CARTAGENA. La retirada de residuos de la parcela de Los Mateos vuelve a ponerse en marcha, aunque completar la actuación todavía requerirá varias semanas. La planificación sitúa entre seis y siete semanas los trabajos pendientes, con el horizonte de finalizar a finales de noviembre. El primer paso será evacuar los 25 acopios de la zona inferior, una operación que se prevé completar en aproximadamente dos días.
El calendario ha sido analizado este jueves, 8 de octubre, por el consejo de administración de la sociedad municipal Casco Antiguo. La intervención se ha retomado después de que la adjudicataria haya dispuesto de los instrumentos y medios exigidos por la Dirección General de Trabajo para continuar con las garantías de seguridad laboral requeridas. El Ayuntamiento y la empresa intentarán acortar los plazos de las siguientes fases, aunque su duración dependerá de las condiciones técnicas y de los resultados de laboratorio.
La reanudación llega mientras sigue pendiente de esclarecerse el origen de los valores elevados de plomo detectados en varios menores. Según la información trasladada al consejo por Salud Pública, sus expertos no han establecido una relación causal directa entre esos resultados y la parcela. Será necesario un estudio más amplio para determinar si la situación se circunscribe a su entorno o si puede tener un origen doméstico o estar relacionada con otros focos.
La primera fase de la actuación se concentrará en los 25 acopios procedentes de los trabajos ya realizados. Su destino inicial será el vertedero de residuos no peligrosos de Fuente Álamo, puesto que la caracterización disponible los clasifica como residuos estabilizados sin presencia de fibras de amianto.
La rapidez de esta retirada dependerá, principalmente, del número de vehículos que puedan operar simultáneamente dentro de la parcela. Durante la carga se utilizarán dos cubas de agua para humectar el terreno y reducir la dispersión de polvo.
Una vez evacuados los materiales, se extenderá sobre el suelo una capa de unos 50 centímetros de tierra limpia, zahorra o material certificado. Esta cobertura permitirá aislar y estabilizar el terreno antes de continuar con las operaciones previstas.
Los trabajos se trasladarán después a la parte alta de la parcela. En esta zona, la intención es llevar los residuos directamente a un centro de transferencia, evitando formar nuevos acopios sobre el terreno. Allí permanecerán provisionalmente hasta que las nuevas analíticas determinen su clasificación y el destino definitivo que deberá darse a cada material.
Si durante la intervención aparecen fibras de amianto, los residuos afectados tendrán que separarse y gestionarse conforme al plan específico de desamiantado. Mientras se obtienen los resultados, los materiales que todavía permanezcan en la zona superior quedarán cubiertos con polietileno.
Los análisis pueden necesitar entre cuatro y cinco semanas, uno de los plazos que condicionan el calendario de la actuación. El objetivo final es que el terreno cumpla los valores de concentración de metales fijados por la Dirección General de Medio Ambiente.
El consejo de administración también ha repasado las causas de los retrasos acumulados. La aparición de fibrocemento obligó a interrumpir los trabajos, modificar el plan de desamiantado y adaptar las operaciones a nuevas exigencias de seguridad laboral. A esa circunstancia se sumaron inspecciones y distintos requerimientos técnicos, ambientales y laborales.
Con los trabajos nuevamente en marcha, el Ayuntamiento mantiene la comunicación con la plataforma vecinal y las familias afectadas para trasladarles la evolución de la intervención y de la toma de muestras.