MURCIA. "Quince años cumple en 1966 la Feria Internacional de Murcia; una Feria que hace vender mil millones de pesetas". Un boletín informativo de la época ofrecía con orgullo este dato de la Feria Internacional de la Conserva y la Alimentación de Murcia, la famosa FICA que, aunque desapareció junto al barrio de Vistabella como tal, sus siglas han permanecido y aún hoy en día se siguen utilizando para denominar al recinto donde se celebran diferentes eventos, sin que muchos sepan su origen. Este fin de semana, sin ir más lejos, está teniendo lugar en la Fica el festival Warm Up.
Este boletín es uno de los documentos, fotografías y postales que conserva el Archivo General de la Región de Murcia (AGRM) y que se puede consultar en una de las muchas galerías temáticas que están a disposición de los ciudadanos en su página web. En este mismo boletín, se señala que en esta feria celebrada en 1966 (que ocupó 65.000 metros cuadrados), hubo 1.535 expositores, cifrándose el valor de la mercancía expuestas en 307.225.000 pesetas. Los visitantes fueron 175.540, estando representados nueve países.
Estos datos dan idea de la importancia de la FICA, un organismo oficial dependiente del Ministerio de Comercio, que se celebró desde 1952 hasta 1974, con presencia de países como Alemania, Francia, Inglaterra, Italia y Estados Unidos, entre otros muchos, con lo que ello suponía para la imagen y la economía de Murcia.
Esta Feria Internacional de la Conserva y la Alimentación ocupa un capítulo de libro Vistabella Ciudad Jardín, de Rafael Fresneda Collado y Rafael García Mira. Los autores recuerdan que el evento, que nació con carácter bienal, fue organizado por el empresariado murciano a través de la Cámara de Comercio de Murcia para la apertura de nuevos mercados. Suponían también una oportunidad para promocionar la ciudad, por lo que se celebró durante las Fiestas de Primavera. Su primer escenario fue la avenida de Alfonso X el Sabio y la Redonda, en 1956 se trasladó al jardín Botánico y en 1958 ocupó un nuevo emplazamiento en el lugar que hoy ocupa el Auditorio y Centro de Congresos, sin limitaciones de espacio. Se trataba de "un lugar frondoso junto a Vistabella, la barriada que simbolizaba la nueva Murcia, moderna, atractiva y bien comunicada, capaz de identificarse con una Feria comercial que mostraría las mejores iniciativas industriales y los productos más apreciables elaborados en el sureste", apuntan los escritores.
Un toque artístico y cultural
- FICA: Feria Internacional de la Conserva (1962-1970) -
- Foto: AGRM
"La Fama de José Planes –hoy sobre el monumento a Fernández Caballero de la plaza de Romea– y el Mercurio de Antonio Campillo –actualmente en la plaza de San Bartolomé– dieron un toque artístico y cultural a la FICA, que se completaría con exposiciones de pintores murcianos y conferencias de reconocidos periodistas y escritores. La entrada a la Feria, amplia y flanqueada por dos grandes esculturas que representan a los dioscuros, realizadas en piedra blanca también por Nicolás Martínez Ramón, y multitud de mástiles en los que ondeaban las banderas de España y de los países participantes, ofrecía el aspecto majestuoso que se pretendía", describen Fresneda y García Mira
La conserva ganaba protagonismo dentro del certamen y en 1957, "por primera vez, un ministro, el de Comercio inauguró la Feria, elevando el respaldo institucional, con la significativa presencia del embajador de Estados Unidos
Añaden los autores que "la ciudad entera vivía y sentía la Feria como propia. Algunos comercios de la capital decoraron sus escaparates con motivos feriales y frutos murcianos; hoteles, cafeterías y restaurantes se llenaron durante los días de celebración, e incluso las playas y balnearios eran objeto de viaje y estancia de muchos de los que trabajaron en el certamen o visitaron la muestra –entre ellos el escritor Ernest Hemingway–, lo que significó una sustancial inyección económica para la ciudad y para la provincia. Y, por supuesto, continuaba y se ensalzaba la estrecha vinculación entre Vistabella y la Feria, hasta el punto de que vecinos de la barriada ofrecían en alquiler habitaciones disponibles de sus viviendas para alojamiento de participantes. Como señala el articulista Martínez Montoro ‘ni la Feria podría soñar más, ni Vistabella sentirse tan satisfecha".
Propaganda política
- FICA: Feria Internacional de la Conserva (1962-1970) -
- Foto: AGRM
Asimismo, escriben que "el éxito de la FICA fue también utilizado como propaganda política. En 1964 su desarrollo fue incluido entre las actividades programadas bajo el lema ‘25 años de paz’, que conmemoraba los años transcurridos desde la finalización de la guerra civil. Se inauguró con la presencia de dos ministros, el de Gobernación y el de Obras Públicas, el día de la liberación de Murcia, el 29 de marzo. En fecha tan señalada, la Cámara de Comercio y la organización de la Feria ofrecieron a Franco, que la aceptó, la primera medalla de oro de la FICA. La ligadura de la Feria al Estado era importante para el progreso del certamen, por lo que tres años después también entregaron al caudillo el Mercurio de oro".
Con los años, el número de países participantes se elevaba cada año. "Dos edificios quedarían para siempre en el recuerdo: uno, el emblemático pabellón italiano, visible desde el exterior por estar situado muy cerca de la entrada, y reconocible por su impresionante cubierta curva y el nombre del país en letras de gran tamaño. El otro, El Cornijal, ubicado al fondo de la avenida de los Limoneros, una suerte de taberna murciana ideada por Manuel Fernández-Delgado y dirigida por Raimundo González Frutos, con toneles de vino en el interior, y un patio de ambiente huertano, con parra, aljibe, palmeras, piteras, cañizo, y horno de cocer pan", recuerdan.
La FICA del 74 fue la última, tras 21 años y 18 ferias (dos provinciales, una regional, tres nacionales y doce internacionales). Cerró sus puertas", lastrada "por la falta de una renovación progresiva de la maquinaria conservera; por la excesiva atomización de empresas de gestión familiar; por la incapacidad financiera de las industrias para completar su equipamiento y elevar su productividad; por la fuerte competencia de otros países productores y exportadores; por las deficientes vías de comunicación y, en definitiva, por la falta de apoyo de las instituciones que financiaron el certamen hasta que sus desavenencias les llevó a retirar su soporte económico".
"Vistabella quedó huérfana de un organismo con el que mantuvo buena vecindad. Años después, en su lugar, fue erigido el potente edificio del Auditorio y Centro de Congresos con el que Vistabella vuelve a asociarse para ampliar, con su presencia, la fachada más representativa de la ciudad de Murcia", co

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