El tradicional papel de las mujeres en el mundo del circo a lo largo de su historia las convirtió en algunas veces en mero atrezzo del espectáculo; la figura masculina dentro y fuera de la carpa lo solapaba todo… y así fue durante siglos.
Pero los roles han cambiado, al igual que el concepto del espectáculo que hace tan solo 50 años convertía a los animales en una de las principales atracciones: leones, tigres, elefantes, caballos o monos formaban parte habitual de los espectáculos. Además, el protagonismo recaía en los domadores, trapecistas, payasos y forzudos.
En pleno siglo XXI las bestias han desaparecido de la pista y el foco está en el talento humano. Se combinan acrobacias, teatro, danza, música en directo y narrativa visual. Los artistas suelen tener una preparación multidisciplinar mucho más amplia y el circo se ha acercado al mundo de los grandes espectáculos y los musicales.
Si el circo de hace medio siglo hacía soñar con animales exóticos y hazañas imposibles, el de hoy transporta al espectador a universos futuristas donde la tecnología y el talento humano se unen para desafiar la imaginación. En toda esta evolución el sexo femenino ha influido de forma directa para transformarlo en una experiencia única, más narrativa, más visual y más femenina, y la historia del Circo Raluy Legacy ha sido un claro ejemplo de ello.
Luis Raluy, padre de Kerry y Louisa Raluy, dejó en manos de sus hijas la responsabilidad de continuar y hacer crecer un legado centenario que hoy sigue recorriendo escenarios de todo el mundo. Bajo su liderazgo, el Circo Raluy Legacy ha experimentado una notable transformación. Sin renunciar a la esencia romántica y tradicional que siempre ha caracterizado a la saga, las hermanas Raluy han impulsado una renovación artística, organizativa y creativa que ha permitido adaptar el espectáculo a los nuevos tiempos.
Las raíces de la saga se remontan a Francisca y Francisco Raluy, la primera generación de una familia que convirtió el circo en una forma de entender la vida. Les sucedieron Marina y Luis, que consolidaron el legado familiar y lo transmitieron a la tercera generación, representada por Luis Raluy y Bárbara Braquehais, auténticos impulsores de la proyección internacional de la compañía.

- -Emily, Kerry, Louisa y Niedziela Raluy
Hoy son Kerry y Louisa Raluy, cuarta generación de la saga, quienes llevan las riendas de un proyecto que ha sabido evolucionar sin perder su esencia. Bajo su dirección, el circo ha incorporado nuevos lenguajes visuales y una renovada puesta en escena que conecta con el público del siglo XXI.
Pero la historia no termina ahí. La quinta generación ya pisa con fuerza la pista. Niedziela, Emily, Benicio y Charmelle Raluy representan el futuro de una familia para la que el circo no es únicamente una profesión, sino un legado transmitido de padres a hijos desde hace décadas. De hecho, la llegada de una sexta generación garantiza que la historia continúe escribiéndose bajo la gran carpa.
Y resulta significativo que, en este momento de la historia, sean precisamente las mujeres quienes ocupen el centro del relato. Desde Kerry y Louisa en la dirección hasta Niedziela, Emily y Charmelle sobre el escenario, el apellido Raluy demuestra que el futuro del circo también se escribe en femenino.
Su trayectoria también simboliza la evolución del papel de la mujer en el mundo circense. En un sector históricamente dominado por hombres, Kerry y Louisa han demostrado que el talento, la capacidad de gestión y la visión artística no entienden de géneros. Su trabajo ha contribuido a romper barreras y a abrir camino a nuevas generaciones de mujeres tanto sobre la pista como en los puestos de dirección.
¿Qué es lo que nos encontramos si compramos una entrada para ver el nuevo espectáculo del Circo Raluy, que estos días acampa en Cartagena? Las mujeres del legado Raluy han transformado este nuevo concepto y lo han hecho suyo. Y, visto lo visto, el público se rinde tras dos horas de tensión, emoción, risas e inmersión en un acontecimiento diferente, que solo se puede vivir bajo una gran carpa circense.

- -En el centro de la imagen Bárbara, la tercera generación de la familia
Cyborg, la estética futurista con alma de circo
Cyborg, la nueva producción del Circo Raluy Legacy, es una propuesta que fusiona la esencia del circo clásico con una espectacular puesta en escena futurista. Durante dos horas, el público se adentra en un universo de criaturas sorprendentes, tecnología, música, humor y números de alto riesgo que convierten el espectáculo en una auténtica experiencia sensorial.
Entre los momentos más destacados figuran el impresionante Globo de la Muerte de Los Segura, las actuaciones aéreas de The Black Angels, la fuerza de Legión Malambo, el regreso a la pista de Niedziela y Emily Raluy y las dosis de humor aportadas por Dimitri, Bigotes y Pietro. Todo ello envuelto en una cuidada estética, un impactante vestuario y una iluminación que refuerzan la sensación de estar ante un espectáculo diferente.

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Tras el universo futurista de Cyborg se encuentra una historia de sacrificio, trabajo, esfuerzo y legado femenino. Sus protagonistas no solo cautivan al público sobre el escenario, sino que también están al frente de una compañía que ha sabido reinventarse sin perder sus raíces.