MURCIA (EP). Antonio Mellado Mena, más conocido artísticamente como 'Mena', ha lanzado este viernes su último trabajo, 'Recodos territoriales', un disco publicado en el sello Repetidor y que ha sido grabado, mezclado y remasterizado en El Miradoor (Alhama de Murcia) por Marco Velasco.
Mena posee la magia de hacer brillar canciones que parecen haber estado siempre ahí, " la espera de que alguien las agarre y les de una forma corpórea", según señalan desde su sello discográfico. "Su talento no entiende de números ni de fórmulas, desafía los cálculos más minuciosos e integra todos los procesos de composición, interpretación y producción con la naturalidad de quien se sabe poseedor de una verdad indomable", añaden.
Si en su primer álbum, 'Francotirador' (2019), el artista murciano afinaba una voz impresionante -profunda y dulce a la vez- que bebe de clásicos americanos pero que hunde también sus raíces en la cultura y el folclore mediterráneos, con este segundo disco, titulado 'Recodos territoriales', la voz de Mena alcanza una nueva dimensión.
"Lo logra gracias a una captura y una transmisión de la realidad que resuena atemporal y que eleva sus temas a lo más alto de nuestro cancionero contemporáneo", afirman desde el sello discográfico.
Grabado con Marco Velasco en El Miradoor (Alhama de Murcia), las diez piezas que forman este nuevo trabajo nos hablan del olvidado mundo rural, del amor a la familia, de la belleza como mejor compañera y del lento paso del tiempo.
Con naturalidad, en ellas se dan la mano lo personal y lo universal, lo local y lo espiritual, durante un recorrido en el que disfrutamos de un paisaje inmenso que contemplar con emoción. "Porque si como compositor Antonio Mena es un portento, como intérprete no hay palabras".
La madurez artística que Mena ostenta en este disco convierte al piano en su nuevo instrumento base, a partir del cual vertebra algunas de sus composiciones (Correveydile, Serenata en si bemol, La balada del cantante sin nombre).
Pero ello no resta un ápice de frescura a la arquitectura de guitarra, bajo y batería que maneja con maestría en temas como 'Las leyes del campo', 'Herodes' o 'El arco del triunfo', no en vano eso que llaman orfebrería pop cobra sentido en 'Y la vida va', la inmensa 'Ángeles y mariposas', así como en la desnudez intimista de 'Valeria' o de 'La cabeza del leñaor'.