Los tesoros que Paco Conesa dejó en su estudio descubren en Cartagena al artista más íntimo y libre

Murcia Plaza Cultura

La muestra, que ya se puede visitar hasta el 14 de febrero, recupera parte del legado artístico del creador de La Unión, diez años después de su muerte

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CARTAGENA. "Pensaba que conocía bastante bien a Paco, hasta que me encargaron catalogar la obra que había quedado en su casa. Me equivocaba. Volver a entrar sin él fue extraño. Sentía que estaba entrando en su intimidad. Paco ya no estaba, pero su vida seguía allí: su ropa, sus materiales, sus papeles, sus muebles, sus libros, sus cajas, el estudio... Y la sensación de que, mirara donde mirara, aparecía obra. Al principio parecía que no había tanta. Después aparecía otra. Y otra. Y otra". Así recuerda la artista Julia Bermúdez la primera vez que entró en el estudio del pintor unionense Paco Conesa tras su muerte, de la que se cumplen diez años. Aquel fue también el primer paso, sin saberlo entonces, de la exposición Lo que queda del día, que se puede ver en el Palacio Consistorial de Cartagena hasta el próximo 14 de febrero.

Tras catalogar más de tres mil obras, la que fuera discipula de Conesa, Julia Bermúdez, unió fuerzas con otros dos amantes del arte -el pintor Charris y el arquitecto y galerista Martín Lejarraga-, para descubrir la faceta menos conocida de uno de los creadores más singulares de la Región de Murcia, cuya trayectoria abarcó la pintura, la escultura, la escenografía teatral y la imaginería religiosa. Los tres son los comisarios de esta muestra excepcional en la que acercan al espectador la obra de Paco Conesa a partir de los dibujos, pinturas y materiales conservados en el estudio del artista. Juntos, pero no revueltos, ya que cada uno ha seleccionado parte de las obra desde su propia experiencia y sensibilidad, estableciendo un diálogo entre el artista y las miradas contemporáneas.

La exposición -que, como señala el Ayuntamiento de Cartagena, parte de la decisión de los herederos del artista de compartir el extraordinario conjunto de obras y materiales que permanecían en su estudio- permiten reconstruir una trayectoria mucho más amplia y compleja de lo que hasta ahora se conocía a través de dibujos guardados durante décadas, pinturas, bocetos y documentos.   

Uno de los aspectos más interesantes de la exposición es la presencia constante del cuerpo humano en la obra de Conesa, especialmente el masculino. Sus dibujos y pinturas exploran la anatomía, el movimiento, la belleza, la intimidad y el deseo, con total libertad expresiva. Esta dimensión, menos conocida por el gran público, abre nuevas posibilidades para interpretar su trayectoria y descubrir a un creador que desarrolló un lenguaje personal, alejado de clasificaciones sencillas.

Entrenar la mano y la mirada

 

  • Exposición Lo que queda del día, de Paco Conesa. -

Julia Bermúdez es comisaria de la parte titulada 'Lo que queda de Paco'. Recuerda que "conocí a Paco Conesa antes de conocer a Paco". Personalmente no fue hasta unos cuatro o cinco años antes de su muerte, cuando él volvió a vivir a La Unión. "Nuestra relación no empezó precisamente bien. Mi primera impresión fue que era un borde. Empezamos discutiendo sobre pintura y sobre cómo había que policromar una escultura. Y, de alguna manera, aquella discusión fue el principio de una amistad", escribe en el catálogo.

Añade su discípula que "también aprendí mucho de él como artista. Insistía en que había que dibujar todos los días. Que el estilo propio no aparece por inspiración, sino que se construye entrenando la mano y, sobre todo, la mirada". Asimismo, rememora su trabajo de catalogación en su estudio: "El polvo formaba parte de aquella casa. Paco lo llamaba 'la alcurnia'. Y, de alguna manera, él seguía allí. Mientras abría cajones, encontraba dibujos o movía cosas, yo seguía hablando con él. Le preguntaba cosas, aunque sabía que ya no podía contestarme. Pero la verdadera sorpresa no fue descubrir cuánto había hecho, sino poder ver cuánto había de Paco en todo aquello". 

