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Con sonidos y a lo loco: la Film Symphony Orchestra lo apuesta todo por la animación en Murcia en su concierto más divertido

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MURCIA. La animación no es ninguna desconocida para la Film Symphony Orchestra (FSO). En cada gira, y acumula ya unas cuantas, han hecho un hueco a esos temas que, lejos de quedarse tan solo en la nostalgia infantil, logran despertar las mismas pasiones que la música de Titanic o Braveheart. No es de extrañar entonces que hayan apostado todo por la estética cartoon en su nueva y alocada gira que este viernes recaló en Murcia.

El director lo dejó claro nada más empezar: el objetivo era sacar el niño que llevamos todos dentro y hacerle disfrutar con las películas favoritas de todos. Con un repertorio variado por toda la historia del cine de animación, no quedó infancia sin abordar.

Además, también logró el efecto contrario, que es el de acercar la música a los más pequeños. No faltaron los adultos, pero pocas veces el auditorio había recibido tantos niños con los ojos abiertos de ilusión cuando escuchaban sonar ese tema que tanto adoran. Lo extraño fue que ninguno se lanzara a corearlo.

De hecho, la misma banda contribuye a crear un efecto inmersivo que deja atrás la simple interpretación de los temas para buscar que el espectador se adentre en la propia película. Para ello, los efectos de sonido juegan un papel imprescindible, pero la auténtica diferencia la marcaba la orquesta, que se dejaba la piel gesticulando, sintiendo y, estos sí, coreando.

Otra pieza fundamental la aportaron los dos cantantes, que no podían faltar en estas canciones que acostumbran a tener letras mucho más reconocidas que las habituales bandas sonoras del cine. Así, se subieron al escenario la reencarnación de Pocahontas, Jack Skeleton o Aladdín y Jasmine a dúo, entre otros.

Tampoco podía faltar la nota personal del Constantino Martínez-Orts, que ilustra cada obra con sus divertidos comentarios, convertidos en una de las señas de identidad de FSO. Anécdotas, curiosidades musicales y algún que otro spoiler -otra marca personal que ya se vuelve entrañable- introducían los temas y preparaban al público para lo que iban a escuchar.

Sin embargo, sin lugar a dudas el momento cumbre llegó con la interpretación de un capítulo completo de Tom y Jerry. Esto suponía no solo la música ambiental a la que estamos acostumbrados, sino que la banda hizo maravillas para recrear solamente con la música los gags más divertidos del gato y el ratón, que se pasearon por el Auditorio a ritmo del xilófono, se rieron con los trombones y reventaron una vajilla en pleno directo.

Para quien se pregunte cómo puede una orquesta recrear el sonido de un plato rompiéndose la solución es bien sencilla: reventando un plato contra el suelo. O diez. Lo que fuera necesario con tal de pasarlo bien.

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