Entrevista

Murcia Plaza Cultura

Se presenta al Benidorm Fest con el tema 'Turista'

Asha: “En la industria musical hay que tener un poco de Alzheimer y actuar como si siempre acabaras de empezar”

9 / 11
  • Asha se presenta al Benidorm Fest con 'Turista'.
Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

La artista marroquí-española, compositora de algunos de los mayores éxitos del pop urbano reciente, da el paso definitivo al frente con su participación en el Benidorm Fest 2026. Tras más de una década escribiendo para otros, Saia reivindica su propio proyecto con ‘Turista’, una canción sobre los amores fugaces y la identidad de quien vive entre culturas. Habla de industria, de frustraciones, de aprendizaje y de una vocación que comenzó viendo Disney Channel con seis años.

Turista es el tema con el que Asha se presenta al Benidorm Fest 2026

Participas en el Benidorm Fest 2026, pero llevas más de diez años trabajando en la industria musical, componiendo para otros artistas y formando parte de grandes éxitos. ¿Cómo estás viviendo ahora esta exposición pública, mucho más intensa y constante?

La verdad es que lo estoy llevando muy bien. En 2020 empecé a sacar algunas canciones propias y ya había hecho entrevistas, pero no con esta intensidad. Aquí son muchas entrevistas al día, durante semanas, televisión, promoción constante… El primer día fue impactante porque ni siquiera sabía que todo era en directo. Yo estaba en Madrid sin saber exactamente qué implicaba estar seleccionada. Pero después es como entrar en un campamento de entrevistas: te acostumbras, entiendes la dinámica y todo empieza a fluir con naturalidad.

Turista, la canción con la que compites, habla de un amor fugaz que, pese a su brevedad, deja huella. ¿Hay algo autobiográfico en ella?

Es una mezcla. Creo que casi todo el mundo ha vivido un amor de verano, con mayor o menor intensidad. La canción nace de experiencias propias, pero también de historias cercanas. Quise unir esa idea del amor efímero con la sensación de ser turista en la vida, algo que me representa mucho. Me siento una persona que descubre lugares, que se pierde en calles nuevas, que vive entre culturas. Esa sensación de tránsito constante está en la canción.

Naciste en Marruecos, creciste allí y te mudaste a España con 18 años. Has vivido también en México y has compuesto para artistas como Lola Índigo o Danna Paola. ¿Qué te aporta esa trayectoria internacional ahora que inicias tu proyecto propio?

Aporta experiencia, pero no tanto como uno podría pensar. La industria musical es enorme y ser compositora no tiene nada que ver con empezar como artista. Lo que sí me dio ventaja fue el conocimiento técnico: producción, composición, estructura de canciones. Pero cuando decidí dar el paso como artista me di cuenta de que nadie te enseña cómo construir una identidad pública. Cuando compones para otros, tu misión termina cuando entregas la canción. Cuando eres tú la artista, empieza un universo paralelo. Tuve que aprender desde cero: videoclips, coloristas, estilismo, maquillaje, distribución digital, cómo subir una canción a Spotify, cómo organizar conciertos… He tenido que aprender todo eso prácticamente desde cero. La industria es enorme y está fragmentada; si no te informas, te pierdes. En ese sentido, la experiencia previa me dio oído y criterio, pero el proyecto propio me obligó a madurar.

¿Has recibido consejos de los artistas con los que has trabajado?

R. No especialmente. En el estudio yo les ofrezco un servicio profesional y ahí termina nuestra relación laboral. No me parecía natural después escribirles para pedir orientación. Ha sido un proceso de prueba y error. Me he equivocado en cosas, claro, pero así se aprende.

¿Cuándo empieza tu obsesión por la música?

Muy pequeña, con cinco o seis años. Veía Disney Channel y descubrí que cantar en un escenario podía ser una profesión. Hasta entonces no entendía qué era “ser cantante”. Recuerdo volver al colegio pensando: esto no es lo que quiero hacer, yo quiero estar en un escenario. Fue una obsesión muy fuerte desde niña. Lo complicado era hacerlo real, sobre todo viviendo en Marruecos, donde no existía una industria musical estructurada como en España.

Estudiaste Administración y Dirección de Empresas en Segovia. ¿Te ha servido esa formación?

Mucho más a nivel mental que práctico. Conceptos como marketing o auditoría ayudan, pero sobre todo me dio estructura. Aprendes a detectar talento, a saber cuándo alguien sabe realmente de lo que habla. No soy experta en marketing, pero puedo reconocer a quien sí lo es y rodearme de las personas adecuadas.

Comentaste en redes que 2025 no había sido el año que soñabas, pese a estar ahora en el Benidorm Fest. ¿Qué pasó?

Fue un año de muchos planes que no salieron. Estuve a punto de mudarme a Estados Unidos con proyectos importantes, pero se complicaron. Surgieron otras oportunidades que tampoco prosperaron. Llegué a final de año con sensación de frustración. Aplicar al Benidorm Fest fue casi un acto de coherencia conmigo misma, de no rendirme. En esta industria hay que tener resistencia y, a veces, un poco de Alzheimer: actuar como si siempre estuvieras empezando, aunque lleves años trabajando.

¿Por qué tardaste tanto en apostar por tu propio proyecto?

Porque llegué a España con 18 años y empecé a componer profesionalmente con 19, mientras estudiaba. No tenía tiempo ni madurez artística suficiente. Muchas canciones que escribí me encantan, pero no definían mi sonido. Necesitaba entender quién era yo antes de exponerme.

Cuando compones para otros artistas, ¿cómo logras escribir algo que no tiene que ver contigo?

Primero porque he escuchado y disfrutado muchos géneros. Aunque no los cante, puedo entenderlos. Y segundo porque hay que sentarse con el artista, entender qué quiere comunicar, casi hacer de psicóloga. He trabajado con músicos muy distintos a mí, incluso en barrios de Latinoamérica con reguetoneros. Es cambiar de chip, ponerse en sus zapatos y construir desde ahí.

Has participado en algunos de los grandes éxitos del pop reciente. ¿Cómo ha cambiado la música en estos años?

Veo dos cosas opuestas. La positiva es que ahora hay más libertad creativa. Hubo un tiempo en que todo estaba dominado por una tendencia —especialmente el reguetón— y las discográficas presionaban para replicar lo que funcionaba en listas. Hoy cualquier estilo puede triunfar si la canción es buena. Lo negativo es el consumo: ahora se escuchan fragmentos de 30 segundos en redes sociales, repetidos mil veces, pero no siempre se va a la canción completa. La experiencia musical se ha fragmentado.

¿Te condiciona esa forma de consumo a la hora de crear?

Intento que no. Soy consciente del mercado y de cómo funcionan las plataformas, pero no quiero escribir pensando solo en un fragmento viral. Me interesa que la canción tenga recorrido emocional, que alguien pueda escucharla de principio a fin y descubrir capas nuevas en cada escucha. Creo que aún hay espacio para eso, aunque el entorno nos empuje hacia lo inmediato.

¿Qué planes tienes después del festival?

Estoy preparando un EP. Tengo varias maquetas grabadas y muchas ideas en el teléfono. Ahora el Benidorm Fest ocupa toda mi energía, pero cuando termine quiero centrarme completamente en ese proyecto. Me gusta trabajar enfocada en una sola cosa cada vez.

Recibe toda la actualidad
Murcia Plaza

Recibe toda la actualidad de Murcia Plaza en tu correo