La Torre del Negro de El Algar, construida en el XVI para alertar de la llegada de piratas, recupera su esplendor

Cartagena

Gracias al trabajo de un profesor y un egresado de la UPCT ha recuperado su color original, el acceso a su interior y la forma de sus almenas

  • La Torre del Negro antes y después de su rehabilitación
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CARTAGENA. "La Torre del Negro, inicialmente llamada de Arraez, quizá por el legendario corsario Morato Arraez, el pirata que más veces asoló la costa de Murcia, acabó llamándose del Negro por un esclavo negro liberado de galeras y que allí trabajó". Así se explica el nombre de esta torre vigía levantada en El Algar en el siglo XVI en la página web de asociación Hispania Nostra, en cuya Lista Roja del Patrimonio entró en 2014 por su estado de abandono. Ahora, la emblemática edificación ha recuperado su color blanco original gracias a un proyecto de rehabilitación que ha sido financiado por la CARM y dirigido por el arquitecto formado en la UPCT Francisco Joaquín Jiménez González, teniendo al profesor de la Politécnica Pedro Enrique Collado como arquitecto técnico de la obra.

La intervención subvencionada por la Consejería de Cultura ha consistido -según informa la UPCT- en consolidar toda la envolvente, con el tratamiento de grietas, lagunas de muros de carga y recuperación del revoco blanco de las fachadas; recuperar una accesibilidad básica en planta baja e interior de la torre, rehacer el forjado tradicional de vigas de madera, así como restaurar las almenas y reconstruir la cubierta transitable. 

“Ha sido una primera fase de actuación que debe ser la base metodológica para una próxima restauración integral y puesta en valor de esta importante construcción del Patrimonio Cultural de la Región de Murcia”, ha destacado Collado en la comunicación que presentará en las XXXII Jornadas de Patrimonio Cultural de la Región de Murcia que se celebrarán en octubre en la UPCT. 

Situada en la diputación cartagenera de El Algar, junto a la autopista AP-7, la Torre del Negro o de Arráez es una torre vigía post-litoral de 1585 que formaba parte de la red de torres vigía y de defensa del litoral, levantadas entre los siglos XVI y XVII, en el antiguo Reino de Murcia, y cuya misión era trasladar las alertas de presencia de piratas berberiscos, avistados desde las torres costeras, además de dar refugio y protección a la población rural, según explican fuentes de la Univesidad Politécnica. En el momento de su construcción apenas se encontraba a 100 metros de la orilla del Mar Menor. Tiene 14 metros de altura y dos plantas; y está adosada a una vivienda que se utilizó para guardar aperos de labranza e incluso para el ganado.

La obra ha acabado los paramentos exteriores de la torre con revoco liso de cal acabado lavado en color blanco. De esta manera, se ha recuperado la imagen original de la edificación, que debía ser fácilmente visible para facilitar su ubicación a pastores y agricultores y disuadir a los piratas berberiscos.

Testigos de la historia

  • Torre del Negro antes de la rehabilitación -

Construida en tiempos de Felipe II como torre vigía, esta construcción de El Allgar obedecía a un proyecto de Juan Bautista Antonelli, ingeniero militar de monarca, y del arquitecto militar Vespasiano Gonzaga, quienes diseñaron un sistema basado en torres costeras que permitieran alertar de la llegada de naves enemigas y defenderse de sus ataques. Pretendían levantar una auténtica muralla costera desde Perpiñán, en el sur de Francia, hasta Cádiz, según se relata en el informe de Hispania Nostra, que añade que dentro de tan ambicioso plan, entre los siglos XVI y XVII, se levantaron doce torres costeras en el Reino de Murcia.

En este sentido, hacia el interior de la Región, para recibir y trasladar la alerta emitida por las torres costeras hacia los pueblos y ciudades, se alzaron las llamadas torres post-litorales, cuya función era replicar el aviso hacia el interior con nuevas ahumadas o fogatas, al tiempo que servían de refugio, en caso necesario, a los campesinos. Las torres estaban artilladas, situándose los cañones en la terraza, a la que se accedía por una escalera de caracol, parcial o totalmente embutida en el muro. En caso de ataque, sobre la terraza de la torre se realizaban ahumadas si era de día y fogatas durante la noche, que avisaban a los ciudadanos del peligro.

Estas edificaciones fueron vitales para la repoblación de la zona, dadas las continuas incursiones de los corsarios de Berbería para capturar cristianos que más tarde cambiaban en Argel por dinero o esclavos moros presos en España. De estos rescates se encargaban los hermanos mercedarios que mantenían casa en Cartagena y Argel.

Proyecto para salvar una propiedad privada

El Grupo de Investigación Thermal Analysis and Geomatics (TAG) de la Universidad Politécnica de Cartagena realizó ya en el curso 2018-2019 se procedió a su estudio histórico-cultural, constructivo, estado de conservación y levantamiento gráfico de precisión. Este análisis integral, que incluyó la realización de modelos digitales 3D, permitió documentar el origen y evolución histórica de la torre así como las características arquitectónicas, constructivas y las patologías y pérdidas volumétricas que presentaba la torre. 

“Las fachadas presentaban desprendimientos del revoco y alguna pérdida de sección por caída de mampuestos. Los ladrillos de esquinas y jambas de huecos tenían disgregación y arenización. La bóveda de planta baja estaba bien conservada, pero a partir de la planta 1ª todo el interior estaba derruido”, relata el profesor de la Escuela de Arquitectura y Edificación.

“Partiendo del análisis integral, histórico-constructivo y el levantamiento planimétrico realizado con la metodología científica e instrumentación del grupo TAG de la UPCT se elaboró un proyecto de Conservación y Consolidación de la Torre del Negro que, afortunadamente, recibió una subvención de la CARM de 68.757,14 euros, algo fundamental en este tipo de obras, pues es muy difícil para un particular afrontar el coste total de una intervención así”, señala Collado, recordando que la torre es de propiedad privada.

 

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