Las damas poderosas que desafiaron los roles de género: el Archivo Regional expone 'Mujer, Nobleza y Poder'

Murcia Plaza Cultura

La muestra, que se inaugura este jueves, pone en valor el papel de las mujeres de la nobleza española a lo largo de la historia

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MURCIA. "Leonor de Guzmán ha pasado a la historia por ser la amante de Alfonso XI de Castilla, a quien conoció cuando ambos tenían 17 años. Su pública convivencia extramatrimonial duraría hasta la muerte del monarca, haciendo de ella la “reina de Castilla” de hecho, desplazando a la reina legítima, María de Portugal. Según los cronistas de la época, no hubo una mujer en Castilla con una influencia similar. Leonor participaba en decisiones internas y externas del reino, recibía personalmente a embajadores, confirmaba privilegios y concedía mercedes y cartas pueblas. El amor del rey por ella se manifestará en importantes concesiones, que la harán poseedora de un formidable patrimonio señorial. Entre 1332 y 1345, con ocasión del nacimiento de cada uno de sus diez hijos, le fue concediendo un señorío". Así se presenta a esta poderosa dama en la exposición Mujer, Nobleza y Poder, que el Archivo General de la Región de Murcia (AGRM) inaugura este jueves en su sede de Murcia, donde podrá visitarse hasta el 20 de febrero.

La muestra -que pone en valor el papel desempeñado por las mujeres de la nobleza española a lo largo de la historia y su participación en la vida económica, política, social y cultural de su tiempo- está producida por el Ministerio de Cultura a través del Archivo Histórico de la Nobleza de Toledo. En ella se expone una selección de reproducciones facsimilares de documentos conservados en esta institución que muestran la influencia de aquellas damas en diferentes ámbitos de la sociedad española. También incluye reproducciones de indumentaria aristocrática femenina del siglo XVI, que ayudan a contextualizar el recorrido histórico y a acercar al visitante a la época en la que se generaron muchos de los documentos expuestos.

Uno de estos documento es, precisamente, el de la concesión del señorío de Palenzuela (en la provincia de Palencia) a Leonor de Guzmán en 1333, cuando nacieron los gemelos Enrique y Fadrique. Destaca el signo de la rueda, cuyo motivo central está inacabado.

Otras protagonistas de esta exposición son otras nobles como Beatriz Galindo la Latina, Teresa Enríquez, Juana Pimentel (viuda del condestable Álvaro de Luna), la princesa de Éboli o Josefa Pimentel, condesa-duquesa de Benavente. En esta edición se exponen además documentos desconocidos hasta la fecha relacionados con las vidas de la reina medieval María de Molina, la líder comunera María Pacheco o la emperatriz Eugenia de Montijo.

Además, con motivo de su llegada a Murcia de la exposición -comisariada por la directora del Archivo Histórico de la Nobleza, Aránzazu Lafuente Urién-, la Comunidad ha enriquecido el contenido de la exposición con una selección de documentos originales conservados en el Archivo General relacionados con mujeres y linajes nobiliarios vinculados al territorio regional. La inauguración, que tendrá lugar este jueves, a las 19.00 horas, comenzará con la conferencia 'Fuentes documentales para la historia de la mujer en el Archivo de la Nobleza', impartida por la propia comisaria, quien posteriormente realizará una visita guiada a la exposición.

La programación se completará el 8 de febrero con la participación de Noelia García Pérez, catedrática de la Universidad de Murcia y responsable del proyecto 'El Museo del Prado en femenino', dedicado a profundizar en el papel desempeñado por las mujeres en la historia del arte y del coleccionismo.

Las protagonistas

Entre las poderosas damas que protagonizan la muestra se encuentra, por ejemplo, Teresa de Zúñiga Manrique, que vivió entre 1502 y 1564, y ostentó los títulos de duquesa de Béjar, marquesa de Ayamonte y Gibraleón y condesa de Bañares. Bajo esta responsabilidad tuvo que ocuparse de distintas tareas relacionadas con la jurisdicción señorial, entre las que se encontraba el nombramiento de cargos concejiles. Con este fin, los concejos municipales solían enviar una carta con una propuesta de nombres, siendo en este caso los cargos de alcalde, juez de menores y mayordomo de concejo de la villa de Lepe. Era la duquesa quien tenía la última palabra en la elección definitiva de estos oficiales.

