Murcia, 15 mar (EFE).- La exposición “Murcia, piel y memoria” de Lidó Rico se convirtió a finales de 2025 en la muestra más visitada en la historia del Palacio Almudí de Murcia, pero el escultor, lejos de abrumarse por ese éxito, está embarcado en otro proyecto aún de mayor envergadura: recrear el monumental retablo de la Iglesia Vieja de Yecla para convertir el templo, hoy en desuso, en el centro de interpretación turística de la ciudad.
Lidó Rico (Yecla,1968) recibe a EFE en su taller del Polígono Industrial Oeste de Murcia, en pleno proceso de creación de ese enorme retablo que ardió durante la guerra civil, y unos días antes de incorporarse como académico de número a la Real Academia de Bellas Artes de Santa María de la Arrixaca de Murcia, otro de los hitos que marcará su 2026.
El taller es un reflejo de su obra, o viceversa: un espacio barroco, abigarrado, en el que no hay lugar para el vacío, en el que se amontonan cajas apiladas, herramientas, sacos de cal, resinas, moldes, cubetas y recipientes de todo tipo.
Obras antiguas cuelgan de las paredes y de las estanterías, y se mezclan con cientos de piezas inacabadas, desde cabezas hasta dedos, pasando por angelotes y cristos, granadas y limones, corazones y cerebros, animales y humanos.
Todo se amontona en una especie de orden caótico que tiene su máxima expresión en el inmenso retablo que comienza a intuirse ya sobre la pared del fondo del taller.
La visión de este mar de esculturas sobrecoge a pesar de que apenas hay montado todavía un tercio de lo que será la altura total de este particular retablo, que cuando esté instalado de manera definitiva en la Iglesia Vieja de Yecla, medirá 18 metros de alto por 12 de ancho.

- La exposición “Murcia, piel y memoria” de Lidó Rico fue a finales de 2025 en la muestra más vista en el Palacio Almudí -
- Foto: Marcial Guillén/EFE
“Sin duda, es la pieza más ambiciosa que he hecho hasta la fecha, tanto por su tamaño como por la cantidad de imágenes y por su contenido”, explica el escultor, que ya experimentó con estos trabajos de gran formato para la mencionada exposición del Almudí, cuyo impresionante mural central tenía unas dimensiones nada despreciables (7 metros de largo por 2,5 de alto, y más de cinco toneladas de peso) y, sin embargo, muy inferiores a las del trabajo actual.
Recrear el retablo original del templo, obra de la segunda mitad del siglo XVI de los hermanos Franciso y Diego de Ayala, no ha sido tarea fácil, puesto que en la actualidad solo se conserva del mismo una fotografía en blanco y negro y de muy mala calidad.
Por la documentación histórica se sabe que había doce esculturas que representaban a los apóstoles y que se han creado “de cero”, puesto que no había imágenes de las mismas.
Para los tres huecos de la calle central, Lidó Rico ha elegido tres vírgenes ligadas a la tradición de Yecla: la Virgen del Portal, actualmente conservada en el Museo de la Ciudad de Murcia; la Asunción, que da el nombre oficial a esta Iglesia Vieja, y la Purísima, patrona de la localidad.
En el ático, coronando todo el conjunto, colocará una recreación del “Cristico”, el Cristo de la Adoración de la Cruz, obra de José Esteve y Bonet y una de las más veneradas del municipio.
Pero las imágenes religiosas son solo una pequeña parte del contenido del retablo, flanqueado por la base y los laterales por cientos de esculturas que representan elementos vinculados al municipio como las cepas, el vino o la madera; reinterpretaciones de esculturas reales del municipio o las cabezas, seña de identidad del artista, realizadas “a peso” introduciéndose en bañeras de yeso para crear el molde.
La lista de elementos es casi interminable y se completa con una serie de bajorrelieves con leyendas de Yecla y con imágenes basadas en las pinturas rupestres del Monte Arabí.

- -La exposición “Murcia, piel y memoria” de Lidó Rico (en la imagen) se convirtió a finales de 2025 en la muestra más visitada en la historia del Palacio Almudí de Murcia
- Foto: Marcial Guillén/EFE
“El retablo se basa en el pasado pero no huye del presente, es una hibridación de ambos. Habla de la idiosincrasia de Yecla. Habla de lo que somos las personas, de que somos pura mezcla. Habla de la fe, porque la pieza en sí misma es un acto de fe entendida como la perseverancia, el creer que puedes conseguir un fin”, ha reflexionado.
Y es también una prueba de la convicción del escultor de que el arte contemporáneo es “un catalizador de emociones” capaz de atraer la atención y de ser punto de partida de una curiosidad o un interés del visitante de ir más allá y seguir indagando en el patrimonio local, lo que ha llevado al Ayuntamiento a convertir el antiguo templo en un centro de interpretación turística una vez que se concluya el retablo, que ha supuesto unos dos años de trabajo.
La pieza comenzará a instalarse en la Iglesia Vieja el próximo mayo, al mismo tiempo que el mural “Piel y memoria” viajará a Madrid, hasta la prestigiosa galería Alcalá 31, donde se expondrá junto con otras obras del artista durante un mes.
La de la Iglesia Vieja de Yecla no se inaugurará hasta noviembre y Lidó Rico baraja incluir una “experiencia inmersiva” que hará “arder” el retablo, como ocurrió con el original, una de las ideas que abarrotan su mente, siempre poblada, asegura, por el mismo “horror vacui” que su obra y su estudio.