El Puerto de Cartagena mantiene el crecimiento de sus tráficos en 2026, aunque lo hace apoyándose cada vez más en un tipo concreto de mercancía. Entre enero y agosto, los muelles cartageneros movieron 23,35 millones de toneladas, frente a los 22,15 millones del mismo periodo de 2025. Son 1,2 millones de toneladas más, un incremento del 5,4%, claramente por encima del crecimiento del conjunto de los puertos españoles, que se situó en el 1,2%.
La fotografía que dejan las estadísticas de Puertos del Estado es, sin embargo, más interesante que ese crecimiento global. Cartagena no está aumentando de forma homogénea todos sus tráficos: el avance se concentra fundamentalmente en los graneles sólidos, mientras los líquidos -históricamente uno de los grandes pilares del puerto- retroceden ligeramente y la mercancía general pierde volumen.
Los graneles sólidos son el gran motor
La principal explicación del crecimiento está en los graneles sólidos. Cartagena ha pasado de mover 4,26 millones de toneladas entre enero y agosto de 2025 a 5,61 millones en 2026, lo que supone un incremento del 31,5% y 1,34 millones de toneladas adicionales.
Es, con diferencia, el comportamiento más destacado entre los grandes grupos de mercancías. Los sólidos ya representan aproximadamente una cuarta parte del tráfico de mercancías del puerto y son los que permiten compensar la evolución negativa de otros tráficos.
El dato adquiere todavía más significado cuando se observa de dónde procede ese crecimiento. Las importaciones de graneles sólidos aumentan un 20,5%, hasta los 3,34 millones de toneladas, mientras que las exportaciones de este tipo de mercancías se disparan un 41%, desde 1,34 hasta 1,88 millones de toneladas.
Es decir, Cartagena está moviendo más sólidos tanto a la entrada como, especialmente, a la salida, y es el tráfico exportador de estos productos el que presenta el crecimiento más intenso.
Las exportaciones ganan peso
El otro elemento que define la evolución del puerto en 2026 es el comportamiento de las exportaciones.
Cartagena ha exportado 4,78 millones de toneladas hasta agosto, frente a los 4,42 millones del mismo periodo de 2025. El aumento es del 8%, unos 354.500 toneladas más.
Y de nuevo los graneles sólidos explican buena parte de ese avance. Las exportaciones de estos productos crecen un 41%, mientras que las de graneles líquidos bajan un 4,5% y las de mercancía general se reducen un 28,6%.
La evolución dibuja así un puerto en el que el crecimiento exterior está desplazándose hacia los tráficos de granel, especialmente hacia los sólidos.
No ocurre lo mismo con las importaciones. Cartagena recibió 15,03 millones de toneladas entre enero y agosto, un 4,3% menos que un año antes. La caída se explica principalmente por los graneles líquidos, cuyas importaciones bajan un 9,8%, hasta 11,36 millones de toneladas. En cambio, los sólidos importados aumentan un 20,5%.
El otro gran tráfico del puerto pierde volumen
El contraste está en la mercancía general, que retrocede un 11,6% y queda en 563.000 toneladas hasta agosto, frente a las 637.000 del año anterior. La mercancía general transportada en contenedores también baja, un 6,6%, hasta 370.718 toneladas.
El descenso se traslada a los contenedores: Cartagena contabiliza 28.506 TEU hasta agosto, frente a 29.477 un año antes, un 3,3% menos.
Por tanto, la evolución del puerto no responde a una expansión generalizada de todos sus tráficos. Crece porque aumenta con fuerza el volumen de graneles sólidos y porque las exportaciones avanzan, mientras otros segmentos más vinculados a la mercancía general y los contenedores presentan una evolución negativa.
Un puerto cada vez más volcado en los grandes tráficos de mercancías
Los datos también permiten visualizar la naturaleza del Puerto de Cartagena. De los 23,16 millones de toneladas correspondientes a los tres grandes grupos de mercancías, 16,99 millones son graneles líquidos, 5,61 millones graneles sólidos y apenas 563.000 toneladas mercancía general.
Eso significa que más del 97% del tráfico de esos tres grandes grupos corresponde a graneles líquidos y sólidos. Cartagena continúa siendo, por tanto, un puerto esencialmente granelero, aunque en 2026 el crecimiento está llegando sobre todo por la vertiente sólida.
Los líquidos siguen siendo el gigante del puerto, pero su evolución es distinta: pasan de 17,08 a 16,99 millones de toneladas, un descenso del 0,6%. Y el retroceso se concentra especialmente en agosto, cuando se movieron 1,98 millones de toneladas, un 11,3% menos que en agosto de 2025.
Más barcos y de mayor tamaño
Hay otro dato que ayuda a completar la fotografía: el número de buques mercantes que llegan a Cartagena también aumenta con fuerza.
Hasta agosto han pasado por el puerto 1.590 buques mercantes, frente a los 1.364 del mismo periodo de 2025. Son 226 barcos más, un incremento del 16,6%. Además, el arqueo bruto acumulado crece un 9,5%, hasta 34,59 millones de GT.
Es decir, no solo aumenta el número de escalas: el tráfico refleja también una mayor capacidad de carga agregada de los buques que operan en Cartagena.
Los cruceros también crecen, aunque agosto fue peor
La otra cara positiva está en el tráfico de cruceros. Cartagena suma 106 escalas hasta agosto, frente a 101 en 2025, un 5% más. Los pasajeros de crucero alcanzan los 175.175, frente a los 158.339 del año anterior, un aumento del 10,6%.
El comportamiento, no obstante, ha sido irregular. En agosto llegaron 26.443 cruceristas, frente a 39.195 en agosto de 2025, un descenso del 32,5%, pese a que el número de cruceros fue exactamente el mismo: 14.
La fotografía de Cartagena: más volumen, pero con un motor muy concreto
Los datos hasta agosto dejan, en definitiva, una imagen bastante definida del Puerto de Cartagena. El puerto crece, pero no todos sus tráficos crecen.
El incremento de 1,2 millones de toneladas respecto a 2025 está fundamentalmente relacionado con el fuerte avance de los graneles sólidos, que aportan por sí solos 1,34 millones de toneladas adicionales. A ello se suma el crecimiento de las exportaciones, mientras los graneles líquidos permanecen prácticamente estables y la mercancía general y los contenedores retroceden.
La lectura más clara es, por tanto, la de un puerto que mantiene su enorme peso como enclave de graneles, pero cuyo crecimiento en 2026 está cambiando de composición: los sólidos ganan terreno mientras los líquidos pierden ligeramente volumen.