin-yang, el código que rige y da sentido a todos los demás simbolizando el equilibrio.
En torno a estos cinco códigos se exponen un conjunto de casi 140 fotografías que Morales tomó durante dos viajes a China, el primero en 2023, nada más reabrirse sus fronteras tras la crisis del coronavirus, y el segundo, un año después, en los que recorrió ocho de sus 23 provincias, tres de los denominados “municipios bajo dirección central” y dos de sus regiones administrativas.
Las imágenes han sido seleccionadas de entre miles de tomas que no buscan la belleza ni tampoco hacer un recorrido turístico o documental, señala la artista, sino que pretenden poner en evidencia que China es un país de contrastes pero también de equilibrios, de serenidad y estabilidad dentro del caos aparente.
Durante el mes de marzo, la muestra se complementará con un anexo en la Sala Caballerizas, donde se expondrán objetos recabados durante los viajes de la fotógrafa y vídeos de pocos segundos, sin editar, tomados en los mismos sitios que las fotos de la exposición, para mostrar el movimiento, los sonidos y la vida detrás de esas imágenes.
Morales ha confiado en que esta exposición le sirva al público para descubrir este país, profundizar en su cultura e ir más allá de la superficialidad de una moda o de una tendencia pasajera de gusto por lo asiático.