SAN JAVIER. Más de dos mil años han pasado desde que Plauto puso a un viejo avaro a custodiar desesperadamente una olla llena de monedas de oro. Han cambiado los imperios, las monedas y casi todo lo demás, pero la obsesión por acumular parece haber envejecido bastante bien. La comedia de la olla llegará este jueves, 20 de agosto, a las 22.30 horas al Auditorio Parque Almansa dentro del 56 Festival Internacional de Teatro, Música y Danza de San Javier, con Carlos Sobera al frente de un reparto dirigido por Juan Luis Iborra.
La función aterriza en San Javier después de convertirse en uno de los grandes éxitos de la 72 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. Sus cinco representaciones en el Teatro Romano llenaron las cinco funciones, una acogida que el montaje espera repetir ahora en el Festival de San Javier, donde la venta de localidades se encuentra ya a las puertas del lleno en la recta final de esta edición.
La propuesta parte de Aulularia, una de las comedias más conocidas e influyentes de Plauto. Su protagonista, Euclión, es un anciano viudo que encuentra una olla repleta de oro y desarrolla hacia ella una pasión tan intensa como enfermiza. A partir de ese momento, la fortuna que debería resolverle la vida consigue exactamente lo contrario: hacerle desconfiar de todos cuantos le rodean y convertir cada gesto, visita o conversación en una posible amenaza para su tesoro.
Carlos Sobera se mete en la piel de este hombre atrapado por aquello que posee y alrededor del que comienzan a sucederse amores, intereses, sospechas, engaños, equívocos y personajes dispuestos a complicar todavía más una situación ya suficientemente disparatada.
Tener o ser, la pregunta que Plauto dejó pendiente
La fortuna de Euclión sirve a Plauto para poner bajo la lupa una de las contradicciones más persistentes del ser humano: cuánto estamos dispuestos a sacrificar para poseer más.
Sobera considera que ahí reside precisamente la enorme vigencia del texto. El actor ha explicado esta semana, antes de su llegada a San Javier, que seguimos demasiado pendientes del dinero, el poder o la belleza y bastante menos de valores como la generosidad, la empatía o la solidaridad. Para él, la pregunta planteada por Plauto continúa intacta más de dos mil años después: qué pesa más, el tener o el ser.
El oro altera a Euclión hasta el extremo de situarse por delante de la familia, el afecto y cualquier otra relación humana. Su miedo a perder aquello que ha encontrado termina convirtiéndolo en prisionero de su propia fortuna.
Y ahí aparece la capacidad del clásico para dialogar con el presente: la olla puede haber cambiado de forma, pero resulta difícil no reconocer en ella la obsesión contemporánea por acumular dinero, éxito, poder, apariencia o reconocimiento.
Un Plauto convertido en 'vodevil del siglo XXI'
Juan Luis Iborra dirige el montaje y firma la versión junto a Antonio Prieto, manteniendo la estructura y el espíritu popular de la comedia romana mientras lleva su ritmo hasta un lenguaje escénico contemporáneo. El propio director ha definido la propuesta como un “vodevil del siglo XXI”, en el que la precisión de la comedia se combina con coreografías, música y un continuo movimiento de personajes.
La función incorpora números musicales y estilos inesperados para una historia nacida en la Roma antigua, entre ellos el tango y el bolero. La música aparece como uno de los recursos empleados para acelerar el ritmo y llevar al espectador de un enredo al siguiente sin abandonar la raíz del texto original.
Iborra ha defendido además la dificultad que esconde hacer reír: detrás de la aparente ligereza de una buena comedia hay ritmo, precisión y un engranaje que debe funcionar prácticamente al milímetro. En este caso, el resultado es una producción coral en la que el humor físico, las entradas y salidas, los equívocos y los números musicales van construyendo una auténtica fiesta escénica.
Sobera comparte esa defensa del género y reivindica el humor no solo como entretenimiento, sino como una herramienta para afrontar la propia vida. “La risa es curativa, el humor lo sana todo”, ha señalado el actor antes de su llegada al Festival.
Un reparto de rostros reconocidos
Junto a Carlos Sobera, el reparto reúne a Ángel Pardo, Silvia Vacas, Jesús Cabrero, Juanjo Cucalón, David Tortosa, Arianna Aragón y Antonio Prieto, en una producción del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y Arequipa Producciones.
Sobera interpreta a Euclión, mientras el resto del elenco se multiplica alrededor de él para construir ese universo de criados, familiares, pretendientes y personajes que hacen crecer el caos conforme aumenta la paranoia del protagonista.
El actor regresa además a una tierra por la que ha reconocido sentir un cariño especial y que ha definido como “mi segunda casa”, destacando la acogida que siempre recibe cuando trabaja en la Región.
La Antigua Roma tomará las calles antes de la función
Como antesala de La comedia de la olla, un pasacalles teatralizado llevará este jueves el ambiente de la Antigua Roma a las calles de San Javier, con salida a las 21.00 horas desde la Plaza de España y recorrido hasta el Auditorio Parque Almansa.
La iniciativa extenderá así la función más allá del escenario y convertirá el centro de San Javier en la antesala de una comedia que nació precisamente con la vocación de hacer reír al público mientras colocaba delante de él sus propias debilidades.
Más de veinte siglos después, la fórmula continúa funcionando. El Festival de Mérida acaba de comprobarlo con cinco funciones llenas y ahora será San Javier quien se enfrente a Euclión y a su olla de oro.