La excelencia artística de uno de los mejores teatros de ópera del mundo abandona su sede en Madrid para instalarse en el corazón de Murcia. La ‘Carroza del Real’, un impresionante escenario móvil diseñado para llevar la música y la lírica a todos los rincones de España, hizo su parada en la ciudad este pasado sábado.
Un espectacular concierto que forma parte de la gira que está realizando Renta 4 Banco por 10 capitales españolas, con motivo de la celebración de su 40 aniversario. Al evento acudieron representantes de la vida social y empresarial murciana, junto a autoridades del Ayuntamiento de Murcia, quienes destacaron el valor de esta iniciativa para dinamizar la vida cultural de la ciudad en el marco del Tour del Talento de la Fundación Princesa de Girona.
Un recital para el recuerdo
La pianista Carolina Hernández abrió la velada con los ecos de Albéniz, dando paso a una demostración de virtuosismo lírico que abrió el programa de la velada con la magnífica representación de la soprano María Martín Campos quien sobrecogió a los asistentes con Si, mi chiamano Mimi, mientras que la mezzosoprano Yasmín Forastiero y el tenor Pablo Puértolas emocionaron con su interpretación de Samson et Dalila. Por su parte, el barítono Enrique Torres derrochó elegancia en el aria de Il Puritani.
La segunda parte del programa conectó con la sensibilidad del público a través de fragmentos de zarzuela de Moreno Torroba y Amadeo Vives, además de la emotiva María la O de Ernesto Lecuona, demostrando que la música clásica forma parte de nuestra educación emocional colectiva. El broche de oro lo puso el brindis de La traviata, interpretado por todo el elenco, que resonó con fuerza en una Plaza de Belluga totalmente entregada.
Tras un resonado aplauso con todo el público en pie, Pablo y Carolina agradecieron la calurosa ovación con un bis que remató la noche con el "Canto a Murcia", fragmento de la célebre zarzuela La Parranda.
El orgullo de llevar la cultura de la ópera y la zarzuela a Murcia
Para Renta 4, este patrocinio no es un acto aislado, sino un reflejo de su identidad. Según explicaba Asunción Ortega, la cultura es educación y, como tal, es una herramienta fundamental para el desarrollo de las personas. "Lo que más nos ilusiona de esta Carroza es que representa exactamente lo que somos", señalaba la directora local. "Queremos romper barreras; que la excelencia artística no se quede encerrada en un edificio, sino que salga a nuestras plazas para que cualquier vecino pueda emocionarse con este talento. Estamos convencidos de que la cultura, entendida como esa educación que nos hace crecer, debe ser, al igual que una buena inversión, accesible para todos".
Un escenario único que sale al encuentro del ciudadano
La Carroza del Real es una pieza de ingeniería artística de 16 metros de largo que se despliega para convertirse en un escenario completo. Este proyecto busca romper la barrera del patio de butacas convencional y ofrecer una experiencia cultural cercana y accesible.
Carolina Hernández, pianista, comenta “es un placer tocar en estos marcos tan icónicos, pero también es un reto adaptarse a la climatología. El frío, el calor, el viento vuela las partituras… pero se disfruta mucho por la cercanía a la gente.” Por su lado Maria Martín, soprano, vivía su primera experiencia con la Carroza Del Real y declaraba que “era una sensación muy diferente a cantar en auditorios, pero que le había gustado mucho la experiencia”. Pablo Martín, tenor, siente que “la mayor diferencia para ellos es que aquí ves las caras de tu público, mientras que en los escenarios no. Eso te hace esforzarte aún más porque sientes mucho más esa conexión con ellos, ves sus emociones”.