La retirada en bloque de varias iniciativas de la oposición del orden del día del Pleno municipal de Cartagena es considerada desde el Gobierno local como un auténtico desaire, no al Ejecutivo, sino a los propios habitantes de Cartagena. Desde el entorno de Noelia Arroyo interpretan este movimiento como la prueba de que buena parte de las propuestas anunciadas por los grupos de la oposición respondían más a una estrategia política que a una verdadera voluntad de resolver problemas de la ciudad.
Fuentes del Ejecutivo municipal consideran que el hecho de retirar las mociones sin que haya existido previamente una solución o acuerdo demuestra que las cuestiones planteadas “no debían de ser tan importantes”. “Si realmente fueran asuntos urgentes o prioritarios para Cartagena, no se retirarían del debate político de un día para otro”, sostienen.
La lectura que hace el Gobierno va todavía más allá y acusa directamente a la oposición de utilizar el Pleno como un escenario de confrontación política más que como una herramienta institucional para impulsar soluciones reales para el municipio.
“Para algunos grupos, el Pleno no es el espacio donde solucionar los problemas de Cartagena, sino el tablero donde desarrollar sus juegos políticos”, señalan desde el Ejecutivo local, que interpreta la retirada de iniciativas como consecuencia directa de la actual desorientación política de la oposición tras las últimas semanas de tensión institucional y maniobras fallidas en torno a una posible moción de censura.
Desde el Gobierno municipal aseguran que, al haberse quedado “fuera de juego”, los grupos de la oposición “ya no saben qué partida jugar” y han optado por “dejar el tablero en blanco”.
La decisión llega además en uno de los momentos políticos más convulsos de la legislatura, marcado por la fractura interna de Vox, las negociaciones frustradas para una moción de censura y la constante recomposición de mayorías dentro del salón de plenos.