CARTAGENA. La empresa que se encargue del servicio de andamios de Navantia en Cartagena deberá disponer de una reserva mínima de unas cien toneladas de material para responder a las necesidades del astillero. La compañía naval ha establecido esta exigencia en el pliego técnico de una contratación que abarca el suministro, montaje y desmontaje de estructuras en régimen de alquiler, además de la instalación de cerramientos de plástico termorretráctil.
Los trabajos se desarrollarán en las instalaciones de mantenimiento y construcción naval de la Dársena de Cartagena, en la carretera de la Algameca, y darán servicio al departamento de Gestión Industrial. El encargo comprende desde el traslado del material hasta su puesta en servicio, así como la revisión y el mantenimiento de las estructuras durante el tiempo que permanezcan instaladas.
La disponibilidad de esa reserva de material está vinculada a los plazos de respuesta que Navantia exigirá a la adjudicataria. Los andamios que no necesiten proyecto ni plan de montaje deberán estar preparados para su utilización en un máximo de siete días laborables desde la emisión de la orden de trabajo. Para las estructuras que sí requieran esa documentación, el plazo se amplía a treinta días laborables.
Antes de comenzar cada actuación, los responsables de ambas empresas tendrán que reunirse en el lugar del montaje para concretar las características de la estructura. Ese encuentro deberá celebrarse dentro de los tres primeros días laborables posteriores a la solicitud. Cuando sea necesario elaborar un proyecto o un plan de montaje, también participará el responsable técnico de la contratista.
De las fachadas a las zonas industriales
El servicio atenderá necesidades diversas dentro del recinto de Navantia. El pliego contempla andamios para reparar fachadas, torres de acceso a cubiertas y estructuras móviles con ruedas, además de plataformas para trabajar en zonas industriales. Estas últimas permitirán acceder a espacios donde se realizan tareas de tubería, cableado, instalación de luminarias o montaje de soportes, así como a los alrededores e interiores de equipos.
También se incluyen estructuras temporales para sostener cerramientos de plástico termorretráctil y la colocación de ese material, tanto en exteriores como en interiores. El contrato prevé, además, protecciones sobre las zonas de paso para evitar la caída de objetos y pequeños dispositivos de elevación con polea y gancho, con capacidad para cargas de hasta treinta kilos.
De forma puntual, Navantia podrá solicitar escaleras con peldaños antideslizantes y estructuras temporales para actos con una elevada afluencia de público. El documento aclara que estos encargos no serán habituales y responderán a necesidades urgentes de montajes de pequeño volumen.
Como referencia para dimensionar el servicio, la compañía calcula un volumen anual de 4.000 metros cúbicos de montaje y desmontaje de andamios. La previsión incluye asimismo 600 metros cuadrados de cerramientos de plástico termorretráctil, 100 metros cuadrados de viseras de protección y veinte montajes y desmontajes de dispositivos de elevación.
A ello se añaden 216 horas anuales estimadas para reparar los cerramientos dañados por el viento o las inclemencias meteorológicas. Son previsiones de actividad recogidas en el pliego técnico, que servirán de referencia para organizar y valorar las distintas prestaciones.
Cinco montadores y controles cada semana
La adjudicataria deberá contar con al menos cinco oficiales de primera montadores de andamios, cada uno con un mínimo de cinco años de experiencia en el sector. El equipo se completará con un jefe de equipo y un responsable técnico con titulación de ingeniería técnica o superior, también con cinco años de experiencia. El documento contempla una dedicación parcial al contrato para estos perfiles.
La exigencia de personal se acompaña de medios para diseñar y comprobar las estructuras. La empresa deberá disponer de programas de dibujo y cálculo estructural que permitan verificar los montajes frente a factores como el viento, el peso propio y las cargas que deban soportar.
Una vez instalados, los andamios tendrán que someterse a una inspección semanal por parte de un técnico especialista. Cada estructura contará con una tarjeta de control situada a su pie, protegida de las condiciones meteorológicas y legible para los usuarios, en la que quedará constancia de las revisiones.
La contratista también deberá señalizar y proteger los elementos salientes que puedan provocar daños a personas o vehículos, especialmente cuando los montajes ocupen parcialmente viales o zonas de paso. El traslado de los materiales tendrá que organizarse para reducir las interferencias con los procesos de producción de Navantia.
El seguimiento se realizará mediante albaranes digitales y fotografías de los andamios terminados y de la zona tras su retirada. Esa documentación recogerá la ubicación, las fechas y las mediciones de las estructuras, los cerramientos y las protecciones instaladas.
Para el desmontaje, el pliego fija un máximo de cinco días laborables en las estructuras sin proyecto ni plan de montaje y de diez días en las que sí lo requieran. Si la retirada se retrasa por una causa imputable a la contratista, Navantia no asumirá un alquiler adicional por esos días. El incumplimiento de los plazos estará sujeto a las penalizaciones previstas en el contrato.
La empresa también deberá recoger y separar el plástico termorretráctil utilizado en los cerramientos, que es de un solo uso, y depositarlo en los contenedores correspondientes. Navantia asumirá la gestión posterior de ese residuo.