También Juana Pimentel, viuda de Álvaro de Luna, condestable de Castilla, cuya ejecución en 1453 de Álvaro de Luna, llevada a cabo sin que se aplicaran la ley o garantías judiciales, generó una ola de indignación entre la nobleza castellana. Su viuda emprendió una batalla sin cuartel para evitar ser despojada de sus propiedades y las de su linaje. Es ella quien alcanza un acuerdo con el marqués de Santillana y con su sobrino Juan de Luna, señor de Cornago y alcaide de Soria, uniéndose en un bloque poderosísimo.

Otra de las nobles influyentes de la muestra es la duquesa-condesa de Benavente, uno de los personajes más influyentes de la alta sociedad madrileña de la época, heredera de varios títulos nobiliarios y poseedora de un amplio patrimonio, colaboró durante la guerra de Independencia con la guerrilla española que luchaba contra la ocupación francesa. Para financiar las campañas militares y los gastos cotidianos de los guerrilleros una de las fórmulas más conocidas fueron los llamados “donativos patrióticos”, contribuciones voluntarias otorgadas por muchos ciudadanos a la causa nacional. La aportación de María Josefa Pimentel fue efectuada en 1811 a favor del coronel Juan Martín Díez, conocido popularmente como El Empecinado, uno de los jefes guerrilleros más activos en la contienda, integrado en el ideario colectivo de héroes que lucharon para liberar al país de los invasores.

Entre los tesoros que guarda el archivo de los duques de Osuna se conservan interesantes documentos cruzados entre Josefa Pimentel y varios artistas coetáneos de renombre, como Francisco de Goya y Agustín Esteve. Existen abundantes libramientos de pago y recibos con los autógrafos de los citados artistas, por el encargo de diversos cuadros realizados para la Alameda, antigua villa situada cerca de la corte madrileña, donde los duques habían construido una casa para el descanso estival. De los trabajos de Goya como pintor de la Casa de Osuna destaca el magnífico retrato de la condesa-duquesa vestida a la moda francesa, así como el retrato familiar del matrimonio con sus cuatro hijos conservado en el Museo del Prado. Capítulo aparte merece la delirante y satírica serie de los Caprichos, de los cuales los duques de Osuna compraron a Goya cuatro libros grabados al aguafuerte.

Beatriz Galindo, más conocida como la Latina, fue también una mujer que destacó por sus conocimientos humanísticos y por su dominio de la gramática y el latín. Estas aptitudes le valieron para servir a Isabel la Católica como instructora suya y de sus hijas. Casada con uno de los militares más leales a la reina, al quedar viuda se trasladó a Madrid, ciudad en la que desplegó su capacidad como patrocinadora de instituciones religiosas y benéficas. Fundó un hospital y dos conventos, recibiendo para ello el apoyo económico de Isabel I. El documento que se expone, datado en 1505, Fernando el Católico se dirige a los contadores mayores para ordenarles que cumplan con lo dispuesto por la difunta reina el año anterior, respecto a las mercedes otorgadas al convento de la Concepción.

Curiosa es la también expuesta licencia arzobispal concedida a la marquesa de Tolosa para poseer y leer libros prohibidos por el Santo Oficio (1793). María de la Concepción de Pinedo González de Quijano destacó por ser una mujer absolutamente erudita y relacionarse con los círculos intelectuales más selectos de la segunda mitad del siglo XVIII. En 1782 le fue concedido el permiso personal para tener y leer la Biblia en lengua francesa. Su actividad de estudio continuó durante varios años, obteniendo en 1793 una nueva licencia: “para que pueda tener y leer libros prohibidos por el Santo Oficio…”. En la Ilustración la actividad científica y cultural de la mujer todavía no era reconocida de pleno derecho. A pesar de ello, la Marquesa de Tolosa llevó a cabo proyectos de relevancia, como la traducción del francés al castellano de varios libros.

 

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