CARTAGENA. El Museo del Teatro Romano acogió el pasado 12 de septiembre la conferencia 'Speleothems from Cueva Victoria: An archive for climate variability during the last 500,000 years', en la que el investigador Denis Scholz, de la Johannes Gutenberg-Universität Mainz, presentó los resultados de los trabajos desarrollados en la cavidad junto a Michael Weber y Alexander Budsky.
Los investigadores han llevado a cabo una toma de muestras de las coladas calcíticas o flowstones localizadas en el interior de la cueva. Estas formaciones se originan lentamente a partir del agua de lluvia que se infiltra desde la superficie, atravesando el suelo y precipitando carbonato en la cavidad. De esta manera, las coladas ofrecen señales químicas relacionadas con las condiciones ambientales existentes en el momento de su formación que pueden datarse a partir de diferentes métodos químicos.
La importancia de Cueva Victoria reside en su gran sensibilidad a los cambios climáticos. La escasez actual de precipitaciones ha favorecido que el crecimiento de sus espeleotemas responda con claridad a los periodos en los que aumentó la disponibilidad de agua. Los datos recogidos han podido identificar la huella de cambios climáticos rápidos registrados a miles de kilómetros, como las oscilaciones Dansgaard-Oeschger, descubiertas inicialmente en los hielos de Groenlandia.
Estos resultados no solo demuestran la conexión del sureste de la Península Ibérica con las grandes variaciones climáticas del Atlántico Norte, sino que también abren la puerta a conocer a los cambios que produjeron otras glaciaciones en periodos mucho más antiguos, para los que ya no se dispone de un registro conocido.
El objetivo de los investigadores para los próximos años es construir a partir de estas muestras un registro paleoclimático multiproxy de alta resolución que abarque cerca de 500.000 años, y permita reconstruir la temperatura, precipitaciones y densidad vegetal del paisaje. Unas posibilidades que convierten a Cueva Victoria en un archivo paleoclimático de características únicas en Europa, y que añade una nueva dimensión a la ya extraordinaria relevancia paleontológica del yacimiento