MURCIA. La fachada del Teatro Romea de Murcia presenta sobre sus ventanales unos medallones con relieves representando a dramaturgos murcianos. Uno de ellos es Andrés de Claramonte, considerado el autor teatral más relevante de la Murcia del Siglo de Oro. No obstante, se conocen muy pocos datos sobre su vida y los interrogantes rodean su obra, ya que aunque el texto La Estrella de Sevilla ha sido atribuido tradicionalmente a Lope de Vega, recientes estudios académicos señalan la autoría del murciano. Todo esto, y mucho más, está presente en la obra Claramonte, dirigida por María Rodríguez, que este sábado 10 de enero se estrena precisamente en el Romea, coincidiendo con el 400 aniversario del fallecimiento del autor de este misterio.
La obra -una coproducción de elpreciodelpeine y Arena Teatro que combina verso clásico, música y autoficción- ofrece una mirada contemporánea de Andrés de Claramonte, a través de una historia en la que Alejandra, una joven investigadora que es incapaz de comprender su reciente ruptura, se sumerge en los archivos, métricas y rastros lingüísticos de Andrés de Claramonte para arrojar luz sobre su propia identidad.
Murcia Plaza charla con María Rodríguez, una dramaturga que está destacando en la escena murciana tras ganar el Creamurcia 2022 con Mi hermana acaba de tener un hijo y ser nominada a Mejor Versión o Autoría en los Premios Azahar 2025 por su versión de Las tres hermanas de Chéjov.
¿Por qué la figura de Claramonte como personaje sobre el que gira esta obra?
Al final, los que nos dedicamos al teatro siempre estamos buscando una excusa. Esta obra es fruto, por un lado, del interés que nos despertó una conferencia sobre la figura de Claramonte que ofreció Germán Vega, un estudioso de la Universidad de Valladolid, que le daba mucho valor a este autor del siglo de oro murciano; y, por otro, de una convocatoria que se realizó desde el Ayuntamiento de Blanca para llevar a cabo una residencia artística y que fue el detonante del proyecto.
¿Cómo lleváis a cabo ese acercamiento a un autor que vivió entre el siglo XVI y XVII con una mirada actual?
Lo que hacemos es poner en el centro La Estrella de Sevilla, pero también queremos acercar la figura de Claramonte al espectador. Hay un viaje que tiene que ver con la identidad, con cómo nos conocemos los unos a los otros y con cómo sería posible descubrir a Claramonte. También hay una revelación, que es que muchas veces nos conocemos a nosotros mismos empatizando con los demás. Y ese ejercicio se hace de manera fascinante a través de la ficción. La ficción tiene certezas y nos hace comprendernos a nosotros mismos y comprender también al otro. En ese juego entre la incertidumbre y la investigación sobre Claramonte, la certeza y la ficción de La Estrella de Sevilla, va transitando la obra.

- Ensayo de la obra Claramonte -
¿Qué destacarías de la puesta en escena de Claramonte?
En cuanto a la puesta en escena, volvemos a beneficiarnos de la esencia del teatro. Son tres actores en escena que van mutando a ojos del espectador, interpretando desde personajes barrocos clásicos, que son los protagonistas de las pasiones y las intrigas originales de La Estrella de Sevilla, a personajes contemporáneos que necesitan descifrar esa ilusionante verdad sobre quién fue el verdadero autor.
¿Qué lectura haces de esa obra en la que radica el misterio, La Estrella de Sevilla?
La conocía, por supuesto, y me gusta mucho, por eso también fue la decisión de elegir este texto. Con este proyecto nos hemos sumergido en las pasiones y en la historia del Rey Sancho, que llega por primera vez a Sevilla y se enamora, o se queda fascinado, de la joven Estrella. Para conseguir a la dama, y ahí comienza la intriga, se vale de cualquier medio
¿Qué aprende una dramaturga del siglo XXI de una obra del Siglo de Oro? ¿Han cambiado mucho las cosas?
No, para nada, para nada. Las pasiones son las mismas. Precisamente, lo que nosotros intentamos hacer es ese acercamiento, el preguntarnos: ¿qué tengo yo que ver con Estrella?, ¿en qué personaje de La Estrella de Sevilla yo me identifico? Es lo que he comprendido y lo que he querido compartir con el espectador.
Háblanos de los actores y del equipo que trabaja en la obra
Ellos son Marcos Montagud, Alejandra Lifante y Joan Serrano Carratalá. Son tres actores creativos y que se han comprometido con el proyecto a tope. Son generosos con su trabajo y estoy feliz porque hemos hecho un equipo estupendo. El equipo está formado por tres dentro de la escena y por tres fuera, que somo María Ángeles Rodríguez y Jorge Fullana junto conmigo
¿Qué supone para ti que esta obra se estrene en el Teatro Romea?
Estamos muy felices, porque además es dentro del ciclo 'Clásicos de Enero', que siempre ha contado con muy buenas obras. Y estrenar un sábado en el teatro Romea con Claramonte, que es uno de los personajes que está esculpido en la fachada, pues imagínate. Todo encaja.
¿Dónde va a ir la obra? ¿Cómo se va a mover?
Nuestra idea es sobre todo intentar exhibirla en los festivales de teatro clásico, cuyas programaciones no están cerradas todavía. Estamos trabajando para que se vea en todos los que hay, como Chinchilla, Almagro...ademas, claro, del circuito de teatro de la Región de Murcia.
María, ¿cómo de difícil es hacer teatro en Murcia?
Yo creo que si tienes la inquietud creativa vas inventando las formas y las oportunidades. La residencia artística en Blanca, por ejemplo, ha sido una oportunidad, porque solamente el hecho de que te brinden el espacio y pongan a tu disposición un lugar en el que puedes trabajar es muy importante. También valoro mucho la oportunidad de estrenar en el Romea, porque es un un lugar de partida muy especial. No es fácil, tampoco te voy a engañar. A mí me encantaría que todos los programadores a los que hemos invitado a que vengan al Romea pudieran ver nuestro trabajo, que este hable por sí mismo y viaje a otros lugares. La pasión por el teatro en Murcia es una cosa evidente y por eso lo vivimos y lo disfrutamos tanto. Lo que pasa es que la industria del teatro como tal no está tan activa.