La Reina de Murcia, que se bañaba en El Postiguet

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  • Manuscrito de Toxos Outos
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MURCIA. En 1253, Alicante era Reino de Murcia. Como Chinchilla, Huércal Overa o Los Vélez. Y a la Reina, que lo era también de León, de Castilla, del Algarve, de Sevilla, de Cordoba y de Jaén, le dio por ir a bañarse a El Postiguet, ya saben, al otro lado del cerro del Castillo de Alicante. Iba desde lo que hoy se llama Plá del Bon Repós. Allí le habían levantado palacio chico o algo así. Hoy es zona deportiva. La Reina, que se llamaba Violante, era hija del Rey de Aragón, “de gran prez”, que diría de él su yerno, Don Alfonso el Sabio.

Doña Violante era casi una niña; pues tenía, a la sazón, 17 años. La habían casado tras la primera menstruación, cuatro años antes. Durante esos cuatro años, fue estéril; como cabía esperar. Y Don Alfonso, que le debía de sacar casi un metro de estatura, ya pensaba que la aragonesa era estéril. Este rey sabio fue padre innúmero, que dijo Valle Inclán de no me acuerdo quien en una obra suya.  Tuvo bastardos y legales hasta pasar, ampliamente, la quincena. Por eso, ya estaba pensando en mirar otra esposa legal para procrear un Príncipe para Castilla.

Bueno, pues en ésas, que a Violante se le arrima una vieja sabia mora –leyenda dixit– y le dice que tras bañarse en la mar salá, que será fértil cual promiscua lepórida, con perdón. Usa sus artimañas de mujer para traerse al rubicundo monarca a su palacillo alicantino, coitan tras el baño, y a los tres meses nace Doña Berenguela, primogénita del Castellano. Luego vendrán más Infantes, hasta una decena creo.

Lo importante es que la primera turista de El Postiguet fue la Reina de Murcia, ganosa siempre de venirse al Reino y gustar de sus climas sin rigor del levante.  En Alicante se hablaba, entonces, árabe, mucho, y castellano, poco. Menos aún catalán. Con todo, cundió la noticia, y posteriores voces valencianoparlantes pusieron al lugar Plá del Bon Repós, recordando el suceso regio de la fertilidad lograda in situ. Hoy, ya digo, es una plaza de la ciudad vecina.

Y si en esta ocasión demostró Violante arrojo para retener a un marido ávido de vástago, luego, en 1266, cuando los mudéjares andalusinos se sublevaron por todas partes, hizo llamado a su señor padre, para que recuperara Murcia y el Reino, incluido Alicante. Don Jaime, de gran prez, acudió a estas tierras y las reconquistó para su hija y yerno. Doña Violante, todo un carácter. Reina de Murcia.

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