Martín Lejarraga ha titulado su parte 'Descubriendo a Paco Conesa'. Y es que, como cuenta, "hay algo que me ha sorprendido especialmente en ese descubrimiento: reconocer en su obra una sensibilidad que, aunque propia, me remite constantemente a artistas que han formado parte de mi propia educación sentimental y artística como espectador. Aparecen ecos, afinidades, maneras de mirar que me hacen pensar en Tom of Finland, George Quaintance, David Hockney, Norbert Bisky y, en el contexto español, en artistas tan diferentes como Carlos Alcolea o Guillermo Pérez Villalta", añade en referencia al interés por la figuración, por el cuerpo, por el color, por la construcción de la masculinidad y, sobre todo, por una determinada forma de introducir el deseo en la imagen.

"Es precisamente ahí donde la obra de Conesa me ha resultado más reveladora. Hay una dimensión queer que atraviesa su trabajo y que, en ocasiones, aparece de manera evidente, pero que no necesita ser explícita para estar presente. Está en la elección de los cuerpos, en la manera de relacionarlos, en determinadas actitudes, en la sensualidad de una anatomía o en esa forma de mirar lo masculino que se distancia de las representaciones hoy calificadas como normativas. Está también en el color, en el artificio, en cierta extrañeza de las escenas. Una rareza que no siempre se presenta como declaración, pero que está presente en toda su obra".

Por su parte, Charris en 'Amantes en la Sainte-Victoire, afirma que "a mí me gusta más el Paco Conesa más ligero. También el que muestra su sexualidad de una forma más gozosa y elegíaca antes que el que incide en los traumas, la represión y el dolor, en el lado oscuro de la calle, y que acaba viviendo en una La Unión de pesadilla apocalíptica, de bodas de sangre y quejío, muy de la tierra por otro lado. Hay quien le da más importancia a esas obras más intensas –el desasosiego tiene mucho predicamento– frente a lo liviano y luminoso. Es el debate eterno de la pintura española, la negra contra la blanca, Solana frente a Sorolla, la Quinta del Sordo frente a todo el resto de Goya. Lo bueno es que el artista unionense tiene un poco de todo y para todos".

"Las obras que yo he elegido concuerdan más con el hombre divertido y alegre del que hablan sus amigos. Aunque todos somos múltiples. Hyde y Jekyll, quijotes y sanchos, ángeles y demonios, y es raro el que tiene siempre el aura del mismo color", señala el pintor cartagenero, que destaca que en la muestra hay "una buena colección de anhelos, llamaradas, caminos truncados, posibilidades, maravillas, apuntes de una vida, mineras, tarantas, un rastro que nos habla de pasión y entrega total, de tiempo congelado, de sueños de artista y polvo de estrellas: pura vida, puro arte".

Un creador entre la pintura, el teatro y la imaginería

  • Exposición Lo que queda del día, de Paco Conesa. -

Nacido en La Unión en 1944, Paco Conesa comenzó su formación artística de la mano de Asensio Sáez y continuó sus estudios en Madrid, Italia y Brasil. En 1977 presentó la exposición Dinámica del cuerpo humano en el Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de São Paulo, una experiencia que refleja la importancia que la figura humana tuvo desde sus primeros años de actividad.

Su trayectoria estuvo también estrechamente vinculada al teatro. Participó en la fundación del grupo gallego Teatro da Mari-Gaila y fue el primer diseñador de escenografía y vestuario del Centro Dramático Galego. Su trabajo escénico recibió distintos reconocimientos, entre ellos una candidatura a los Premios Max en 2013 por sus diseños para el espectáculo Piratas.

En su localidad natal dejó igualmente una huella importante a través de sus trabajos para el Festival Internacional del Cante de las Minas y de numerosas esculturas religiosas que forman parte de la Semana Santa de La Unión.

A lo largo de su vida, el artista desarrolló una intensa actividad expositiva, con 35 muestras individuales y 20 colectivas. Sobre su obra escribieron críticos e intelectuales como Francisco Calvo Serraller, José Hierro, Santiago Amón y Santos Amestoy.

  • Exposición Lo que queda del día, de Paco Conesa. -

 

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