El final del verano no ha vaciado la agenda de Cabo de Palos. Las bodas, los grupos de buceo y las reuniones de empresa mantienen la actividad durante septiembre y octubre, dos meses en los que José Enrique Cárceles, presidente de los empresarios de la localidad, calcula una ocupación de entre el 60% y el 70% en su establecimiento. "No estamos completos", matiza, aunque asegura que la demanda sigue siendo buena.
Las bodas tienen un peso especial en estas fechas. A ellas se suman los visitantes que llegan para bucear, una actividad para la que el otoño sigue siendo temporada alta, según explica Cárceles. También reciben a empresas que organizan reuniones de uno, dos o tres días y combinan las sesiones de trabajo con excursiones por la zona. Entre los grupos que cita figuran Navantia y Andamur.
El calendario se completa con encuentros deportivos. Cárceles menciona un retiro internacional para profesionales del pilates, con una previsión de entre 50 y 60 participantes, además de travesías y actividades vinculadas al mar. A finales de octubre y comienzos de noviembre está previsto otro encuentro de buceo. Con esa sucesión de citas, confía en mantener el movimiento hasta el último tramo del otoño.
«Bajamos un poquito el precio respecto al verano, pero seguimos vendiendo a buen precio», señala. A su juicio, septiembre conserva buena parte de los atractivos de los meses centrales de la temporada, con menos aglomeraciones y el mar todavía templado. Durante la conversación situaba la temperatura del agua en torno a los 25 o 26 grados.
La ampliación de la reserva y el futuro del snorkel
Cárceles también observa cambios en el entorno marino tras la ampliación de la reserva de Cabo de Palos. Asegura que quienes practican snorkel empiezan a percibir más vida cerca de la costa y cree que esa evolución puede abrir nuevas posibilidades para las excursiones y las actividades educativas en los próximos años. Ya está trabajando, explica, en propuestas para grupos de institutos de cara a la próxima primavera.
En cambio, pide distinguir ese potencial de un aumento inmediato de la actividad de buceo: la ampliación de la reserva no ha abierto nuevos puntos de inmersión, precisa. Su expectativa está puesta en que la conservación del entorno atraiga con el tiempo a más visitantes interesados en conocerlo, dentro y fuera del agua.