MURCIA. Mangueras suspendidas, aspersores y un depósito. La pintura circula, se proyecta y atraviesa el espacio antes de alcanzar paredes y suelo. El público es el desencadenante. Esto es lo que propone el artista murciano Juan Sánchez, cuya investigación sobre los límites de la práctica pictórica continúa con la instalación Pintura por Aspensión (un paso más a su Pintura por Goteo), que se inaugura este viernes, 30 de octubre, a las 20 horas, en MiniMoto Gallery, un proyecto expositivo y cultural que se hizo físico el pasado mes de septiembre en La Central Baja de Murcia (C/ Pinatar 3), una nave industrial concebida como un espacio de trabajo y encuentro para artistas que también ha echado a andar tras el verano.
Esta experiencia de creación artística, que se lleva a cabo por primera vez en la Región y se podrá visitar hasta el 21 de diciembre, consiste en hacer circular la pintura antes de convertirse en imagen, recorriendo una red de tuberías suspendidas que se activan cuando alguien entra en la sala -gracias a sensores que detectan movimiento- saliendo entonces proyectada sobre los muros y los lienzos. El resultado no está decidido de antemano: depende de quién se acerque, de cómo se mueva y de las huellas que deje el pigmento.
La propuesta, comisariada por Cristina Rodríguez, podrá visitarse hasta el 21 de diciembre y convierte la galería en un sistema activo en el que el público deja de ser un mero espectador para intervenir, si lo desea, en la creación de las obras. "Es una obra relacional, porque el público es quien realmente activa la parte pictórica de ese sistema de circulación de pintura", explica Diego Lobenal, director de MiniMoto Gallery.
La instalación parte de un mecanismo hidráulico que permanece latente hasta que alguien activa los sensores de movimiento. Una bomba de alta presión impulsa entonces una mezcla de agua y pigmento negro a través de las conducciones hasta los aspersores industriales, que proyectan el líquido sobre las superficies de la sala. La arquitectura se convierte así en parte de la obra, al tiempo que registra las sucesivas activaciones del dispositivo.
Pero la experiencia no se limita a observar cómo la pintura recorre el espacio. Los visitantes podrán ponerse chubasqueros translúcidos y coger telas de lienzo sin bastidor para introducirlas en el campo de acción de los aspersores. Los impactos del pigmento irán componiendo imágenes monocromas que dependerán de la interacción entre el cuerpo, el sistema y el azar.
La participación será libre y continuada durante el periodo expositivo. No se ha establecido un número cerrado de personas que puedan intervenir, ya que la intención es que los visitantes tengan la posibilidad de hacerlo a medida que pasen por la galería. El funcionamiento dependerá también de la cantidad de agua disponible en el depósito y de la necesidad de rellenarlo para mantener activa la instalación.
Seis lienzos y una obra en movimiento

- Pintura por aspersión. -
El proyecto contempla seis lienzos de distintos formatos: tres de 81 por 65 centímetros y otros tres de 146 por 114 centímetros. La idea es que las telas puedan incorporarse al recorrido y recibir las proyecciones de pigmento. Cada visitante decidirá si quiere participar. "La gente puede coger el lienzo o no; también está en su libre elección", señala Lobenal, que subraya que esa libertad forma parte de la propuesta. Las telas podrán permanecer en el espacio y seguir recibiendo nuevas manchas, de modo que la acumulación de materia y las huellas del público formen parte de la evolución de la obra.
La exposición no se plantea, por tanto, como una sucesión de pinturas terminadas que se contemplan de manera aislada, sino como un proceso que cambia con el tiempo, como un organismo sensible. Cada intervención modifica el resultado y deja constancia de un encuentro entre quienes visitan la sala y el dispositivo diseñado por el artista.
El movimiento del líquido, las vibraciones de las conducciones y la activación repentina de los aspersores contribuyen a crear la impresión de que la estructura tiene vida propia. Sin embargo, necesita de la presencia humana para ponerse en marcha. La pintura se convierte así en un acontecimiento compartido, en el que la autoría individual cede parte de su protagonismo a la participación y a lo imprevisible.
Investigación pictórica
La instalación prolonga una línea de trabajo que Juan Sánchez desarrolla desde hace años en torno a la idea de la 'pintura encubierta' y a la pintura entendida como sistema circulatorio. Su práctica explora conceptos que rodean tradicionalmente al hecho pictórico, pero que no siempre ocupan el centro de la obra: la circulación, la aparición y desaparición, la acción o las condiciones que hacen posible una imagen.
Lobenal recuerda que Sánchez ya había experimentado anteriormente con propuestas vinculadas a estas ideas, como una intervención con pintura en la oscuridad en una galería de Cuenca. Pintura por aspersión supone ahora una nueva exploración de esos principios, adaptada a las características industriales de La Central Baja y planteada para que el público forme parte de su desarrollo.
Destaca, asimismo, que colaboración con Juan Sánchez y Cristina Rodríguez ha sido especialmente significativa para esta nueva etapa. La comisaria, artista guatemalteca con trayectoria internacional, trabaja con creadores de distintos contextos y desarrolla actualmente proyectos vinculados a Taiwán y una residencia curatorial en Madrid. Su encuentro con Sánchez propició una colaboración que el director considera una oportunidad para el espacio.
Nueva etapa de MiniMoto Gallery en La Central Baja
La exposición supone también una de las primeras propuestas del espacio físico de MiniMoto Gallery, que comenzó a funcionar en su sede actual el pasado mes de septiembre. Aunque la galería acaba de abrir sus puertas, el proyecto lleva varios años desarrollando actividades en otros espacios culturales de Murcia. Entre sus experiencias anteriores figuran una exposición colectiva de arte digital en el Cuartel de Artillería y otras iniciativas en el Centro Párraga. La primera activación en su sede actual estuvo protagonizada por el artista gallego Joel Blanco, en colaboración con Re/Utopía.
MiniMoto Gallery está integrada en La Central Baja, una nave industrial concebida como un espacio de trabajo y encuentro para artistas. El recinto reúne estudios individuales y cuenta con una sala polivalente destinada también a las artes escénicas. Más que un espacio expositivo convencional, aspira a funcionar como un ecosistema cultural en el que convivan la producción artística, la investigación y la colaboración.Con Pintura por aspersión, MiniMoto Gallery propone así una exposición en la que la obra no se encuentra únicamente en las manchas negras que quedan sobre las telas o los muros, sino también en el mecanismo que las produce y en la participación de quienes lo ponen en marcha.