MURCIA. Murcia salda una deuda con uno de sus escultores más significativos del siglo XX, ya que no siempre fue reconocido como se merecía ni su obra entendida por la sociedad del momento. José Molera, Soy escultor y torero es el título de la gran exposición antológica que se ha inaugurado en la Sala Caballerizas de los Molinos del Río, que ha abierto sus puertas para dejar entrar el universo creativo de este artista que también se vistió de luces. La muestra comisariada por Tomás Ruiz Planes -un gran conocedor de su obra- recorre con un total de 61 piezas la trayectoria artística de José Molera Jiménez (Murcia, 1916-Murcia, 2017), conocido popularmente como Pepe Molera, una figura imprescindible para comprender la historia reciente del arte en Murcia.
Esta retrospectiva aspira a contribuir al reconocimiento de Molera, devolviéndole el lugar que le corresponde dentro de una ciudad marcada por una profunda tradición escultórica, según señala el comisario, que añade que, "formado en un contexto donde convivían la herencia salzillesca, el academicismo decimonónico y los primeros intentos de modernidad artística, Molera pertenece a esa generación de escultores que dieron el salto hacia nuevas estéticas a lo largo de la segunda mitad del siglo XX".
En ese sentido, añade que "su obra se inscribe en una larga nómina de artistas murcianos vinculados tanto a la imaginería religiosa barroca como a la escultura neoclásica, pero también a la progresiva apertura hacia lenguajes más contemporáneos. En este sentido, la exposición pone de relieve cómo Molera se nutre de esa tradición, al tiempo que se distancia de ella para construir un estilo propio".

- Exposición José Molera. Soy escultor y torero -
Pepe para unos y Molera para otros, recuerda Ruiz Planes que el artista -hijo del también escultor Gregorio Molera- "nació y perteneció a esa Murcia pequeña, cercada y delimitada por huertos, una Murcia visible y reconocida fuera de sus fronteras por su arraigada tradición escultórica. Molera es heredero de esa generación de escultores cuya tendencia e inquietudes artísticas saltan y se preparan hacia una nueva estética expresada a lo largo de la segunda mitad del siglo XX". Es por ello que su obra tiene un especial valor histórico-artístico.
Uno de los aspectos más destacados de la producción de José Molera es su trabajo en el género del retrato. A través de sus esculturas, el visitante puede realizar una aproximación antropológica a la cultura popular murciana de la segunda mitad del siglo XX. Personalidades relevantes de la vida cultural, económica, política y social de la Región aparecen inmortalizadas en diferentes soportes y materiales, configurando un valioso testimonio histórico-artístico.
Cabe destacar, asimismo, que el escultor mostró una especial predilección por el barro, material que trabajó con maestría. Sus esculturas en barro cocido, madera, escayola, bronce o piedra revelan una figuración minuciosa, rica en detalles y volúmenes, fruto tanto de encargos como de iniciativas personales del propio artista, que buscaba el encuentro directo con sus modelos.

- Exposición José Molera. Soy escultor y torero -
- Foto: AYTO. MURCIA
Y aunque no tuviese todos los reconocimiento que se merecía, el comisario de la muestra repasa algunos de los que sí recibió: en 1950 fue premiado por la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Murcia, en 1966 recibe la Tercera Medalla Nacional de las Bellas Artes con Desnudo de Mujer, y dos años más tarde, en 1968, es homenajeado con el Premio Chys.
Además, realizó obras conmemorativas y de reconocimiento a otros artistas, como el Monumento a Fofó en Elche (1967); y el Monumento a Garrigós (1968) situado en el Jardín de Floridablanca. Desde febrero de 2003, en el parque de la Constitución de Ceutí, se erige Homenaje a los niños, conjunto escultórico de composición piramidal de cuatro metros de altura, compuesta por un grupo de niños cercanos al juego y la lectura. Y en 2007 se instaló en la explanada de acceso al Museo de Fuente Álamo, Mujer peinándose, escultura en bronce.
El concejal de Cultura, Diego Avilés, ha asegurado que con esta exposición "Murcia rinde homenaje a un creador fundamental, cuya obra constituye un puente entre la tradición escultórica local y los nuevos caminos estéticos del siglo XX, ofreciendo al público una oportunidad única para redescubrir a uno de los grandes nombres de la escultura murciana".