MURCIA. No pocos se han escandalizado por la ausencia murciana de los actos, justos actos, con que el año que viene se celebre, en el ámbito estatal, el centenario del 27, de la Generación o Grupo del 27. No veo desdoro en que nadie de Murcia se haya sumado a la empresa. Una empresa acaso más secreta que difundida. Más bien veo imperdonable descuido de los organizadores de no haber invitado a las fuerzas literarias y culturales de Murcia, de no haber sido invitados: Murcia es una de las capitales del 27, se haya sumado o no al fasto oficial.
Voy a a pergeñar un breve listado de protagonismos de Murcia en el grupo en sí, y en todos los componentes del colectivo. Quien no lo sepa completo acuda a las fuentes: Sudeste, Verso y Prosa, visitas de casi todos los poetas a esta ciudad, incluso uno de ellos vivió en Murcia… Y etc., etc., etc. Insisto el descuido es de los organizadores. No nuestro, de Murcia, digo. Nadie me va a descabalgar de la idea.
Un servidor, dramatizó el encuentro de Federico y Miguel, dado por primera vez, en Murcia, en la Calle de La Merced, el año 33. Y se estrenó, dirigido por Paco Navarrrete, con el elenco de mayores, que cursan estudios en nuestra Universidad. Este mismo menda está preparando con otros muy eminentes colegas, la nueva edición de Otoño en la Ciudad, a los noventa años de la primera edición. Una novela tan murciana como del 27. En la Real Academia Alfonso X se está preparando un magno volumen que recopilará interpretaciones de artículos y viñetas de la murciana Verso y Prosa, ya citada. Coordinada por el eximio catedrático emérito Díez de Revenga, ha reunido ya artículos de tres continentes. Item más, el llorado poeta José Luis Martínez Valero, interpretó y difundió la poesía de Jorge Guillén. Y el mismo Díez de Revenga ha efectuado la más seria antología de los poetas mentados. Dionisia García fue hasta Málaga para entrevistar a Jorge Guillén. Y eso, tan sólo es lo que da mi memoria en una tarde de asueto viajero, en un periplo por norteñas tierras.
Para nada importa, salvo para ostentar predominio en esa cartelera, no haber sido tenidos en cuenta. Algo, no; mucho, se hará en esta Murcia tan 27, llegadas las fechas. La vergüenza, insisto, es para el comité organizador. Y, quede claro, en esta apreciación no meto nada mas que a mi persona. Es mi composición de lugar, y a nadie involucro en ella. En Murcia no necesitamos que nadie nos dé un logotipo para dar lustre, brillo, e incluso boato, por celebrar el 27.