El pasado mes de diciembre, el vicealmirante jefe del Arsenal de Cartagena, Alejandro Cuerda Lorenzo, avanzó que la Armada ya trabaja en el diseño de un quinto y un sexto submarino de la clase S-80. La intención es que esta segunda serie incorpore “cuanta más tecnología nacional sea posible” para reforzar la soberanía tecnológica española.
“Hay que quitar banderitas de otros países a la pila de combustible, a los periscopios, al sistema de combate de esos submarinos... Y ponerle la nuestra”, afirmó Cuerda durante una jornada celebrada en Cartagena en torno al proyecto Elementos Esenciales del Buque Autónomo (EEBA).
El planteamiento conecta directamente con uno de los grandes retos que afronta la industria naval militar española: reducir la dependencia tecnológica exterior en aquellos componentes, equipos y sistemas considerados estratégicos y aumentar la capacidad nacional para diseñarlos, fabricarlos y evolucionarlos.
Y el impacto económico que ya tiene el programa S-80 da una idea de la dimensión que puede alcanzar esa apuesta. Según el Informe de Impacto Económico y Social 2025 de Navantia, el programa de submarinos genera un impacto medio anual estimado de 209 millones de euros sobre el PIB y está asociado a 4.923 empleos.
De esos 209 millones, 21 millones corresponden al impacto directo, mientras que 91 millones son consecuencia del impacto indirecto generado por la cadena de suministradores y 97 millones proceden del impacto inducido por la actividad económica vinculada a las rentas del trabajo.
En términos de empleo, el informe cifra en 611 los puestos directos, 1.774 los indirectos y 2.538 los inducidos. En total, 4.923 empleos vinculados al efecto económico del programa.
El efecto sobre Cartagena va más allá del S-80
Estas cifras corresponden al impacto global estimado del programa S-80 y no significan que los 209 millones o los 4.923 empleos se generen íntegramente en Cartagena. Navantia no ofrece en esta parte del informe un desglose territorial específico del S-80.
Sí cuantifica, en cambio, el impacto global de su actividad en la provincia de Murcia. En 2025, Navantia generó 7.293 empleos directos, de industria auxiliar e indirectos en la provincia, una cifra equivalente al 1% del empleo provincial, mientras que su actividad representó también el 1% del PIB de Murcia.
La apuesta por una mayor nacionalización del S-80 se produce además mientras la Armada impulsa desde Cartagena el proyecto Elementos Esenciales del Buque Autónomo, una iniciativa orientada a identificar y desarrollar las tecnologías que deberán sustentar el buque militar autónomo del futuro.
El proyecto se estructura en cuatro grandes ámbitos: inteligencia artificial, conciencia situacional, gestión de la información y 'safety', supervivencia y ciberseguridad. La primera fase se desarrolló durante 2025 y en diciembre arrancó una segunda etapa destinada a analizar las propuestas tecnológicas seleccionadas.
La Armada recibió 25 propuestas tecnológicas de empresas tractoras en respuesta a los retos planteados y seleccionó 13 para continuar el proceso. El objetivo es avanzar hacia capacidades propias que puedan incorporarse a los futuros sistemas navales. De esta forma, Cartagena se sitúa en el cruce de dos estrategias complementarias: consolidar el conocimiento adquirido durante el desarrollo del S-80 y utilizarlo para avanzar hacia una industria naval con mayor autonomía tecnológica. La eventual construcción de una segunda serie de submarinos permitiría mantener esa línea de conocimiento y, al mismo tiempo, incrementar el peso de las soluciones desarrolladas en España.
El propio Cuerda situó ese reto en términos de soberanía tecnológica: que los futuros submarinos sean “más españoles si cabe” que los cuatro primeros, con especial atención a elementos como las válvulas, la pila de combustible, los periscopios y el sistema de combate.
El S-80 aporta ya una actividad económica anual estimada de 209 millones y casi 5.000 empleos; la siguiente batalla consiste en conseguir que una parte cada vez mayor de la tecnología que hace posible esos submarinos también lleve sello español.
