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Cartagena se asoma a la vida en Chernóbil, 40 años después del accidente nuclear, a través de las fotografías de Quintina Valero

La exposición en la Sala Dora Catarineu forma parte de la primera bienal FotoFest de la ciudad

  • Vida después de Chernóbil, de Quintina Valero
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CARTAGENA. Son imágenes con nombres propios, localizaciones exactas y descripciones sin florituras. No hace falta, porque lo que ha querido la fotógrafa calasparreña Quintina Valero con su serie Vida después de Chernóbil es mostrar las consecuencias y la cara más humana del accidente nuclear que tuvo lugar en 1986 y que cuarenta años después sigue estando considerado como uno de los peores desastres medioambientales del planeta. Las fotografías- que se pueden contemplar en la sala Dora Catarineu de Cartagena dentro de la primera bienal del FotoFest Cartagena- son el retrato de una población que tiene que convivir "con el legado venenoso de Chernóbil", ya que la radiación fue y sigue siendo "su enemigo invisible", según señala la propia autora. 

Una de las imágenes, por ejemplo, muestra una apacible estampa en la que se puede ver una jaula con ocas y un bonito templo detrás. Se trata de la Iglesia de la ciudad de Chernóbil, que se encuentra a 17 kilómetros de la central nuclear y que fue evacuada inmediatamente tras el accidente. A pesar de encontrarse dentro de la zona de exclusión, hay hasta un hotel funcionando.

La serie incluye paisajes desolados, casas abandonadas o fruta podrida en la que fue una de las zonas más prósperas de Ucrania, pero lo que más se puede encontrar son retratos. Como el de Misha, de 4 años, con malformaciones; Iana, una niña de 3 años, en la casa donde su familia fue reubicada; Natalia, una maestra de escuela frente a unas cruces de flores que recuerdan la tragedia; Tatiana, en la humilde vivienda en la que vive con su famillia; o Valentina quien regresó 29 años después a lo que fue su casa, entre otros muchos.

Y es que a pesar de la zona de exclusión, muchos se quedaron -negándose a reconocer a un enemigo invisible- y otros volvieron años después de que el accidente nuclear liberase 500 veces más material radioactivo que la bomba de Hiroshima, tal y como recuerda la fotógrafa calasparreña, quien añade que "la población de Ucrania quedó marcada por la emigración forzada, la muerte y el miedo". "Ahora, no obstante, muchos lloran cuando cuentan sus historias y las enfermedades de sus hijos", relata la autora, quien añade que la pobreza no dejó otra alternativa a esta gente que volver a la agricultura y criar a sus hijos en esta zona aún contaminada. 

  • Vida después de Chernóbil, de Quintina Valero -

Vida después de Chernóbil se materializó tras diversos viajes de la fotógrafa a Ucrania. "Quería captar el impacto de la radiación y claro, es invisible, ni se ve, ni se huele, ni se siente, aunque el miedo está", ha subrayado Valero, quien asegura que se conmovió al ver "esos paisajes desolados, abandonados, que me impactaron muchísimo porque era una zona muy pobre, que realmente estás en Europa y piensas, cómo puede ser esta pobreza aquí, en medio de este país", explica. 

La exposición "es una oportunidad para que la gente pueda también ver las consecuencias de este accidente en su 40 aniversario a través de los testimonios. Es una muestra fotográfica, pero este proyecto lo he ido avanzando con gente que ha incorporado música -compuesta por Julio Tomé para cada una de las fotografías- y con poesía -de Adriana Hoyos-", ha subrayado Valero, quien ha asegurado que le gustaría regresar a la zona, aunque "mantener el contacto con la gente ha sido muy difícil".

Se trata de la primera vez, además, que la fotógrafa expone en Cartagena, un hecho que según destacan desde el Ayuntamiento vive con mucha alegría: "Estoy súper contenta, he estado mucho tiempo viviendo fuera, casi 20 años en Londres. Volver hace cuatro años y poder exponer ahora en el FotoFest Cartagena con tantos compañeros fotógrafos que conozco, que son maravillosos, creo que es una oportunidad brillante".

La obra se podrá visitar gratuitamente hasta el próximo 12 de abril, al igual que el resto de exposiciones de la bienal. El horario de visita es de martes a viernes, de 10:00 a 13:30 y de 17:00 a 19:30 horas. Sábado y Domingo, de 10:00 a 14:00 horas.

  • Vida después de Chernóbil, de Quintina Valero -

 

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