La Autoridad Portuaria de Cartagena ha dado un nuevo paso para reforzar la capacidad operativa de la dársena de Escombreras con la salida a licitación de las obras de ampliación del frente E-19 del pantalán Bastarreche, un proyecto presupuestado en 33.440.466,23 euros (27.636.748,95 euros sin IVA) que permitirá poner en valor una infraestructura construida hace más de dos décadas y que nunca ha llegado a entrar en servicio.
La actuación supone el inicio de la fase de contratación de una de las inversiones estratégicas del puerto para responder al continuo crecimiento del tráfico de graneles líquidos, uno de los principales motores de la actividad portuaria en Cartagena.
El proyecto transformará el actual frente E-19 mediante la creación de un frente de atraque continuo de unos 300 metros de longitud, que se ejecutará con la instalación de seis nuevos cajones de hormigón, adaptando así la infraestructura a las necesidades actuales del mercado marítimo.
El objetivo es multiplicar la versatilidad operativa del pantalán. La remodelación permitirá que el frente pueda atender de forma simultánea dos buques de entre 6.000 y 20.000 toneladas de peso muerto (TPM), un segmento de embarcaciones que concentra una parte importante del tráfico de productos líquidos, aunque mantendrá también la posibilidad de recibir un único buque de hasta 315.000 TPM, como fue concebido originalmente.
La intervención recuperará para el servicio una infraestructura construida en 2004. Entonces se habilitaron los frentes E-19 y E-20 para grandes petroleros, pero únicamente el E-20, actualmente explotado mediante concesión por Repsol, ha estado operativo. El E-19, al estar diseñado exclusivamente para buques de gran porte, nunca llegó a utilizarse, una limitación que ahora la Autoridad Portuaria pretende eliminar mediante su adaptación a un abanico mucho más amplio de escalas.
Con esta inversión, el Puerto de Cartagena busca optimizar instalaciones ya existentes, incrementar la disponibilidad de puntos de atraque para mercancías energéticas y químicas y mejorar la flexibilidad de explotación de la dársena de Escombreras, considerada el principal enclave español para el movimiento de graneles líquidos.
Las obras salen a contratación con un plazo de ejecución de 14 meses, una vez adjudicadas, y forman parte de la estrategia de la Autoridad Portuaria para acompañar el crecimiento sostenido de este tráfico y reforzar la competitividad del puerto frente a otros grandes enclaves del Mediterráneo.