La Sala de Audiencias del yacimiento de La Almoloya, en Pliego, acogió un ritual de sometimiento de las fuerzas del mal

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MURCIA (Efe). La conocida popularmente como 'Sala de Audiencias' del yacimiento argárico de La Almoloya, en Pliego, podría haber tenido no solo un uso político, como hasta ahora han sostenido los historiadores, sino también religioso o sagrado, con un ritual de sometimiento de las fuerzas del mal. Es la tesis que defiende el investigador de la Universidad Complutense de Madrid Marco Mazón, que ha publicado recientemente un estudio en la prestigiosa revista científica de estudios de las religiones 'Ilu' en la que defiende esa tesis.

Según la información aportada a Efe por el experto, la idea de que la denominada 'Sala de Audiencias' de este yacimiento, uno de los más importantes en la cultura prehistórica de El Argar, datada 1750-1550 a.C., corresponda con una sala ritual se basa en el hallazgo de un cuerpo enterrado de una manera que no se corresponde con los rituales que hay documentados de esa época. En este caso, el cuerpo del sujeto se enterró entre dos pavimentos, con la parte inferior de su cuerpo bajo el hogar y su rostro a ras de suelo y con una piedra en la boca.

Este enterramiento permitía que el individuo fuera “pisoteado constantemente” y el investigador sostiene que ello no era un mero castigo o humillación, sino que pudo plantearse como un “ritual mágico para controlar o someter a las fuerzas del caos que ese hombre pudiera encarnar”.

Este enterramiento, detalla el investigador, se aproxima a los que se utilizaban en los “rituales de aniquilación” del antiguo Egipto, con los que aquella civilización pretendía “someter mágicamente a las fuerzas del caos pisoteando representaciones de individuos”.

También en Próximo Oriente era muy recurrente representar a los enemigos bajo el pie de un rey o una divinidad como símbolo de sometimiento, y en Mesopotamia se hacían rituales contra la brujería que también consistían en pisotear la figura del enemigo para neutralizarla.

A ello se suma que la Sala de Audiencias de La Almoloya se construyó en una especie de semisótano, con un fuego hundido, y para acceder a ella, había que atravesar un juego de luces.

Para el investigador, esa disposición de la sala se hizo a propósito para representar el inflamando, alternando la luz y la oscuridad, algo habitual en otros espacios rituales de la prehistoria.

Tanto la disposición del enterramiento como la de la sala llevan al experto a proponer que este receptáculo no fue una sala únicamente política, como se ha defendido hasta ahora por los historiadores, sino que conformaría un espacio religioso o sagrado. 

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