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Cuando el arte recuerda que 'no somos nadie': comisariado con futuro en Murcia para la obra de María Bernal y Vázquez Casillas

'Post-Vitam. Luto a la Identidad', en el Cuartel de Artillería, está comisariada por alumnos del máster de Investigación y Gestión del Patrimonio Histórico-Artístico y Cultural de la UMU

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MURCIA. El hogar (o más bien su pérdida), la memoria, el recuerdo y la muerte son los principales temas que se abordan en la exposición Post-Vitam. Luto a la Identidad, que este jueves se ha inaugurado en el Pabellón 1 del Cuartel de Artillería de Murcia (planta baja C) con obra de los artistas María Bernal y Fernando Vazquez Casillas. Fotografías, instalaciones y recursos audiovisuales conforman esta muestra que invita a reflexionar sobre la precariedad de la vida, la fragilidad de los espacios que se habitan y el desarraigo.

El comisariado por parte de los alumnos del máster de Investigación y Gestión del Patrimonio Histórico-Artístico y Cultural de la UMU está detrás del diálogo que se crea entre los dos creadores, ya que han puesto de relieve los nexos de unión que existe entre ellos a pesar de lo diferente que es su obra. Y es que como apuntan estos comisarios con futuro, "ambas prácticas convergen en una misma quietud: la extrañeza de aquello que alguna vez fue familiar. Objetos, cuerpos o espacios que permanecen físicamente, pero la relación con ellos ha cambiado de forma irreversible".

Así, "los animales fotografiados por Vázquez Casillas y las casas reconstruidas por Bernal habitan un territorio suspendido entre lo vivo y lo muerto, un umbral donde el tiempo queda atrapado", añaden los comisarios, al tiempo que adelantan que "a lo largo del recorrido, algunas imágenes se centran en detalles íntimos mientras que otras confrontan al espectador con preguntas difíciles de responder. Todas estas, sin embargo, nos conducen a una misma pregunta: ¿Qué ocurre cuando la pertenencia deja de ser una certeza y se convierte en una ilusión?".

Dos miradas desde el umbral

  • Memento, de María Bernal -

Por un lado, "María Bernal explora el duelo desde la intimidad del espacio doméstico. En sus obras, el hogar deja de ser un espacio protector y se convierte en una estructura ajena, una casa fantasma. Bernal nos recuerda que la casa es nuestro primer universo, cuna y refugio de la memoria, y que, cuando se nos arranca de ella o desaparece, somos condenados al desarraigo. Ante la imposibilidad de despedirse, el arte se erige como una prótesis del recuerdo, una forma de contextualizar la memoria", se recoge en el catálogo de la muestra.

En contraste, añade que Fernando Vázquez Casillas "desplaza la mirada hacia los territorios de tránsito y el espacio público. A través de su registro de animales encontrados en la calle y restos orgánicos que evidencian procesos de degradación, la muerte no se presenta como una tragedia íntima ni un desenlace, sino como un mero desplazamiento de estado. Sus Naturalezas Muertas son una presencia incómoda y expuesta, apartada de los rituales que tradicionalmente nos han servido para domesticar el final de la vida".

Juntas, ambas propuestas "confluyen al situarnos en ese umbral suspendido. Post-Vitam nos invita a comprender que, a veces, la desposesión más profunda es perder la posibilidad misma de reconocernos en lo que permanece", reflexionan los responsables de esta muestra.

La belleza puede ser horrenda

  • Naturalezas Muertas, de Vázquez Casillas -

"La belleza puede ser horrenda", ha asegurado el fotógrafo y curador de arte Fernando Vázquez Casillas sobre Naturalezas Muertas, un proyecto crítico visual con el que documenta la transformación y, finalmente, la desaparición de animales muertos. En esta exposición, "el seguimiento metódico de tres aves anónimas se expande en el espacio a través de tres formatos que dialogan entre sí, construyendo un relato sobre la descomposición y la memoria material". Acompañando a las imágenes dispuestas en el suelo, una pieza audiovisual introduce la variable inexorable del tiempo.

Para documentar ese deterioro, el fotógrafo volvía cada cierto tiempo, a la misma hora, al lugar donde había hallado el cadáver con el fin de capturar con su cámara el nuevo estado, ese camino hacia la nada.  "No intervengo, solo capturo ese momento", ha explicado también el autor, quien añadía que durante el proceso se producían otras intervenciones externas como pueden las de otros seres vivos (carroñeros o insectos). Se trata, por lo tanto, de "imágenes objetivas pero absolutamente contaminadas por el mundo en el que nos encontramos". 

Objetos cotidianos convertido en reliquias

  • Casa Quemada” de María Bernal -

La obra de María Bernal se divide en dos proyectos: Memento y Casa Quemada. El primero, según indica, "nace de una reflexión personal sobre la muerte de mi abuela y busca transformar objetos cotidianos, despojados ya de su utilidad, en reliquias y piezas artísticas. A través de ellos exploro cómo la memoria puede permanecer viva en lo material, convirtiendo cada objeto en un fragmento de recuerdo. La propuesta muestra cómo la experiencia familiar puede integrarse en la práctica artística, revelando la capacidad del arte para resignificar elementos simples y convertirlos en portadores de nuevas narrativas. Desde esta perspectiva, el proyecto ofrece una mirada íntima y personal sobre la relación entre memoria, pérdida".

Casa quemada, por otro lado, es una serie de fotografías que recorren una vivienda marcada por el incendio. Las imágenes muestran habitaciones vacías, paredes ennegrecidas y rastros de una vida interrumpida. Presentadas con paspartús amarillo, construyen un itinerario visual en el que el espectador avanza lentamente por los restos de ese espacio. "Con este desplazamiento, la obra transforma la mirada del espectador. Lo que parecía ser un testimonio de pérdida se convierte también en una reflexión sobre la circulación de las imágenes y sobre cómo incluso los espacios dañados o abandonados pueden ser absorbidos por la lógica del mercado. La casa quemada aparece entonces suspendida entre la memoria y la precariedad del acceso a la vivienda".

La exposición, partiendo de estas dos miradas, plantea la pregunta: ¿La muerte es el límite de lo que somos o la prueba de que existimos? Frente a esta dicotomía, la muestra "invita al público a dejar su propio rastro y a formar parte activa de la misma, demostrando que, incluso frente a la pérdida de la identidad, siempre nos queda la necesidad compartida de dejar constancia de que estuvimos aquí".

  • Memento, de María Bernal -

 

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